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Mohamed Salah se une a Trabzonspor: un nuevo capítulo

Mohamed Salah ha cerrado, en silencio pero con enorme simbolismo, una de las etapas más brillantes de la historia reciente de Liverpool. Nueve años, una colección de goles y títulos, y ahora un giro inesperado: el egipcio prepara un nuevo capítulo en Trabzonspor.

No es un rumor más. Salah ya está en Turquía, a la espera del reconocimiento médico y de la firma de un contrato que le llevará libre al club que terminó tercero en la pasada Super Lig. El acuerdo está encarrilado; solo falta el trámite médico para que el movimiento quede sellado.

De estrella en Europa a apuesta del Mar Negro

El atacante, de 34 años, salió este verano de Liverpool pese a tener contrato hasta 2027. Podía haberse quedado un año más en Anfield, pero club y jugador coincidieron: era el momento de cerrar el ciclo. Su última temporada con los ‘reds’ fue la más floja de su etapa allí, con el equipo sufriendo para asegurar un puesto en la Champions League. El listón que él mismo había puesto era demasiado alto.

Interés no le faltó. Besiktas y Al-Ittihad preguntaron por él, y también surgieron opciones en Italia. Sin embargo, Salah eligió Trabzon. Un destino menos mediático, sí, pero con un proyecto que mira a Europa: si supera las rondas previas, Trabzonspor disputará la Europa League en la campaña 2026/27.

El movimiento tiene algo de déjà vu para la afición de Liverpool. Otro ex de Anfield ya tomó ese camino.

El eco de Daniel Sturridge

Salah no solo cambia de liga; también pisa el mismo vestuario que en su día ocupó Daniel Sturridge. El delantero inglés firmó por Trabzonspor en 2019, con un contrato de tres años, y dejó un breve pero intenso rastro: siete goles en 16 partidos antes de que ambas partes acordaran rescindir el vínculo de forma anticipada.

Sturridge llegó a Turquía después de un recorrido notable: formado en Manchester City, con etapas en Chelsea, Bolton, Liverpool y West Brom. En Anfield vivió sus mejores días, con 67 goles en 160 encuentros y una sociedad temible con Luis Suárez. Aquella dupla marcó una era; su recuerdo sigue vivo en la grada de The Kop.

Tras su aventura en Turquía, el inglés probó suerte en la A-League con Perth Glory en la temporada 2021/22. Nunca encontró continuidad. Los problemas físicos retrasaron su primer entrenamiento hasta noviembre, una lesión en la ingle en febrero cortó cualquier atisbo de reacción y el balance final fue duro: solo seis apariciones, una titularidad, ningún gol. El director ejecutivo del club, Tony Pignata, no lo escondió: la operación fue “decepcionante”. El nuevo técnico, Ruben Zadkovich, terminó liberándolo en junio.

Ese precedente planea sobre cualquier comparación. Pero Salah llega desde un lugar muy distinto: no como apuesta de relanzamiento, sino como leyenda que busca un nuevo reto.

El peso del número y el símbolo de una ciudad

Hay otro detalle que muestra hasta qué punto Salah se ha dejado seducir por Trabzon. En Liverpool, el egipcio se adueñó del dorsal 11. Con su selección, luce el 10. Ninguno de esos números está libre en su nuevo club: el 11 pertenece a Ozan Tufan; el 10, a Ernest Muci.

La respuesta del egipcio no ha sido reclamar privilegios, sino abrazar la identidad local. Trabzonspor ya ha difundido imágenes de Salah con el número 61 a la espalda, cifra icónica en la ciudad por ser el código de matrícula de Trabzon. Para los aficionados, no es un simple dorsal: es una declaración de pertenencia.

Ese gesto, en un jugador de su estatus, pesa. Habla de alguien que no llega solo a terminar su carrera, sino dispuesto a integrarse en una cultura futbolística distinta, en una plaza donde el fútbol se vive con una intensidad casi tribal.

Un adiós que reordena el mapa

El desenlace en Liverpool se intuía, pero no por ello resulta menos impactante. Salah pudo estirar su contrato, apurar un año más de ovaciones en Anfield, pero el club también necesitaba mirar hacia delante. Su salida abre espacio salarial, margen deportivo y un vacío emocional difícil de cubrir.

Para el egipcio, el reto cambia de escala. Ya no se trata de pelear cada año por la Champions League o la Premier League, sino de liderar a un equipo que sueña con consolidarse en Europa y desafiar el poder establecido en Turquía. El contexto es otro, la exigencia interna será distinta, pero la mirada estará igualmente puesta en él.

Ahora la pregunta no es qué hizo Salah en Liverpool. Eso ya está escrito. La incógnita es otra: ¿hasta dónde puede llevar a Trabzonspor un futbolista que, incluso en su “peor” año, sigue siendo capaz de cambiar partidos y destinos?