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Mac Allister y su nuevo look: ¿afectará su rendimiento en Liverpool?

Alexis Mac Allister aprovechó las vacaciones para algo más que descansar. El mediocampista de Liverpool confirmó que se sometió a un microtrasplante capilar en Buenos Aires durante el parón veraniego, un cambio de imagen que ha encendido un debate inesperado entre los aficionados ‘reds’ a pocas semanas del inicio de la Premier League.

La operación, realizada en el centro especializado Capilea por los doctores Mariano Calero y Bruno Szyferman, dejó las clásicas marcas recientes en el cuero cabelludo del argentino. Las imágenes del futbolista de 27 años se viralizaron rápidamente después de que el medio argentino TN revelara la intervención. A partir de ahí, el tema dejó de ser una simple anécdota estética para convertirse en motivo de preocupación deportiva.

Alarmas en la hinchada de Liverpool

Según informó el diario español Marca, un sector de la afición de Liverpool ha puesto el foco en el calendario. Mac Allister debe reincorporarse en breve a la pretemporada, con el nuevo curso de la Premier a la vuelta de la esquina, y muchos se preguntan si el periodo de cicatrización y recuperación podría condicionar su vuelta al máximo ritmo.

La inquietud es clara: ¿podrá afrontar sin limitaciones las sesiones de alta intensidad que exige el cuerpo técnico? ¿Habrá que dosificarlo en los primeros amistosos o incluso en el arranque liguero?

Desde el entorno del jugador, el mensaje va en sentido contrario. Fuentes cercanas aseguran que el procedimiento se planificó con mucha antelación precisamente para evitar cualquier choque con la preparación física de verano. El objetivo fue encajar la cirugía en plena pausa competitiva, de modo que el proceso biológico de curación quedara prácticamente completado cuando Mac Allister volviera a pisar el césped de entrenamiento.

La idea, sostienen, es que el centrocampista llegue a la pretemporada sin restricciones médicas relevantes, más allá de los cuidados habituales tras este tipo de intervención.

Un cambio anunciado… y con humor

Para quienes lo rodean, la decisión no fue ninguna sorpresa. Mac Allister ya había dejado caer su intención durante una concentración anterior, cuando apareció completamente rapado y lo tomó con ironía ante los micrófonos:

“Era un pelado con pelo, ahora soy un pelado con cabeza pelada… A ver si después del Mundial plantamos un poquito, a ver si hay algún canje”, bromeó entonces.

El argentino ha vinculado en más de una ocasión su look con la figura de su padre, el exfutbolista Carlos Javier Mac Allister, aunque también ha explicado que el verdadero motor de este cuidado por su imagen tiene que ver con su hija pequeña. No es solo vanidad; es también una cuestión de cómo quiere presentarse en esta etapa de su vida y de su carrera.

Tras pasar por el quirófano en Buenos Aires, el mediocampista se desplazó a su provincia natal de La Pampa para terminar allí sus vacaciones en familia. Varios aficionados se fotografiaron con él en esos días, dejando a la vista las primeras señales del trasplante y alimentando el ruido en redes sociales.

Los propios médicos compartieron imágenes con el jugador en sus perfiles profesionales, otra prueba de que el procedimiento se llevó a cabo dentro de los plazos previstos y sin urgencias de última hora.

La moda del cabello también pasa por los vestuarios

El caso de Mac Allister no es aislado en el fútbol de élite, donde la imagen se ha convertido en un terreno tan cuidado como el físico. En paralelo, otro centrocampista ha ocupado titulares por su pelo: Gavi, de Barcelona, cumplió finalmente la promesa que arrastraba desde el Mundial 2026 y se tiñó el cabello de rosa tras el título de España, un compromiso que había ido retrasando entre bromas.

Su transformación provocó una reacción inmediata de Lamine Yamal, cuyo propio juramento mundialista aún sigue pendiente. El vestuario, como el césped, no perdona las deudas.

En el caso de Mac Allister, la cuestión va más allá del color. Toca un punto sensible: la delgada línea entre la vida personal del futbolista y las expectativas competitivas de un club que aspira a pelear por todo. Liverpool necesita a su mediocampista al máximo desde el primer día. Él, por su parte, ha decidido que puede hacerlo sintiéndose mejor también frente al espejo.

La temporada dirá si este cambio de imagen quedará como una simple anécdota de verano o como la antesala de un año clave en Anfield.