Logotipo completo Tribuna Gol

Marc Overmars deja Royal Antwerp por problemas de salud

Marc Overmars ha decidido detenerlo todo. El exextremo de Países Bajos y actual director deportivo de Royal Antwerp anunció que deja su puesto en el club belga, empujado por unos problemas de salud que, según admite, ya no le permiten seguir en el frenético ritmo del fútbol de élite.

El propio Overmars explicó su decisión en una carta dirigida a los aficionados, publicada este miércoles. En ella habló sin rodeos de “todo el cansancio acumulado durante los años y la enorme cantidad de estrés” que arrastra.

No es la primera señal de alarma. En diciembre de 2022 sufrió un pequeño derrame cerebral del que logró recuperarse. Sin embargo, el aviso quedó ahí. Y ahora, reconoce, el cuerpo ya no aguanta.

“Todos sabéis que mi salud no ha sido óptima”, escribió. “Pero ahora siento con mucha claridad que ya no puedo con esta vida profesional tan agitada y estresante”.

Los médicos han sido tajantes. Overmars lo cuenta en la misma carta: “Mi energía está ahora completamente agotada. Si no escucho a mi cuerpo ahora, mis médicos dicen que hay un riesgo muy alto de que todo termine mal. Así que tengo que tomar una decisión drástica y detener por completo mis actividades profesionales por el momento”.

Un gestor marcado por la gloria y la caída

Antes de aterrizar en Bélgica en 2022, Overmars se había consolidado como una figura poderosa en los despachos de Ajax. Pasó casi una década como director de fútbol en el club en el que también había iniciado su carrera como jugador. Su etapa en Ámsterdam terminó de forma abrupta: presentó su dimisión después de que se demostrara que había enviado mensajes inapropiados a varias compañeras de trabajo, un comportamiento por el que pidió disculpas públicas.

Su salida de Ajax manchó la imagen del gestor, pero no borró la del futbolista eléctrico que marcó una época a finales de los 90.

Del vértigo en la banda a las oficinas

Overmars fue ídolo en Arsenal tras llegar desde Ajax en 1997. En su primera temporada en Highbury, el equipo conquistó la Premier League y la FA Cup, y él firmó uno de los goles más recordados por la afición gunner: el 0-1 en Old Trafford ante el Manchester United, un golpe directo al gran rival en plena lucha por el título.

Aquella zancada larga, ese cambio de ritmo devastador, le abrieron las puertas de Barcelona en el año 2000. Su traspaso lo convirtió entonces en el jugador más caro de la historia del fútbol neerlandés. En el Camp Nou no alcanzó las mismas cotas que en Londres, pero mantuvo el peso de una estrella consolidada en el panorama europeo.

Cerró su trayectoria profesional en su país, en Go Ahead Eagles, el club donde también dejó su huella antes de dar el salto definitivo a los despachos.

Figura clave de la Oranje

En la selección de Países Bajos, Overmars fue mucho más que un extremo rápido. Disputó 86 partidos internacionales entre 1993 y 2004, anotó 17 goles y se convirtió en pieza fija en una generación que rozó varias veces la gloria.

Participó en cuatro grandes torneos y formó parte del equipo que alcanzó las semifinales del Mundial de 1998, así como de la Eurocopa 2000 y la Eurocopa 2004. Su presencia, siempre abierta en banda, simbolizaba un fútbol neerlandés agresivo, vertical y reconocible.

Hoy, aquel jugador que vivía del vértigo y ese director deportivo acostumbrado al foco se ve obligado a parar. No por decisión deportiva, sino por supervivencia. La pregunta ya no es qué fichaje cerrará Overmars, sino si el fútbol volverá a encontrarle cuando su cuerpo, por fin, le permita respirar sin el peso del estrés constante.