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Liverpool y su inestable plantilla tras el verano de fichajes

El verano más caro de Liverpool en años ha dejado una sensación extraña. Más de 200 millones de libras invertidos, un mercado más agresivo que el anterior… y, sin embargo, Andoni Iraola cierra la ventana con la sensación de tener un rompecabezas sin encajar.

Jamie Carragher no lo disfrazó en Sky Sports: "No parece una plantilla equilibrada. Al Liverpool le faltan laterales y probablemente también un centrocampista". Directo al problema, incluso después de los 123 millones desembolsados por Bradley Barcola procedente de Paris Saint-Germain.

Un ataque cargado… pero cojo

La llegada de Barcola toca el nervio central del debate. Liverpool ha perdido al mejor extremo derecho zurdo de la historia de la Premier League, Mohamed Salah, y ha respondido llenando el costado opuesto. El equipo parece inclinarse hacia la izquierda, como si el ataque se hubiera torcido de un lado.

"Liverpool no tiene un verdadero atacante puro para la banda derecha", insistió Carragher. "No tenemos a nadie zurdo en ese lado derecho, como Mo Salah. Estoy decepcionado. No tengo claro qué vamos a hacer ahora en esa banda".

Barcola puede jugar en varias posiciones, sí. Pero un fichaje de ese calibre pide su mejor zona del campo, y cuesta imaginar que sea el perfil ideal para la derecha. Cody Gakpo ha ocupado la izquierda en este arranque, el mismo sector donde ya se han visto Florian Wirtz y Hugo Ekitike.

Por ahí también irrumpió Rio Ngumoha, que se dio a conocer precisamente por ese costado antes de ser probado a pierna cambiada en pretemporada. El que más encaja para la derecha parece ser Victor Muñoz, pero llega tras solo una temporada en la élite… jugando, otra vez, como extremo izquierdo.

Nada de esto, por sí solo, condena la planificación deportiva. Es más una rareza que un desastre. El problema para la grada es otro: mientras el frente de ataque se acumula, aparecen agujeros evidentes en zonas clave.

Laterales al límite, sistema al borde

La sensación de desequilibrio se agranda en la defensa. Cuando Jeremie Frimpong aterrizó el verano pasado, el club insistió en que no venía para sustituir a Trent Alexander-Arnold como lateral derecho. Sin embargo, ahí ha jugado el internacional neerlandés en las dos primeras jornadas.

Con Conor Bradley lesionado, Frimpong es el único especialista sano para el puesto. Se ha sugerido a Dominik Szoboszlai como solución de emergencia, pero suena a parche. Sacar a un central a la banda tampoco encaja con el peso que tienen los laterales en el modelo de Iraola.

Los datos lo delatan: Frimpong y Milos Kerkez están entre los tres jugadores con más sprints de toda la Premier League en este inicio de temporada. Por encima de ellos solo aparece Adrien Truffert, del antiguo Bournemouth de Iraola. No es un capricho: es la base de su idea.

Basta con mirar los mapas de posiciones medias de los dos primeros partidos, comparados con la temporada del título bajo Arne Slot. Los laterales vuelan, muchas veces los dos a la vez, y eso obliga al centro del campo a apagar incendios constantemente.

Ahí se enciende otra alarma. Ryan Gravenberch ya dio un paso adelante con Slot para sostener al equipo, pero el bajón físico de Alexis Mac Allister en los últimos 18 meses deja una duda seria: ¿tiene Iraola las piezas para frenar las contras rivales?

Un mediocampo expuesto

Ni siquiera está claro si el técnico quiere un mediocentro posicional clásico. En Bournemouth, Iraola pedía morder arriba. Alex Scott habló de ser "muy agresivo" sin balón. Tyler Adams remarcó que los jugadores creían de verdad que iban a recuperar la pelota muy arriba.

Las señales de alarma ya han aparecido. "No creo que ese centro del campo pueda funcionar con el personal que hay", avisó Carragher. "Para mí, no funciona. Y no es solo cuestión de nombres, es la estructura que el entrenador está pidiendo".

La primera jornada de Premier lo mostró en cinco minutos. Laterales muy altos, centrales muy atrás, y ningún centrocampista ocupando el espacio intermedio. Newcastle lo detectó al instante y lo castigó con un gol.

Con el perfil ofensivo de los laterales y un Virgil van Dijk cada vez más proclive a replegar, el problema no parece pasajero. El resultado: la plantilla más cara de la historia del club es, al mismo tiempo, la más obviamente descompensada de la última década.

Buscar soluciones dentro

Fuera del mercado, solo queda el ajuste interno. Y eso implica renuncias. "No quieres perder la parte ofensiva, la fluidez, la llegada con muchos hombres, pero el otro día nos castigaron, sobre todo en el primer gol", admitió Carragher al analizar el sistema.

"No hicimos un bloqueo defensivo adecuado. Pero hay un equilibrio. No podemos pasar de mandar a mucha gente arriba a dejar a todos atrás y no llegar con números. No quiero decirle a Ryan Gravenberch que no conduzca ni que no llegue al área.

"Se trata de identificar la situación. No puedes estar con el joystick todo el rato controlando al jugador. Hay futbolistas muy buenos oliendo el peligro. ‘No puedo arriesgar ahora, tengo que quedarme’. Reconocer esas situaciones es el trabajo".

De momento, un par de empates con muchos goles encajan perfectamente con lo que es este Liverpool: un equipo descompensado, vulnerable, pero vibrante. Capaz de arrollar y de desmoronarse en el mismo partido.

La cuestión es sencilla y brutal: ¿terminará imponiéndose su talento… o sus grietas?