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Nico brilla y comparte el trofeo con su equipo

Nico brilla, pero reparte el foco: “Este trofeo es para los chicos”

La noche fue suya, pero él se encargó de que pareciera de todos. El veterano delantero firmó un partido de esos que marcan una carrera, un doblete de jerarquía en un escenario grande, y aun así se aferró a la modestia cuando llegaron los micrófonos.

Hablando para FIFA, Pepe no dudó en reivindicarse, pero sin perder el tono colectivo: “¡Por supuesto! Sé que tengo lo que hace falta. Este es el premio a todo mi trabajo, y espero que continúe en los próximos partidos también. Mi doblete se debe también al equipo”.

Desgranó cada gol con la precisión de quien sabe que el fútbol se construye en cadena. “En el primer gol, solo tuve que empujar el balón tras una acción brillante de Yan; en el segundo, Ibra [Sangare] puso un balón magnífico y lo único que tenía que hacer era mantener la concentración y marcar”. Luego, el gesto que le define: “Quiero dedicar este trofeo a los chicos. Fue una de las mejores noches de mi carrera”.

Fae, contundente: “Es un jugador de primer nivel”

En el banquillo, la satisfacción era igual de evidente. El seleccionador Emerse Fae no escatimó elogios para su delantero, consciente de que actuaciones así pueden cambiar el rumbo de un torneo.

“Nico lo sabe, y nosotros también: es un jugador de primer nivel. Es uno de los futbolistas que tienen que ayudarnos a ganar partidos en estas competiciones. Tiene la capacidad y la experiencia para hacerlo. Hoy ha marcado dos goles magníficos. Es bueno para el equipo y es bueno para él también”, subrayó el técnico.

Una generación que se mira en el espejo de Nico

En el vestuario, los jóvenes miran a Pepe como algo más que un goleador. Es guía, ejemplo y puente entre épocas. Lo dejó claro el centrocampista Christ Inao Oulai, una de las irrupciones más ilusionantes del equipo.

“Nico, ¡todo el mundo le quiere!”, confesó Oulai, con una mezcla de admiración y orgullo. “Juntos estamos escribiendo un nuevo capítulo en la historia del fútbol de nuestro país, y estamos realmente orgullosos de unirnos a los grandes”.

No es solo una frase bonita. El peso histórico de la victoria se siente, sobre todo, en quienes acaban de aterrizar en la élite y ya se ven formando parte de algo que trasciende un simple marcador.

Francia o Noruega en el horizonte

La euforia dura poco cuando el calendario aprieta. El vestuario ya mira hacia un cruce exigente ante un rival europeo de entidad: Francia o Noruega. Dos estilos distintos, un mismo nivel de exigencia.

Los jóvenes, lejos de encogerse, parecen alimentarse del reto. Oulai lo resumió con naturalidad: “En lo personal, estoy emocionado porque son dos grandes naciones futbolísticas”.

El mensaje es claro: respeto, sí; complejo, ninguno. Con un veterano como Pepe marcando el camino y una camada de talento emergente empujando desde atrás, el próximo partido no se presenta solo como un desafío. Se siente como la siguiente página de una historia que, para muchos de ellos, acaba de empezar.