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Milan elige a Rúben Amorim como nuevo entrenador

El banquillo de Milan por fin tiene dueño. Según coinciden Sky Sport Italia, el especialista en mercado Matteo Moretto y varios medios italianos, Rúben Amorim será el nuevo entrenador rossonero. Un acuerdo descrito ya como “hecho” tras semanas de incertidumbre y puertas que se iban cerrando.

El técnico firmará un contrato inicial de dos años, hasta el verano de 2028, con opción de ampliarlo una temporada más, hasta 2029. Un proyecto a medio plazo para intentar reconstruir un club que, ahora mismo, no sólo estaba sin entrenador: también había perdido a su director deportivo, su director técnico y su CEO en un mismo golpe de timón.

Un vacío de poder y una apuesta clara

La salida de Massimiliano Allegri se confirmó justo al término de la temporada 2025-26. Al día siguiente, Milan ejecutó una limpia en los despachos: fuera Igli Tare, fuera Geoffrey Moncada, fuera Giorgio Furlani. De golpe, el club se quedó sin estructura deportiva reconocible.

En ese contexto, la elección del nuevo entrenador no era un simple cambio de cara en el banquillo. Era una declaración de intenciones. Y el club ha decidido jugársela con Amorim, uno de los técnicos más cotizados de la nueva hornada europea.

Los informes de este lunes apuntan a una oferta de 3,5 millones de euros por temporada, más bonus ligados a la clasificación para la Champions League. Una cifra que encaja con el perfil: entrenador joven, con margen de crecimiento, pero ya con suficiente peso como para liderar un vestuario de élite.

Moretto detalla que la documentación se formalizará en cuestión de horas. En otras palabras: faltan firmas, no negociación.

De Rangnick a Amorim: giro en el proyecto

El camino hasta Amorim no fue recto. Ni mucho menos.

Milan había avanzado conversaciones con Ralf Rangnick, otro exentrenador de Manchester United, para convertirlo en su nuevo director deportivo. El plan que se filtró desde Italia era claro: Rangnick en los despachos y Oliver Glasner en el banquillo. Un tándem de sello alemán para rediseñar el club desde la base.

La idea parecía encarrilada. Pero las conversaciones se rompieron. Rangnick decidió renovar con la selección de Austria, cerrando de golpe cualquier posibilidad de desembarco en San Siro. Con él, se desvaneció también la opción Glasner.

Ese frenazo obligó a Milan a reordenar prioridades. Sin arquitecto deportivo, el club necesitaba primero un líder para el vestuario. Y ahí apareció con fuerza el nombre de Amorim.

Un mercado de nombres grandes, una decisión tomada

No faltaron alternativas de peso. Mauricio Pochettino sonó con insistencia. Arne Slot, otro de los técnicos de moda en Europa, también estuvo en la lista de candidatos. Nombres que encajan en el perfil de un club que no puede permitirse proyectos menores.

Pero la balanza terminó inclinándose hacia Amorim. Encaja con la necesidad de construir un ciclo nuevo y con la urgencia del calendario: faltan sólo unas semanas para que arranque la pretemporada y el equipo necesitaba ya una voz clara, un plan, una idea de juego sobre la que trabajar.

La elección envía un mensaje nítido: Milan apuesta por un entrenador con proyección, dispuesto a crecer con el club y a soportar la presión de un banquillo que no perdona.

Ahora, con el acuerdo prácticamente cerrado y las firmas en camino, la siguiente pregunta es inevitable: ¿podrá Amorim transformar este vacío de poder en el punto de partida de un nuevo ciclo competitivo en San Siro?

Milan elige a Rúben Amorim como nuevo entrenador