Mjällby logra una remontada histórica ante Sirius
En Strandvallen, el líder intratable se derrumbó. Sirius, invicto y con un colchón de 12 puntos en la cima de la Allsvenskan, pasó de pasearse 0-3 en el marcador a encajar una derrota que puede marcar la temporada: 4-3 para Mjällby, vigente campeón, que resucitó en su propio estadio.
El guion arrancó como una tarde perfecta para los de Uppsala. Con poco más de media liga disputada, llegaban lanzados hacia un título que parecía encaminado. Otsa Liimata golpeó dos veces y Sirius se disparó en el marcador: antes del minuto 34 ya mandaba por tres goles de diferencia, exhibiendo la autoridad que le ha convertido en referencia del campeonato.
La sensación era de trámite. El líder dominaba, Mjällby arrastraba una campaña gris tras su cuento de hadas del año pasado y la grada de Strandvallen llevaba meses sin celebrar una victoria liguera: la última databa del 27 de abril, un 2-0 ante Halmstad. Todo apuntaba a otra tarde larga para el campeón.
Pero el partido cambió de tono nada más salir del vestuario.
Con 18 años y sin el peso de la historia sobre los hombros, Olle Lindberg saltó al campo en el descanso y necesitó solo dos minutos para dejar su huella: primer gol en la Allsvenskan y el 1-3 que encendió a la afición local. De repente, el encuentro dejó de ser un paseo y se convirtió en un pulso.
El tanto del joven delantero abrió la puerta a la figura de siempre en Strandvallen: Jacob Bergström. El ariete, referencia absoluta en el juego directo de Mjällby, se adueñó del área y firmó un doblete que volteó el ánimo del estadio y el marcador. Primero recortó distancias, luego igualó el choque. El líder, que había manejado el partido a placer, empezó a mirar el reloj.
La presión terminó por romper a Sirius.
En el minuto 88, cuando el empate parecía un mal menor para los visitantes y un premio para el campeón, volvió a aparecer Lindberg. Centro al área, cabezazo y 4-3. El chico que había entrado al descanso se marchaba con un doblete, el gol de la victoria y una tarde para enmarcar en su carrera.
Sirius respondió como suele hacerlo un líder herido: volcándose arriba. Sin embargo, le faltó colmillo. La salida esta misma semana del escocés Robbie Ure, autor de 15 goles en 15 partidos antes de marcharse a Sevilla, dejó al equipo sin su rematador más fiable en el momento más crítico. El asedio final no encontró premio y el invicto liguero se esfumó en la costa sueca.
No es la primera vez que Mjällby se cruza en el camino del líder para dejarle dudas. En julio, tras el parón por el Mundial, ya había frenado la marcha de Sirius con un 4-4 eléctrico. Esta vez fue aún más duro: remontada completa y primera derrota del curso para el conjunto de Uppsala, cuya carrera hacia un título que parecía casi asegurado empieza a tambalearse.
El técnico Andreas Engelmark no escondió su frustración: “Es horrible por nuestra parte, por supuesto; en última instancia recae en mí, pero todos los jugadores tienen que asumir su responsabilidad ahora”, admitió. “Hemos perdido tres ventajas después del verano y tenemos que ver qué podemos hacer mejor y tener una mentalidad más fuerte”.
Pese al golpe, la clasificación sigue dibujando a Sirius como gran favorito: 42 puntos en 17 jornadas de una liga de 30, con 12 de ventaja sobre Hammarby, que además tiene un partido menos. Mjällby, mientras tanto, respira algo más tranquilo en mitad de tabla, décimo con 20 puntos, y por fin vuelve a saborear un triunfo liguero en casa.
La cuestión ya no es solo cuántos puntos le quedan por sumar al líder, sino cuántas veces más puede permitirse derrumbarse desde una posición de fuerza. Porque la Allsvenskan, de golpe, ha dejado de parecer un paseo y ha vuelto a convertirse en una carrera abierta.






