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Mudryk regresa al fútbol tras resolución de su caso de dopaje

Mykhailo Mudryk vuelve a ver la luz. El extremo de Chelsea ha sido autorizado a regresar a la competición después de que se resolviera definitivamente su caso de dopaje, un asunto que lo mantuvo apartado desde noviembre de 2024 y que amenazaba con borrar años de carrera en plena madurez.

Tenía 25 años y un futuro enorme por delante cuando cayó la sanción: cuatro años de suspensión por un control positivo con una baja concentración de meldonium, una sustancia prohibida, en una muestra tomada dos años atrás. Desde entonces, silencio competitivo. Entrenamientos, abogados, recursos y una etiqueta incómoda que pesaba como una losa.

Mudryk llevó el caso al Tribunal de Arbitraje Deportivo (CAS). Mientras su apelación avanzaba, el tablero cambió: la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) modificó sus procedimientos y umbrales de reporte. Con las normas actuales, un resultado idéntico al suyo ya no habría derivado en cargos formales.

La propia Federación inglesa (FA) lo dejó claro en su comunicado: los cambios introducidos —aunque no son retroactivos— implican que, si la muestra de Mudryk se hubiera recogido hoy, la concentración de meldonium “no habría sido reportada y no se habrían producido violaciones de las normas antidopaje”.

Ese matiz técnico ha sido decisivo. A partir de ahí, FA, Mudryk y WADA alcanzaron un acuerdo para poner fin al proceso de apelación. El ucraniano aceptó que cometió las infracciones de las normas antidopaje (ADRVs) que se le imputaban, pero también accedió a que su periodo de inelegibilidad quedara fijado exactamente en el tiempo ya cumplido hasta la fecha del acuerdo.

Traducción deportiva: la sanción se da por cumplida. Y Mudryk puede volver a jugar “con efecto inmediato”.

Para Chelsea, que pagó 88 millones de libras a Shakhtar Donetsk por su fichaje en enero de 2023, la resolución cierra un capítulo incómodo y abre otro lleno de interrogantes futbolísticos. El club emitió un comunicado en el que subrayó un punto clave del contexto: los avances en los estándares científicos de reporte y en los requisitos técnicos actuales significan que, si la muestra de “Misha” se analizara hoy, no se consideraría un positivo ni habría infracción alguna.

Ese reconocimiento no borra el tiempo perdido, pero sí reubica el caso en un marco distinto: el de un futbolista atrapado entre un resultado límite y una normativa que, con el paso del tiempo, terminó por darle la razón en términos técnicos.

Ahora la historia cambia de escenario. De los despachos al césped. De los informes periciales a la banda izquierda de Stamford Bridge. Mudryk vuelve elegible en un club que ha vivido sanciones, multas —incluida una de 10 millones de libras y una sanción de fichajes suspendida en otro frente regulatorio— y una reconstrucción constante de plantilla.

La gran pregunta ya no es jurídica. Es deportiva. ¿Qué versión de Mykhailo Mudryk verá la Premier League tras casi dos años sin competición oficial?