Maresca y su City: Pistas clave del amistoso contra K-League
El amistoso ante la selección de la K-League dejó algo más que sudor bajo el calor veraniego: ofreció a Enzo Maresca un mapa bastante nítido de quién llega enchufado a la pretemporada y quién aún busca sitio en el nuevo City.
En la portería, Gianluigi Donnarumma apenas tuvo trabajo… pero lo poco que tuvo le dejó señalado. Batido en su palo corto en el tanto del empate del combinado coreano, su participación se redujo prácticamente a recoger el balón del fondo de la red. Una tarde de nota baja y pocas respuestas.
En la derecha, Rico Lewis firmó un encuentro discreto. Correcto, sin errores graves, pero lejos de la influencia que mostró el sábado anterior más adelantado. Su lenguaje corporal y su impacto refuerzan una sensación evidente: su fútbol pide metros en el centro del campo, no la línea de cal.
Detrás, Abdukodir Khusanov apenas tuvo que sudar. Con el City mandando y el rival sin demasiada amenaza, el uzbeko pasó 45 minutos casi en piloto automático, sin que su velocidad fuese realmente puesta a prueba. A su lado, Ruben Dias recogió el brazalete y volvió a parecer lo de siempre: un líder natural. Ordenó, mandó y dio la impresión de estar preparado para asumir un rol mayor en el vestuario tras la marcha de Bernardo Silva. La pregunta ya no suena descabellada: ¿es el momento de que el portugués sea capitán a tiempo completo?
Más a la izquierda, Josko Gvardiol ofreció una pista táctica interesante. Con Maresca lleno de alternativas para el eje de la zaga, el croata actuó como lateral zurdo y no pasó apuros en ningún momento. Sólido, sereno, sin estridencias. Si el técnico busca un lateral de control, su candidatura gana fuerza.
Un centro del campo con jerarquías en movimiento
El centro del campo, sin Rodri, se convirtió en laboratorio. Mateo Kovacic respondió con autoridad. Se le vio suelto, físicamente entero tras los problemas de la temporada pasada, tocando mucho balón y marcando el ritmo. Tras haber insistido en que el club “cuenta conmigo” para este curso, el croata juega como quien sabe que el hueco del español puede ser su gran oportunidad de inicio de campaña.
Al lado brilló Tijjani Reijnders, probablemente el futbolista más determinante del encuentro. Con libertad para moverse y romper líneas, atacó el área con decisión, participó de forma decisiva en el primer gol y firmó el segundo con un disparo potente, de los que dejan huella en la banda y en el banquillo. Un aviso claro: si se le suelta, marca diferencias.
Más arriba, Rayan Ait-Nouri abandonó su hábitat natural del lateral izquierdo para ocupar una posición más adelantada. La apuesta salió bien. Se movió con criterio y abrió el marcador con una definición de primeras, limpia, de atacante con instinto. Un recurso más para un Maresca que valora la versatilidad.
Phil Foden, siempre inquieto entre líneas, se ofreció, giró, buscó recibir en los espacios interiores… pero le faltó puntería. Tuvo una ocasión clara y la mandó por encima desde una posición inmejorable. Influyente en el juego, menos en el marcador.
Arriba, Divin Mubama volvió a levantar la mano. Dos partidos de pretemporada, dos goles. El de hoy, de auténtico cazador, aprovechando un error del portero para empujar el balón a la red. Luego, increíblemente, falló otra ocasión con la portería prácticamente vacía. Aun así, su candidatura para entrar en la rotación del primer equipo gana peso.
Semenyo deslumbra, Savinho se apaga
Desde la derecha, Antoine Semenyo jugó con descaro. Lateralizando su posición respecto a otros partidos, el ghanés fue un dolor de cabeza constante para la defensa coreana. Dejó la acción más vistosa de la tarde con un taconazo brillante que sirvió en bandeja el gol a Reijnders. Dinámico, eléctrico, con la sensación de estar creciendo cada vez que se pone la camiseta.
El contraste lo marcó Savinho. Después de su gran actuación ante Inter, esta vez no logró dejar huella. Lo intentó, pero no encontró la chispa ni el desequilibrio del fin de semana. Un recordatorio de lo exigente que será ganarse minutos en este plantel.
Un banquillo que pide paso
En la segunda mitad, el carrusel de cambios transformó el partido en un escaparate para los jóvenes y los menos habituales. Marcus Bettinelli, tercer portero, respondió con serenidad cuando le tocó intervenir, saliendo con seguridad en un centro alto. Poco trabajo, pero bien resuelto.
En defensa, Vitor Reis protagonizó una acción clave, regresando a toda velocidad para bloquear un disparo en una contra peligrosa de la K-League XI. Lectura rápida y determinación. Max Alleyne también dejó un buen detalle, anticipándose para cortar una opción clara del rival. Minutos discretos, pero útiles para ambos.
En el costado izquierdo, Stephen Mfuni siguió sumando experiencia como lateral. Sin grandes alardes, pero con la sensación de ir asentándose en un contexto de primer nivel. En la derecha, Matheus Nunes, ya de vuelta tras el Mundial con Portugal, ocupó de nuevo ese rol híbrido de lateral y centrocampista que se le ha ido haciendo familiar. Correcto, sin grandes sobresaltos.
Más arriba, Nico Gonzalez se ofreció constantemente, pidiendo balón y tratando de dar continuidad al juego. Él también sabe que la ausencia de Rodri abre una puerta y no quiere quedarse al otro lado.
En ataque, Omar Marmoush, recién regresado de su aventura mundialista con Egipto, lo intentó por aire y por tierra. Tuvo un cabezazo que no encontró portería y vio cómo el guardameta le negaba otras dos ocasiones. Le faltó precisión, no intención.
Claudio Echeverri entró en la segunda parte, pero dejó poco para el recuerdo en esta ocasión. Partido gris del argentino, que necesitará más minutos para mostrar su talento.
El apellido Heskey volvió a aparecer sobre el césped con Jaden, en un contexto particular: su hermano Reigan dejó el club este verano y el futuro del propio Jaden sigue en el aire. Participó, cumplió, pero la gran incógnita no está en su actuación, sino en si estos minutos servirán para convencer al club de que debe quedarse.
Y luego está Jeremy Monga. El fichaje de 10 millones procedente de Leicester se vistió por primera vez de City y dejó un destello de lo que puede venir. Entró con ganas, se movió bien y rozó el gol, pero la acción terminó anulada. Suficiente para encender la curiosidad de la grada.
En un día sin grandes sobresaltos en el marcador, lo importante no fueron los goles, sino las pistas. Entre brazaletes, nuevas posiciones y jóvenes que llaman a la puerta, Maresca empieza a ver el esqueleto de su City. La cuestión, ahora, es cuántos de los que brillan en julio seguirán haciéndolo cuando llegue el fuego real de la temporada.





