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Mourinho defiende a Vinícius y Mbappé antes del duelo contra Rayo

El regreso de Real Madrid al Santiago Bernabéu en Liga llega en un momento extraño. El equipo se prepara para recibir a Rayo Vallecano este sábado tras una racha irregular: derrota en el campeonato doméstico ante Real Betis y victoria trabajada en Champions League frente a Inter Milan.

El resultado europeo alivió la presión. El ambiente, no tanto.

Durante el duelo ante el conjunto italiano, parte de la grada del Bernabéu respondió con silbidos a dos de las grandes estrellas del equipo: Vinícius y Mbappé. Un gesto que no pasó desapercibido y que José Mourinho quiso encarar de frente en su comparecencia del viernes.

“Solo se tiran piedras a los árboles que tienen fruto”

El técnico portugués no rehuyó el tema. Lo miró de cara y se puso del lado de sus futbolistas.

Recurrió a un proverbio de su país para explicar por qué, precisamente, los más señalados son los jugadores más determinantes del equipo.

“En Portugal hay un proverbio: solo se tiran piedras a los árboles que tienen fruto”, afirmó Mourinho, citado por 20Minutos. “No vas a tirar piedras a un árbol que no te da nada. Lo que Vini ha hecho aquí en los últimos años, cuántas Champions League ha ganado, cuántos goles ha marcado… es un árbol que tiene muchos frutos. La gente tira piedras porque quiere fruto, quiere lo mejor de Vinícius”.

El mensaje fue claro: los silbidos, para Mourinho, son la otra cara de la exigencia que rodea a los jugadores que marcan diferencias. Y Vinícius, recordó, lleva años haciéndolo.

Mbappé, el “animal” que defendió hasta el final

El entrenador no se quedó solo en el caso del brasileño. Quiso subrayar también el compromiso de Kylian Mbappé, muy observado en cada gesto desde su llegada.

Mourinho puso como ejemplo los últimos instantes ante Inter Milan, cuando el equipo jugaba con diez hombres.

Destacó cómo el francés se vació en el costado izquierdo junto a Marc Cucurella en el minuto 90, en plena inferioridad numérica.

“Uso el mismo proverbio que con Vinícius”, continuó. “Hay cosas que yo veo y valoro muchísimo. Vi a un equipo jugando en el minuto 90, con diez jugadores en los últimos dos minutos, y vi a Mbappé jugando de extremo izquierdo, defendiendo con uno menos, cubriendo a Cucurella, que ya estaba muerto físicamente”.

Mourinho fue más allá en su descripción del esfuerzo del delantero:

“Kylian también estaba exhausto, y aun así se pasó esos dos minutos defendiendo la banda izquierda como un animal, empujado por un entrenador muy exigente que no dejaba de gritarle y motivarle”.

El técnico quiso dibujar la otra cara de Mbappé: no solo el goleador, sino el futbolista dispuesto a correr hacia atrás cuando el partido se vuelve de trinchera.

Silbidos que duelen, jugadores que se ganan su escudo

Mourinho no escondió que los pitos al propio equipo le tocan la fibra. Admitió que le entristece escuchar cómo parte de la afición carga contra sus jugadores.

Pero marcó una línea roja muy nítida: mientras un futbolista lo dé todo en el campo, tendrá su respaldo sin condiciones, incluso cuando falle.

El portugués enlazó esa idea con unas declaraciones previas del defensa Dean Huijsen, que le había definido como un entrenador extremadamente exigente.

Mourinho no lo negó. Lo asumió casi con orgullo.

“He leído comentarios de Huijsen diciendo que soy un auténtico pesado, que siempre estoy encima de él, y eso es en parte verdad”, reconoció. “La expectativa es que des todo lo que tienes; y quien lo da todo no está obligado a dar más. Cuando hay unión entre el equipo y el estadio, eres casi imbatible”.

El mensaje, a las puertas del choque ante Rayo, suena a aviso para todos: para la grada, para el vestuario y para la propia Liga. Si el Bernabéu vuelve a empujar en la misma dirección que un grupo que se deja la piel, ¿quién se atreve a venir a por los puntos?