Nico Williams brilla en victoria del Athletic sobre el Atlético
Athletic Bilbao firmó su segundo triunfo de la temporada en LaLiga con una noche de esas que se quedan grabadas en San Mamés: 3-0 ante el Atlético de Madrid, un vendaval en un minuto y un protagonista claro, Nico Williams.
El partido se rompió tras el descanso. Hasta entonces, el equipo de Diego Simeone había sobrevivido, incluso rozó el golpe inicial con un disparo de Kang-In Lee al poste que silenció el estadio por un instante. Ese susto despertó a los de Edin Terzic. A partir de ahí, solo hubo un equipo.
La chispa la encendió Nico. Un disparo de su hermano Iñaki dentro del área quedó suelto tras un desvío y el pequeño de los Williams apareció con instinto de nueve: cabezazo certero y 1-0. Estallido en la grada, liberación en el césped. Era su primer gol liguero desde mayo, cuando había firmado un doblete ante el Alavés. Demasiado tiempo para un jugador de su talento.
Minuto de Locura
Y entonces llegó el minuto de locura.
El Atlético aún estaba digiriendo el golpe cuando el Athletic lanzó una contra perfecta. Nico arrancó, Iñaki le acompañó, y entre los dos desordenaron por completo a la defensa rojiblanca. La jugada terminó en los pies de Robert Navarro, que definió con frialdad para el 2-0. Dos zarpazos en cuestión de segundos. Simeone, descolocado en la banda. Terzic, puño al aire.
El golpe anímico fue brutal. El Atlético intentó reaccionar con cambios y ajustes tácticos, pero se topó con un Athletic muy maduro, capaz de leer el partido y adaptarse. En la segunda parte, el conjunto bilbaíno modificó su estructura, pasó a una defensa de tres centrales y cerró los espacios que buscaban los rojiblancos. El plan funcionó. La reacción del Atlético nunca llegó.
Con el partido ya bajo control, Oihan Sancet se encargó de firmar la sentencia en el tramo final. Su gol puso el 3-0 y selló una victoria de autoridad ante un rival de élite. San Mamés rugía; el equipo se sabía superior.
Al final, las miradas volvían a Nico. No solo por el gol y la participación decisiva en el segundo tanto, también por el discurso. El extremo no dudó en señalar al banquillo como clave del cambio.
«El míster que tenemos es espectacular, y se ve en el campo», afirmó. «Nos ha inculcado muchas cosas nuevas que estamos asimilando perfectamente».
No se quedó ahí. «En la segunda parte nos metió de verdad en el partido con una gran charla en el vestuario. Estamos muy contentos con el estilo de juego del entrenador».
Terzic devolvió el elogio con hechos más que con grandes frases. Habló de plan, de carácter, de respuesta ante la adversidad. Subrayó el valor de ganar así después del susto inicial con el tiro al poste de Kang-In Lee y no olvidó a la grada, que empujó cuando el encuentro pedía nervios.
«Veo un equipo que siempre está preparado para luchar por la victoria», remarcó el técnico alemán. «Para mí, lo más importante ha sido cómo hemos reaccionado… mostramos un gran coraje».
El triunfo encadena dos victorias seguidas para el Athletic en liga y, sobre todo, refuerza la sensación de que el equipo empieza a creer en una idea clara. Nico lo dejó entrever: estos tres puntos saben distinto después del reciente triunfo a domicilio. Refuerzan la fe en el proyecto de Terzic a largo plazo.
No hay tiempo para recrearse. El propio entrenador lo dejó claro en el vestuario: el foco ya está en el próximo compromiso liguero del sábado ante Elche CF. Si el Athletic mantiene este pulso, la pregunta ya no es si puede engancharse a la parte alta, sino hasta dónde está dispuesto a llegar.






