Mohamed Salah y su salida a Arabia Saudí: condiciones y polémica en Liverpool
El capítulo de Mohamed Salah en Anfield ya está cerrado, pero el eco de su salida sigue retumbando en Liverpool. El ídolo egipcio, que abandona el club un año antes de que expirara su contrato de 400.000 libras semanales, ha dado luz verde a un traslado a Arabia Saudí. No será, sin embargo, a cualquier precio ni en cualquier contexto.
Salah apunta a la Saudi Pro League… pero marca el terreno
Desde hace meses, varios clubes de la Saudi Pro League sueñan con convertir a Salah en el nuevo gran rostro de su proyecto. El interés nunca se apagó, ni siquiera cuando el delantero renovó con Liverpool FC. Ahora, con su adiós confirmado tras una temporada traumática en lo deportivo y en lo personal, el escenario ha cambiado.
Según informaciones firmes publicadas en Arabia por Marebpress, Salah ha “aprobado” la idea de mudarse a Oriente Medio. Hay ya una oferta sobre la mesa de uno de los clubes saudíes, pero las cifras no alcanzan el nivel del anterior intento de seducción que recibió antes de renovar en Anfield. Y ahí empiezan las condiciones.
El egipcio ha dejado claro que no se moverá sin un paquete acorde a su dimensión global. Exige un salario anual y unas primas que reflejen su estatus y su valor de mercado, un contrato de dos o tres temporadas que le garantice estabilidad en la recta final de su carrera y, sobre todo, un proyecto deportivo serio. No le vale con aparecer en los carteles: quiere un equipo armado para pelear por grandes títulos, no para limitarse a participar.
No es solo dinero. Es jerarquía, escaparate y ambición competitiva.
Los planes saudíes, desvelados en los últimos meses, apuntan a un acuerdo gigantesco: uno de los contratos deportivos más altos de la historia y un rol de embajador para impulsar el fútbol en el país. Pero ahora la pelota está en su tejado. Si quieren a Salah, deberán llegar hasta donde él ha fijado la línea.
Un adiós que divide a Anfield
La marcha de Salah sigue abriendo heridas en Merseyside. Muchos aficionados habrían querido verlo cumplir su contrato hasta 2027, cerrar el ciclo con una despedida más dulce y menos abrupta. No será así.
Liverpool, tras una temporada pobre en la que el equipo apenas logró acabar quinto y en la que el rendimiento colectivo y los resultados acabaron costándole el puesto a Arne Slot, ya trabaja en el futuro. La dirección deportiva tiene un objetivo claro para el vacío que deja el egipcio: Yan Diomande figura como prioridad absoluta para reforzar el frente de ataque.
Pero mientras el club mira hacia adelante, el pasado reciente no deja de generar polémica.
Lovren contra Carragher: el fuego cruzado por el trato a Salah
En medio del ruido por el futuro de Salah, una voz muy cercana al delantero ha decidido entrar de lleno en el debate. Dejan Lovren, excompañero y gran amigo del egipcio, ha cargado con dureza contra Jamie Carragher por sus críticas al atacante.
En declaraciones a Winwin, el croata no se mordió la lengua: “La forma en que lo trataron esta temporada no es dura. Es asquerosa. ¿Por qué no hablaron así de él durante los últimos ocho o nueve años? Dímelo… Vale, una mala temporada, y otra vez él es el objetivo. Hay muchos otros problemas”.
Lovren fue más allá al señalar a ciertos analistas: “Está siendo muy duramente criticado. Algunos comentaristas lo hacen solo para atraer atención, quizá porque no han tenido éxito en otras áreas de sus vidas, así que ahora necesitan rendir bien… especialmente Carragher, dice lo que quiere. Siempre dije que debería decirle esto en la cara, decir todas estas cosas a Mo en la cara”.
Y remató el ataque directo al exdefensa: “Nunca lo dirá. Porque sé que nunca lo hará, porque nunca me lo dijo a mí. También habló mal de mí, pero jamás me lo dijo a la cara. Solo actúa en la televisión y le pagan por ello, así que tiene que actuar de esta manera”.
Las palabras de Lovren no se quedaron en el ámbito mediático. Apuntaron también al corazón del vestuario y al banquillo.
El papel de Slot y la sensación de abandono
Para Lovren, el detonante de la salida de Salah no está en la cúpula del club, sino en una persona concreta: el entrenador. “No creo que sea la directiva (la que empujó a Salah a irse). Creo que es solo una persona, y creo que es solo el entrenador. No tenían una buena relación. Pongámoslo de forma simple”, afirmó.
El excentral trazó un claro contraste con la etapa anterior: “Con Klopp tenía una relación realmente buena. No siempre fue perfecta, pero se conocían muy bien, confiaban el uno en el otro, se gustaban, y Mo lo dio todo en el campo por Klopp, y Klopp le dio esa confianza. Pero (con Slot) fue lo contrario. Es así de simple, y todo el mundo lo sabe porque cuando miras las ocho o nueve temporadas anteriores, lo hizo realmente bien”.
Lovren también señaló a los compañeros de vestuario por no haber dado un paso al frente cuando el foco se centró en Salah: “Hay otros jugadores que también deberían asumir responsabilidad y decir: ‘sí, esto es culpa mía’, pero ya sabes, algunos jugadores nunca dieron la cara”.
Su diagnóstico es contundente: “Hubo mala gestión; internamente, no lo manejaron bien. No lo manejaron bien. Incluso si tienes algunos problemas, tienes que hablar de ello en el vestuario, y como dije, Mo nunca sintió ese apoyo. Siempre fue el titular de portada, ‘Ah, es Mohamed Salah, no te sorprendas’. Quiero decir… es un problema muy profundo”.
Un icono entre dos mundos
Salah se marcha de Anfield tras nueve años en los que se convirtió en símbolo, goleador histórico y bandera de una era. Hoy su futuro se inclina claramente hacia Arabia Saudí, con un contrato colosal y un rol central en la expansión global de la Saudi Pro League sobre la mesa.
Queda por ver qué club estará dispuesto a cumplir sus tres condiciones y a construir a su alrededor un proyecto a la altura de su nombre. Porque Salah ya ha hablado. Ahora le toca al fútbol saudí demostrar si está preparado para algo más que fichar estrellas: construirles un escenario donde todavía puedan ganar.






