Liverpool se salva en el 99', pero revela cuatro urgencias
Liverpool salió vivo de St James' Park en el último suspiro, pero el punto rescatado ante Newcastle United no tapa las grietas. El equipo de Andoni Iraola evitó arrancar la temporada de la Premier League con derrota gracias a un penalti en el minuto 99, pero el partido dejó una sensación incómoda: este Liverpool necesita ayuda, y la necesita antes del 1 de septiembre.
El choque se torció desde el inicio. Anthony Elanga adelantó a los locales a los cinco minutos, culminando una contra que pilló desarmado al bloque red. Cody Gakpo respondió con un disparo lejano para firmar el 1-1, pero la reacción duró lo que un suspiro: apenas 120 segundos después, Joe Willock devolvió la ventaja a Newcastle, otra vez castigando a un equipo partido en transición.
Cuando la derrota parecía escrita, apareció el caos final. El suplente Victor Muñoz provocó un penalti en el descuento tras una torpe entrada de Lewis Hall y Dominik Szoboszlai convirtió la pena máxima con un lanzamiento imponente para el 2-2. El alivio fue enorme. Las dudas, aún mayores.
Porque más allá del marcador, el partido dibujó con trazo grueso las carencias de la plantilla. Y apuntó con claridad a cuatro posiciones que Liverpool debe reforzar de inmediato.
Lateral derecho: Frimpong, demasiado ligero para sufrir
Jeremie Frimpong lleva 12 meses en el club y su impacto se ha visto casi exclusivamente en campo rival. Su velocidad es un arma, sí, pero cuando el partido exige defender, sufre. Y en Tyneside volvió a quedar retratado.
Subidas sin control, centros imprecisos, poca solidez atrás. Como recurso ofensivo desde el lateral o incluso como extremo derecho suplente, puede tener sentido, sobre todo en Anfield ante rivales que se encierran. Pero lejos de casa, en escenarios de alta exigencia, sufre. Y este encuentro lo subrayó.
Con Conor Bradley fuera de combate durante varios meses y Joe Gomez también con un historial de ausencias frecuentes, la necesidad es evidente: hace falta un lateral derecho de mayor fiabilidad defensiva. Un titular real, no solo una alternativa.
Lateral izquierdo: Kerkez, demasiadas dudas y un relevo insuficiente
El desembarco de Iraola alimentó la esperanza de ver la mejor versión de Milos Kerkez. Intensidad, agresividad, recorrido. Sobre el papel, un encaje natural. Sobre el césped, la historia fue muy distinta.
Si el nivel mostrado en Newcastle se convierte en tendencia, el lateral izquierdo se transformará en un problema mayúsculo. Kerkez dejó lagunas en la toma de decisiones, en la colocación y en la gestión de las transiciones, justo donde Liverpool ya sufre demasiado.
Detrás de él, Kostas Tsimikas sigue siendo el recambio inmediato. Pero nunca ha ofrecido la sensación de poder discutirle la titularidad a nadie de forma sostenida. Es un buen suplente, no un competidor que apriete de verdad al titular.
La lógica apunta a un movimiento claro: vender a Tsimikas y traer un lateral izquierdo más hecho, con cabeza fría y experiencia, capaz de empujar a Kerkez y, si hace falta, de quitarle el sitio. A la vista de lo visto, más de uno en el club se preguntará si fue buena idea dejar marchar a Andy Robertson.
El pivote defensivo que no existe
El dibujo lo delata: un doble pivote con Ryan Gravenberch y Dominik Szoboszlai es una invitación abierta al contraataque rival. Ninguno de los dos tiene como instinto natural proteger la espalda. Y Newcastle lo explotó sin piedad.
En el 1-0, los dos eran los jugadores de Liverpool más adelantados cuando los locales lanzaron la transición. Terreno libre por delante, líneas partidas, sin nadie que barriera. Szoboszlai presiona con voluntad, pero su mejor versión aparece más arriba, no anclado en un doble pivote que exige disciplina posicional constante.
Gravenberch tampoco ofrece soluciones claras sin balón: colocación irregular, lectura tardía, circulación de balón por debajo de lo que pide un mediocentro que debe dar seguridad. Con este perfil de centro del campo, el equipo está condenado a conceder contras una y otra vez.
La conclusión es directa: falta un mediocentro defensivo puro, alguien que cubra metros, gane duelos y recupere balones de forma sostenida. Ese jugador no está hoy en la plantilla. Ibrahim Sangaré, de Brentford, parecía encajar a la perfección, pero el club no lo cerró. Lamine Camara, de Monaco, aparece como alternativa. Sea quien sea, el perfil es innegociable.
Extremo derecho: Ngumoha, talento desubicado
Rio Ngumoha tiene talento a raudales, pero no es un extremo derecho. Y el partido lo dejó claro. No completó ningún regate, apenas tocó una vez el balón en el área rival y su único disparo fue bloqueado.
Su virtud principal es otra: recibir a pie natural en la izquierda, recortar hacia dentro y encarar con su derecha, donde se siente fuerte y agresivo. Obligarlo a jugar a pierna cambiada en la derecha le resta filo, le quita instinto y lo convierte en un jugador mucho más previsible.
Liverpool necesita justo lo contrario en ese costado: un atacante zurdo que, partiendo desde la derecha, pueda ir hacia dentro y amenazar con su pierna izquierda. Un perfil claro, reconocible. Yankuba Minteh encaja en esa descripción y, además, es un objetivo asumible antes del cierre de mercado, aunque no estaría disponible para jugar hasta, como mínimo, octubre.
El punto arrancado en el 99' compra algo de tiempo, pero no engaña a nadie. El mercado se cierra el 1 de septiembre. La pregunta es sencilla: ¿aprovechará Liverpool estos días para corregir un proyecto que, a la vista del estreno, pide refuerzos a gritos?






