Mexx Meerdink brilla en su debut con la selección de Países Bajos
En el Johan Cruyff Arena, en una noche pensada para los consagrados, el foco acabó en un debutante. Mexx Meerdink, delantero de AZ, vivió por fin el partido que llevaba un año esperando: su estreno absoluto con la selección absoluta de Países Bajos, en el 1-1 ante Alemania por la UEFA Nations League.
No fue un debut de guion tranquilo. A los 35 minutos, Brian Brobbey empezó a cojear y pidió el cambio. El estadio miró al banquillo. Xavi, el nuevo seleccionador de la Oranje, también. Y el nombre que salió de su boca sorprendió incluso al propio protagonista.
Meerdink, 23 años, pensaba que el técnico optaría por una opción más experimentada. En lugar de eso, escuchó su apellido, se levantó, empezó a calentar a toda velocidad y, casi sin tiempo para asimilarlo, ya estaba sobre el césped. El sueño, que un año antes se había roto por una lesión justo después de su primera convocatoria, regresaba de golpe. Esta vez, sin marcha atrás.
La entrada de Meerdink no fue solo un cambio táctico. Trajo energía. Y conectó de inmediato con el carácter de Xavi, un entrenador al que el delantero definió por su intensidad y su pasión visible en la banda, contagiosa para el grupo. La segunda parte de Países Bajos lo reflejó con claridad: presión alta, ritmo feroz, un equipo empujado a morder arriba.
El propio Meerdink dejó su huella. Marcó un gol que terminó anulado, sin que él mismo tuviera claro el motivo, y dispuso de otra ocasión clara en la reanudación, arruinada cuando su pie se le fue por encima del balón en el momento decisivo. Una acción que le dejó con rabia, pero no con dudas.
Porque, más allá de esos detalles, el atacante de AZ salió del Johan Cruyff Arena con una sensación poderosa: había firmado, según su propio análisis, uno de sus mejores partidos de la temporada con balón. Participativo, valiente, siempre ofreciéndose. Un debut que se pareció muy poco a un simple trámite.
Su primera internacionalidad tiene, además, un peso familiar. Con este estreno, Mexx iguala a su padre, Martijn Meerdink, que jugó un solo partido con la selección neerlandesa, ante Ecuador en 2006. El hijo ya ha dejado claro su objetivo: no quedarse ahí. Quiere asentarse en las listas de Xavi, ganar continuidad y superar cuanto antes esa marca simbólica.
La Oranje se recupera ahora del esfuerzo y se reorganiza para su próximo compromiso de Nations League. Meerdink, mientras tanto, espera otra llamada desde el banquillo. Ya sabe cómo suena su nombre cuando el seleccionador lo pronuncia. La cuestión es cuántas veces más lo escuchará en esta nueva etapa de Países Bajos.






