Myles Lewis-Skelly elige a Mateus Fernandes como su rival más duro
A punto de cumplir 20 años, Myles Lewis-Skelly ya vive una carrera que muchos veteranos envidiarían. Tiene una medalla de campeón de la Premier League, una titularidad en una final de Champions League y 81 partidos con el primer equipo a sus espaldas. Todo eso, antes de soplar las 20 velas. Seis internacionalidades con Inglaterra completan el retrato de un chico que ha aprendido a sobrevivir tanto de lateral como en el corazón del centro del campo, midiéndose a algunos de los mejores futbolistas del planeta.
Con ese bagaje, podría haber elegido a cualquier superestrella ofensiva o a un mediocentro consagrado cuando le preguntaron por su rival más duro en la élite. Pero el canterano del Arsenal sorprendió: no señaló a un habitual de los focos, sino a un jugador cuyo recorrido en Inglaterra ha sido tan turbulento como caro.
En el podcast Men In Blazers, a Lewis-Skelly le pidieron que nombrara al adversario más complicado que ha tenido en la Premier League. No dudó. Fue directo a un nombre que hoy escuece especialmente en el norte de Londres.
“Mateus Fernandes, cuando estaba en West Ham”, respondió sin titubeos.
El elogio no es menor. Sus duelos con el portugués durante el breve paso de Fernandes por el London Stadium dejaron huella en el joven gunner, hasta el punto de situarlo por encima de una larga lista de estrellas con las que ya ha compartido césped.
El contraste de Mateus Fernandes
La valoración de Lewis-Skelly choca con la trayectoria reciente de Mateus Fernandes en Inglaterra. Llegó procedente de Sporting CP en 2024 y desde entonces ha encadenado dos descensos consecutivos, primero con Southampton y después con West Ham. Pese a ese contexto adverso, Tottenham apostó fuerte por él este verano, pagando 85 millones de libras para convertirlo en una pieza clave del proyecto de Roberto De Zerbi.
Su arranque en el norte de Londres, sin embargo, ha sido todo menos sencillo. En la reciente derrota por 3-2 ante Aston Villa, De Zerbi decidió sustituirlo al descanso, dando entrada a Mohammed Kudus tras una primera parte discreta del portugués. El técnico italiano, lejos de esconderse, explicó su decisión y elevó el nivel de exigencia sobre su fichaje estrella.
“Tengo mucha confianza en Mateus, pero no me gustó la actuación de Mateus hoy. Si no, no podría cambiarlo”, argumentó De Zerbi. “Él lo sabe. Pero es normal. No es un ataque a Mateus, yo quiero a Mateus, no es un problema. Pero creo que de Mateus necesitamos más. Porque puede darlo, incluso en esa posición”.
El mensaje es claro: la inversión y el talento obligan. Mientras el técnico le aprieta, un rival de derbi como Lewis-Skelly le coloca en el podio de los oponentes más exigentes que ha enfrentado. Un contraste que dibuja a Fernandes como un futbolista todavía por cuadrar en el puzle, pero ya reconocido por quienes sufren su presencia en el campo.
La llegada de Bruno Guimarães y un nuevo escalón en el Arsenal
Mientras tanto, el propio Lewis-Skelly vive un momento de inflexión en el Arsenal. La llegada de Bruno Guimarães al Emirates Stadium eleva el listón en el centro del campo y estrecha el margen para ganarse minutos. Lejos de verlo como una amenaza, el internacional inglés lo entiende como una oportunidad de oro.
“Bruno aporta energía, experiencia, intensidad”, explicó el joven mediocentro. “Cuando escuché que venía me puse súper feliz porque es alguien de quien aprender y a quien hacerle preguntas. Es otro ganador, juega en una posición similar a la tuya, así que siempre puedes aprender de él. Ser una esponja con Bruno va a ser muy impactante”.
El mensaje destila ambición y madurez. Lewis-Skelly no se conforma con ser el chico versátil que tapó agujeros en el lateral izquierdo durante su temporada de irrupción. Se ve a sí mismo en el eje, en el tráfico pesado del centro del campo, rodeado de figuras como Bruno, dispuesto a absorber cada detalle para ganarse un lugar fijo en la zona donde se deciden los partidos.
Versatilidad, jerarquía y una idea muy clara
En un Arsenal que pelea por títulos y exige soluciones inmediatas, su polivalencia se ha convertido en un tesoro para Mikel Arteta. Lateral zurdo, mediocentro, interior: Lewis-Skelly ha respondido donde le han pedido. Pero en su cabeza, la brújula apunta siempre al centro.
“Soy centrocampista. Pero al final del día todo depende de las necesidades del equipo. Ningún jugador, ningún individuo es más grande que el objetivo colectivo. Lo que haga falta para ayudar al equipo, lo haré”, remató.
En esa frase conviven el hambre del joven que quiere el balón en la zona caliente y la disciplina del futbolista que entiende el contexto de un aspirante al título. Mientras el Arsenal refuerza su núcleo con nombres de peso como Bruno Guimarães y la Premier somete a examen a fichajes millonarios como Mateus Fernandes, Lewis-Skelly se mueve en silencio entre dos polos: admirador del rival duro, aprendiz del maestro nuevo, competidor por un puesto en el corazón de un equipo que no espera a nadie.
La pregunta ya no es si está preparado para el escenario. Es cuánto tardará en adueñarse de él.





