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Marvin Bartley y el reencuentro con Livingston en la Championship

Marvin Bartley se cruza este viernes con su pasado. Pero no con David Martindale. El técnico de Stenhousemuir reconoce que no ha vuelto a hablar con el director deportivo de Livingston desde que dimitió del club de West Lothian al final de la pasada temporada.

En el césped sí habrá reencuentro: Livingston y Stenhousemuir se miden por primera vez en la Championship escocesa, bajo los focos de BBC Scotland. Fuera de él, silencio absoluto.

“No, no he visto ni hablado con Davie desde que dejé el club”, admite Bartley. “Él ha tenido un verano ocupado trayendo jugadores. Él está ocupado, yo estoy ocupado, así que no he hablado con Davie desde que me fui”.

Una salida que dolió… y que ya es “otro capítulo”

En mayo, Bartley y su asistente Neil Hastings sacudieron Almondvale con su renuncia. Aseguraron que “no tuvieron otra opción” después de que se les pidiera volver a postular a sus propios cargos en Livingston. El excentrocampista de Hibernian, Livingston y Bournemouth había asumido el banquillo en enero, ascendiendo desde el cuerpo técnico cuando Martindale pasó a su nuevo rol.

El golpe fue duro.

“En ese momento, estaba claramente dolido en los días posteriores”, reconoce el técnico de 40 años. “Cuando ocurrió la situación, estaba realmente, realmente sorprendido”.

Con el paso de las semanas, la sorpresa se transformó en otra cosa. “Cuanta más gente me hablaba del tema, y cuanta más gente se enteraba y no se sorprendía, me hizo darme cuenta de que quizá yo era un poco ingenuo, un poco verde. Es probablemente como soy como persona. Me tomo todo al pie de la letra”.

Hoy, dice, ya no mira atrás con rencor. “Ahora mismo no tengo ningún tipo de sentimiento hacia eso. Es solo otro capítulo en mi libro y sigo intentando hacer lo mejor posible por Stenhousemuir”.

Del dolor a un arranque de ensueño

El giro de guion ha sido radical. Stenhousemuir, un equipo a tiempo parcial, no ha perdido aún esta temporada. Nueve partidos oficiales, ninguna derrota, y un inicio de Championship que ha desafiado cualquier pronóstico.

Tres victorias y un empate en liga les permiten mirar al resto de rivales desde arriba. La última muestra de autoridad: un 3-1 ante Inverness Caledonian Thistle el pasado fin de semana.

Bartley llegó a Ochilview para relevar a Gary Naysmith, el hombre que había logrado el ascenso desde la League 1 antes de marcharse a Ayr United. Le tocaba heredar un proyecto que ya había tocado techo para muchos. Lo ha convertido en algo muy distinto.

El equipo ha completado también una fase de grupos de League Cup más que notable, coronada con una victoria de impacto ante el Motherwell de Premiership. El premio: un atractivo cuarto de final en casa ante Hearts el próximo viernes.

Entre medias, el duelo con el Livingston de Glenn Whelan, que ha firmado dos victorias y dos derrotas en liga hasta ahora. Un cruce cargado de narrativa, aunque Bartley insista en rebajar cualquier componente personal.

Desde su marcha, sí ha mantenido contacto con el presidente de Livingston, Calvin Ford, quien le envió un “mensaje encantador” para desearle suerte después de que Stenhousemuir eliminara a los de West Lothian en los penaltis en la fase de grupos de la League Cup en Ochilview. Otro pequeño giro irónico del calendario.

¿Otro cuento de hadas en la Championship?

La categoría conoce bien las historias imposibles. Hace cinco años, el Arbroath de Dick Campbell, también a tiempo parcial, llevó al límite al Kilmarnock en una lucha memorable por el título. El precedente alimenta la imaginación. Y la pregunta surge sola: ¿se atreve Stenhousemuir a soñar con un doble ascenso y el salto a la élite?

“Cada club en la pirámide sueña ahora con estar algún día en la máxima categoría”, responde Bartley. No vende humo. Tampoco se esconde.

“Queda muchísimo y es una respuesta aburrida para todos, pero cuando llegué al puesto hablamos de lo que esperábamos conseguir y eso no ha cambiado. Tenemos ese objetivo y no hace falta ser un genio para darse cuenta de cuál es, porque todo el mundo nos tenía como favoritos para descender en esta liga y entendemos que solo llevamos cuatro partidos”.

La advertencia llega rápido. “No podemos dejarnos llevar pensando en ascensos o play-offs ni nada por el estilo porque esta liga no perdona”.

El mensaje interno es otro: objetivos claros, pies en el suelo, ambición contenida pero real. “Pensamos en alcanzar nuestras metas y, si lo logramos, ya será un pequeño milagro en sí mismo cuando miras las limitaciones financieras que tenemos en comparación con todos los demás clubes de esta liga”.

Este viernes, frente a Livingston y ante las cámaras, Bartley no buscará reconciliaciones ni ajustes de cuentas. Buscará puntos. Y una confirmación más de que, en Ochilview, el capítulo que empezó con una renuncia incómoda puede terminar convirtiéndose en la historia más inesperada de la temporada.

Marvin Bartley y el reencuentro con Livingston en la Championship