Logotipo completo Tribuna Gol

Mousinho pide disculpas tras incidente con aficionados en Fratton Park

La noche en Fratton Park no solo dejó una victoria sólida de Portsmouth. También dejó una escena incómoda, de esas que el fútbol inglés intenta desterrar desde hace años.

En el minuto 72 del triunfo por 2-0 ante Cardiff City en Championship, el partido se detuvo bruscamente. El defensor de Cardiff, Krystian Bielik, fue a la banda para recoger el balón y terminó envuelto en un altercado físico con un aficionado local.

Brian Barry-Murphy, técnico de Cardiff, aseguró después del encuentro que Bielik “recibió una bofetada en la cara”.

Las imágenes que circularon en redes sociales mostraron al internacional polaco sujetando a un joven aficionado por la parte superior del cuerpo. Entre los seguidores de Portsmouth, varios gestos desde la grada indicaban que creían que el chico había sido agarrado por el cuello.

La tensión no quedó ahí. En plena confusión, otro aficionado lanzó un balón contra la cabeza del defensor de Cardiff Perry Ng. Los dos seguidores implicados fueron expulsados del estadio de inmediato.

Tras el pitido final, el entrenador de Portsmouth, John Mousinho, no esquivó el asunto. Lo afrontó de frente.

“El árbitro dijo que, cuando Krystian fue a por el balón, hubo un pequeño rifirrafe y uno de los aficionados le golpeó”, explicó el técnico. “No fue una buena situación. Acabo de verle y está bien, pero ese no es el punto, no podemos permitir eso”.

Mousinho defendió la intensidad de Fratton Park, pero marcó un límite claro.

“Queremos crear un ambiente realmente difícil en Fratton Park, y lo hemos conseguido en los últimos años”, señaló. “A veces se pasa de la raya, lo entiendo, pero no creo que tenga que llegar a ese extremo”.

El entrenador cerró con un mensaje directo para el rival y para la grada: “Extendemos nuestras disculpas a los jugadores, a Cardiff y nos aseguraremos de intentar erradicar este tipo de comportamientos”.

Portsmouth se marcha con tres puntos y un estadio que sigue siendo un fortín. Pero también con una advertencia seria: la línea entre presión ambiental y agresión no se puede volver a cruzar.