Nico Williams se lesiona a un mes del Mundial
La noche se torció en San Mamés mucho antes del pitido final. El marcador decía 0-0, el juego estaba abierto, pero todas las miradas se clavaron en un solo hombre: Nico Williams. Mano al isquiotibial izquierdo, gesto de dolor, y una sensación inmediata de déjà vu que heló a Athletic Club… y a toda España.
El extremo de 23 años tuvo que abandonar el campo antes del descanso en la derrota por 0-1 ante Valencia. No hizo falta parte médico para entender la gravedad del momento. Se marchó con el rostro desencajado, consciente de lo que se jugaba. Después, sentado en el banquillo, una bolsa de hielo sobre la zona dañada dibujaba un mensaje claro: alarma total a un mes del Mundial de Norteamérica.
No es la primera vez este año que el cuerpo le pasa factura. Ya había estado varias semanas de baja por otra lesión. Ahora, cuando mejor llegaba, el calendario le golpea de nuevo.
Un golpe directo al plan de Luis de la Fuente
Para Luis de la Fuente, el problema va mucho más allá de perder a un jugador en forma. Nico Williams se había convertido en una pieza clave del engranaje ofensivo de la selección. Seis goles en 30 partidos con España desde 2022, seis tantos y siete asistencias en 32 encuentros esta temporada con Athletic Club. Ritmo, desborde, gol y, sobre todo, una sensación constante de amenaza.
Y justo cuando el seleccionador ultima la lista preliminar de 55 nombres que debe anunciar esta semana, uno de sus hombres más determinantes entra en la sala de espera de los servicios médicos.
La preocupación no se disimula ni dentro del vestuario del Athletic. Iñaki Williams, hermano y compañero de equipo, no escondió la inquietud tras el partido: “Cojeaba mucho. No había sentido ese tipo de dolor antes. Es preocupante, por el momento en el que estamos. Hay que esperar y confiar en el mejor escenario posible”. No hace falta añadir nada más.
Athletic, por ahora, no ha ofrecido detalles sobre el alcance de la lesión. El silencio solo alimenta la incertidumbre.
Yamal, Nico… y un calendario implacable
El caso de Nico no llega solo. España ya estaba pendiente del estado físico de Lamine Yamal, el otro gran agitador del ataque. El joven del Barcelona sufrió una rotura en el isquiotibial el mes pasado y su recuperación se ha convertido en un asunto de Estado futbolístico.
Dos de los futbolistas más desequilibrantes del país, tocados en la misma zona muscular, con el Mundial a la vuelta de la esquina. El calendario no perdona. Las piernas, tampoco.
Para una selección que ha encontrado en el desborde por banda una de sus señas de identidad recientes, el escenario es inquietante. Sin Nico, sin un Yamal al cien por cien, el plan ofensivo de España podría cambiar de forma radical.
Un grupo exigente y poco margen para el error
El contexto no ayuda a rebajar la tensión. España está encuadrada en el Grupo H del Mundial en Norteamérica, un cuadro sin gigantes clásicos, pero con trampas por todas partes.
El debut será el 15 de junio en Atlanta, Georgia, ante Cabo Verde. Seis días después, el 21, también en Atlanta, llegará Arabia Saudí. Sobre el papel, dos rivales asumibles. En la práctica, dos partidos donde se exige mandar desde el primer minuto y marcar territorio en el grupo.
El cierre, el 26 de junio, será en Guadalajara, México, frente a Uruguay. Un duelo con aroma a partido grande, con la memoria de 2010 siempre presente, pero con una realidad muy distinta: aquella España campeona del mundo se apoyaba en el control absoluto del juego; esta versión necesita la electricidad de futbolistas como Nico Williams para romper defensas cerradas y castigar a campo abierto.
Un mes de incertidumbre
La cuenta atrás ya ha comenzado. Treinta días para el Mundial. Treinta días en los que España mirará más a los partes médicos que a las pizarras tácticas.
De la Fuente debe confeccionar una lista amplia, pero la verdadera lista, la de los intocables, ya estaba escrita en su cabeza. Nico Williams figuraba en mayúsculas. Ahora, todo depende de un diagnóstico, de una resonancia, de un pronóstico que marcará no solo el verano del jugador, sino también el techo de una selección que sueña con volver a reinar.
La pregunta ya está sobre la mesa: ¿llegará Nico a tiempo o tendrá España que reinventarse sobre la marcha en el escenario más exigente posible?






