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Mason Greenwood: Fichaje fallido del Atlético y nuevo reto en Fenerbahce

El fichaje de Mason Greenwood se decidió lejos del césped, en un pulso de egos, silencios y millones. Atlético de Madrid creyó tener al heredero perfecto de Antoine Griezmann. Acabó retirándose de la puja, molesto, y viendo cómo el inglés volaba hacia Estambul para convertirse en la gran apuesta de Fenerbahce.

El silencio que rompió el idilio con el Atlético

Según ESPN, en el Metropolitano estaban convencidos: Greenwood, 24 años, era el nombre para liderar el ataque del futuro. Diego Simeone se implicó en primera persona. Llamadas, mensajes, intentos de explicar su rol, su encaje, su importancia en el proyecto.

No obtuvo nada. Ni una respuesta en dos días.

En el club interpretaron ese silencio como una falta total de profesionalidad por parte del entorno del jugador. En los despachos del Atlético se habló de sentirse “faltados al respeto”. Si un futbolista no contesta ni a su futuro entrenador, ¿qué compromiso puede prometer con el escudo? La conclusión fue tajante: se acabó el interés.

La retirada de los colchoneros despejó el camino. El escenario que parecía escrito para LaLiga cambió de dirección y se abrió de par en par para Turquía.

Fenerbahce se lanza y cierra un golpe de efecto

Fenerbahce no dudó. Con el Atlético fuera, aceleró y aseguró un fichaje que puede cambiar el mapa de la Super Lig. El club turco confirmó que Greenwood ha firmado un contrato de cuatro años y que se incorpora tras dos temporadas muy productivas en Francia.

Su última campaña con Marseille fue demoledora: 26 goles en todas las competiciones. Números de estrella y escaparate perfecto para un salto mayor. En Estambul le recibieron como tal. La directiva lo ha señalado como el fichaje bandera, la pieza destinada a empujar definitivamente al equipo por delante de su gran rival, Galatasaray.

El club ha sido transparente con las cifras. Hay acuerdo total con Marseille por un paquete de 39 millones de euros, que se abonarán en tres plazos iguales a lo largo de tres años. Un compromiso fuerte, casi una declaración de intenciones: Fenerbahce está dispuesto a pagar precio de mercado por una figura ofensiva en plenitud.

Para Greenwood, el proyecto también llega envuelto en oro. Distintas informaciones apuntan a un salario neto en Turquía de entre 7 y 8 millones de euros por temporada. Atlético había puesto sobre la mesa un total cercano a los 45 millones en su oferta global, ligeramente superior al montante de Fenerbahce, pero las condiciones personales turcas resultaron más seductoras para el jugador y su entorno. Ahí se decidió buena parte de la batalla.

Fricciones en Marsella y un nuevo comienzo en Turquía

La salida de Greenwood de Marseille no se entiende solo por el dinero. Detrás, según las mismas fuentes de ESPN, quedaba un vestuario tensionado por cuestiones extradeportivas. El delantero, pese a su rendimiento, habría generado malestar interno con problemas disciplinarios: retrasos a reuniones del equipo, ausencias en actos obligatorios con patrocinadores y clases de idioma saltadas sin justificación.

Esa acumulación de episodios derivó, siempre según dichas informaciones, en un choque con el director deportivo Medhi Benatia. La relación se fue desgastando mientras los goles seguían cayendo, hasta que el mercado ofreció una salida que contentaba a todas las partes: una venta millonaria para Marseille, un contrato potente para el jugador y un refuerzo de impacto para Fenerbahce.

Ahora, el inglés aterriza en Estambul con un doble reto. Primero, justificar la inversión y convertirse en el referente ofensivo que el club necesita para asaltar el trono doméstico. Segundo, encajar en un vestuario que le exigirá algo más que goles: puntualidad, compromiso y disciplina, justo los puntos que le pasaron factura en Francia.

El estreno no tardará en llegar. Fenerbahce se prepara para la fase previa de la Champions League este mismo mes, con el cruce ante el polaco Gornik Zabrze en el horizonte. Greenwood llega con los focos sobre él, con la puerta del Metropolitano cerrada y el Sukru Saracoglu esperando. La pregunta ya no es por qué no contestó al Atlético, sino si en Turquía responderá a la altura de todas las expectativas.