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México clasifica, Canadá hace historia y Suiza despierta en el Mundial

La segunda jornada de la fase de grupos del Mundial ya tiene dueño emocional: los coanfitriones. México y Canadá firmaron una noche que huele a cambio de estatus, mientras Suiza confirmó que no ha venido de turismo. Y en Boston, Escocia se asoma a una cita con la historia.

México, primer clasificado y oficio de veterano

México se convirtió en la primera selección en sellar su billete a las rondas eliminatorias. Lo hizo a su manera: sin alardes, con sufrimiento y con un solo error ajeno convertido en oro.

Ante Corea del Sur, el partido se rompió en el minuto 50. Un despiste en la zaga asiática, un balón suelto que nadie terminó de atacar… hasta que apareció Luis Romano. El atacante mexicano olió la sangre, se adelantó a todos y fusiló sin contemplaciones. Un 1-0 que no fue brillante, pero sí contundente en su significado.

A partir de ahí, México se agarró al resultado. Corea del Sur, herida en su orgullo, empujó con todo en el tramo final. El protagonista dejó de ser Romano y pasó a llamarse Raúl Rangel. El guardameta firmó dos paradas instintivas, de puro reflejo, sobre la línea. Dos manos que valen una clasificación temprana y que explican por qué este equipo ha sido el primero en dar el salto a la fase de eliminación directa.

No fue una exhibición. Fue un aviso: México ya está dentro y todavía tiene margen para crecer.

Canadá arrasa y estrena su historia mundialista

Si México tiró de colmillo, Canadá eligió la vía del espectáculo. Ante una Qatar desbordada desde el primer minuto, los canadienses firmaron un 6-0 que suena a declaración de intenciones y, sobre todo, a liberación.

El gran protagonista tuvo nombre y apellidos: Jonathan David. El máximo goleador histórico del país se adueñó del partido con un triplete de delantero total. Remate, olfato, frialdad. Cada vez que pisó área, Qatar retrocedió un paso más.

A su alrededor, el resto se sumó a la fiesta. Cyle Larin dejó su sello en el marcador, Nathan Saliba se apuntó al festín y, ya en el tiempo añadido, un gol en propia puerta terminó de redondear la goleada. Seis tantos, un mensaje claro y una sensación nueva para Canadá: la de saberse protagonista en un Mundial.

Es su primera victoria en la historia del torneo. No es un simple dato, es un punto de inflexión. Con este resultado, el equipo se coloca con un pie en las rondas eliminatorias y, por primera vez, el país puede mirar el calendario sin complejos.

Suiza despierta tarde, pero golpea fuerte

El guion más extraño del día lo firmó Suiza. Durante 74 minutos, el marcador no se movió. Partido espeso, controlado, sin grandes sobresaltos. Parecía una tarde destinada al bostezo.

Entonces apareció Johan Manzambi y cambió el tono. Su gol abrió el partido y, de repente, lo que había sido un duelo cerrado se convirtió en una catarata ofensiva. Manzambi volvió a marcar, Rubén Vargas se sumó con otro tanto y el choque se descontroló justo cuando Bosnia ya jugaba con diez hombres.

La respuesta bosnia llegó demasiado tarde, pero llegó. En el descuento, Ermin Mahmic encontró el premio del gol y encendió una chispa de suspense que duró apenas unos instantes. Porque en la última palabra mandó Granit Xhaka, que desde el punto de penalti cerró la cuenta con frialdad y autoridad.

Suiza pasó de la nada al todo en un cuarto de hora. Un aviso para cualquiera que la subestime.

Escocia, ante la puerta de su primera vez

Mientras tanto, en el horizonte asoma otro posible capítulo histórico. Escocia lidera el Grupo C y sabe que una victoria esta noche ante Marruecos, en Boston, la metería por primera vez en su historia en una fase de eliminación directa de un Mundial.

México ya está dentro. Canadá ha roto su techo. Suiza se ha reivindicado. La pregunta ahora es sencilla: ¿se unirá Escocia a la lista de selecciones que están reescribiendo su relato en este torneo?