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Neymar y su lesión: preocupación en Brasil antes del Mundial 2026

El plan de Brasil para volver a la cima del mundo vuelve a mirarse en el espejo de siempre: la pierna derecha de Neymar. Esta vez, el susto llegó en un entrenamiento rutinario con Santos y terminó convertido en tema de Estado futbolístico.

A los 34 años, el delantero sufrió un problema en el gemelo derecho que, sobre el papel, parece menor: un edema de apenas 2 milímetros. Nada dramático para un jugador profesional. Pero el calendario no perdona. Faltan semanas para que la Seleção debute en el Mundial 2026 en Norteamérica y cada día cuenta.

Santos confirmó la lesión, explicó que Neymar se perderá los próximos partidos del club y fijó un plazo de recuperación de entre cinco y diez días. Un margen corto, pero suficiente para encender todas las alarmas en la Confederación Brasileña de Fútbol.

En la concentración de Brasil nadie quiere correr riesgos. Carlo Ancelotti ya había endurecido las normas físicas del grupo con un objetivo claro: llegar al Mundial con una plantilla en plenitud. Neymar, por historial y jerarquía, se ha convertido en el gran expediente médico de la recta final.

El equipo se reunirá en Granja Comary el 27 de mayo. Hasta entonces, cada informe que llegue desde Santos será leído con lupa.

Una lesión pequeña, una preocupación enorme

El momento no podría ser más delicado. Brasil entra en la fase definitiva de preparación antes del inicio del Mundial, previsto para el 13 de junio. El 18 de mayo, Ancelotti incluyó a Neymar en la lista de 26 convocados, pese a los antecedentes físicos recientes del atacante.

Rodrigo Zogaib, jefe de los servicios médicos de Santos, definió la dolencia como leve. Se espera una recuperación rápida. Pero el matiz es importante: una cosa es estar médicamente apto y otra, llegar con ritmo y sin temor a un torneo que puede marcar el cierre de una era para el ’10.

Dentro de la CBF ya se asume que Neymar podría quedarse fuera de los amistosos previos ante Panamá y Egipto. No es una decisión tomada a la ligera, sino una apuesta por proteger cada minuto de sus piernas antes de que el balón ruede en serio.

Ancelotti ha sido claro puertas adentro: no habrá privilegios en los protocolos físicos. Todos pasan por el mismo filtro. La idea es sencilla y contundente: llegar al debut ante Marruecos, en el MetLife Stadium de New Jersey, con un plantel preparado para sostener la intensidad de un Mundial ampliado a 48 selecciones.

Un cuerpo castigado y una apuesta repetida

Los últimos años de Neymar han sido una sucesión de picos de ilusión y frenazos médicos. Su último partido con Brasil data de octubre de 2023, antes de someterse a una cirugía de ligamento cruzado. Volvió a Santos este año, encendió la nostalgia con buenas actuaciones y, cuando el entusiasmo empezaba a consolidarse, apareció otro contratiempo.

No es una gran lesión. Pero sí otro recordatorio de que su cuerpo ya no responde con la misma docilidad de antaño.

Brasil no levanta la Copa del Mundo desde 2002. Dos décadas largas de expectativa, frustraciones y cambios de ciclo. En medio de todo, Neymar se consolidó como máximo goleador histórico de la selección y como una de sus voces de experiencia. Por eso, cada molestia suya se lee como un posible giro en el guion del torneo.

Ancelotti ya había deslizado su plan: ubicar a Neymar en una zona más adelantada, con mayor libertad creativa y menos desgaste físico. Menos metros de recorrido, más influencia en los últimos 30 metros. Aun así, el técnico italiano insiste en un mensaje que repite desde que asumió: el proyecto no puede depender de un solo jugador.

La fase de grupos presenta un recorrido engañoso: Marruecos, Haití y Escocia. Tres estilos distintos, tres exigencias físicas y tácticas que obligan a tener variantes, no solo nombres propios.

Granja Comary, el examen definitivo

Cuando Neymar cruce la puerta de Granja Comary, lo primero no será el balón. Será la camilla. El cuerpo médico de la selección tiene previsto un examen exhaustivo para medir hasta el último detalle de su estado físico.

De esos estudios saldrá la respuesta que todos esperan: si el ’10’ está listo para los primeros partidos o si Brasil deberá administrar sus minutos con extremo cuidado. Cada entrenamiento, cada gesto, cada gesto de dolor —o de alivio— será analizado al milímetro.

Mientras tanto, el cuerpo técnico ya trabaja en planes alternativos. Nadie lo dice en voz alta, pero la idea está sobre la mesa: el Mundial no puede caerse si Neymar llega justo o se resiente.

El último gran examen de Neymar

Este nuevo contratiempo se suma a una carrera que ha convivido con la exigencia máxima y con una larga lista de lesiones. El ex jugador de FC Barcelona y Paris Saint-Germain peleó contra una rotura grave de rodilla para volver a tiempo y ganarse un lugar en la lista. Lo consiguió. Ahora, el desafío es sostenerse sano cuando el Mundial asoma en el horizonte.

En la CBF mantienen el discurso del optimismo. Confían en que el edema se resuelva dentro de los plazos previstos y que Neymar llegue disponible al inicio del torneo. Pero puertas adentro nadie se engaña: Brasil también se prepara para un escenario en el que su gran estrella no pueda soportar todos los esfuerzos.

El país persigue su sexto título mundial y carga con más de veinte años de espera. En ese contexto, unos milímetros de edema en un gemelo pueden alterar el ánimo de toda una nación futbolera.

Los próximos días dirán si esta es solo una nota al pie en la historia de Neymar con la selección o el punto de inflexión que cambie el rumbo del Mundial de Brasil.