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El Metropolitano y la polémica con Álvarez

El marcador decía 2-0 para el Atlético ante el Málaga. Partido controlado, victoria cómoda, noche tranquila en el Metropolitano. Pero el nombre que más sonó no estaba sobre el césped: Álvarez.

El argentino fue la gran ausencia en la convocatoria de Diego Simeone y ni siquiera apareció por el estadio. Aun así, se convirtió en el centro del debate en la grada. Cada vez que su nombre asomaba en los corrillos de los aficionados, la reacción era la misma: enfado, decepción, reproches.

La herida sigue abierta desde el Mundial, cuando el delantero pidió públicamente salir del club. La afición no lo ha olvidado. Un sector pequeño, pero muy ruidoso, marcó la banda sonora del encuentro con cánticos hostiles y silbidos dirigidos a un futbolista que ni siquiera estaba en el banquillo.

Simeone, firme con la grada y prudente con el mercado

Era inevitable: en la sala de prensa, el partido pasó rápido a segundo plano. Las preguntas apuntaron a Álvarez y al clima en torno a su figura. Simeone, como casi siempre, fue directo.

«Tengo un gran respeto por nuestra gente», arrancó el técnico rojiblanco, dejando claro de entrada de qué lado se sitúa.

A partir de ahí, habló de mercado, de su manera de entender estos días finales de ventana y de la flexibilidad con la que vive cada verano.

«Estamos abiertos —como siempre decimos— a posibilidades específicas. Ustedes lo saben después de 15 años, siempre digo que hasta que se cierre la ventana estoy abierto a cualquier cosa que pueda pasar. Eso no quiere decir que esté hablando de alguien en particular, ¿queda claro?», remató, marcando distancia sin mencionar expresamente al delantero.

El mensaje sonó a respaldo a la afición y, al mismo tiempo, a aviso: nada está cerrado mientras el mercado siga vivo.

Un ojo en el vestuario, otro en el despacho

La situación de Álvarez sigue en el aire, pero Simeone no pierde de vista el otro frente: la construcción de la plantilla. El argentino insistió en la importancia de llegar al final del mercado con un grupo competitivo y profundo.

«Lo he dicho siempre, no solo ahora», recordó. «Apuntamos a tener las mejores herramientas posibles, como las que hemos tenido siempre. Y bueno, ojalá podamos armar el mejor plantel posible de aquí al cierre».

El mensaje es claro: el club trabaja con margen económico y ambición deportiva, y el técnico quiere un bloque fuerte, con o sin Álvarez dentro del vestuario.

Días decisivos y un duelo ante Villarreal en el horizonte

El Atlético encara ahora un tramo clave del verano. El club debe resolver la tensión entre el delantero argentino y una grada que se siente traicionada por sus palabras. La brecha es evidente. Falta saber si es reparable.

Mientras los despachos arden con llamadas y negociaciones, el equipo no se detiene. El domingo espera el Villarreal en Liga, otra prueba en casa, otro examen para un grupo que intenta aislarse del ruido externo.

El Metropolitano ya ha dejado clara su postura con Álvarez. Falta por saber cuál será la del club. Y, sobre todo, dónde estará el delantero cuando se cierre definitivamente la ventana de fichajes.