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Liverpool ficha a Víctor Muñoz: primer contratiempo antes del Mundial

Liverpool ya tiene su primer fichaje para la temporada 2026/27. Víctor Muñoz, extremo español de 22 años, vestirá de rojo hasta 2032 tras firmar un contrato de seis temporadas y ver cómo el club de Anfield activaba su cláusula de rescisión de 40 millones de euros con Osasuna.

Un movimiento contundente, casi quirúrgico, que vuelve a dejar a Newcastle con la miel en los labios.

Un fichaje a golpe de cláusula

El director deportivo Richard Hughes no dudó. Orden directa del entrenador Andoni Iraola, cláusula ejecutada y operación cerrada. Liverpool pagará los 40 millones en dos plazos, con un matiz clave en el reparto: Real Madrid, anterior propietario del jugador, recibirá la mitad del montante total.

Muñoz había llegado a Osasuna en 2025 procedente del conjunto blanco. El club del Bernabéu disponía de una opción de recompra… pero decidió no ejercerla, abriendo de par en par la puerta a la Premier League para un futbolista formado también en la cantera del Barcelona.

Newcastle, que se veía con el acuerdo prácticamente cerrado, volvió a comprobar lo que ya es tendencia: cuando Liverpool acelera, suele llegar antes.

Reconocimiento médico… y lágrimas

El reconocimiento médico se llevó a cabo el miércoles en las instalaciones de la selección española en la concentración del Mundial, según distintas informaciones. El escenario era ideal: un traspaso cerrado, un Mundial por delante y un extremo veloz, en plena edad de explosión, listo para aterrizar en la élite inglesa.

Pero el guion se torció.

Muñoz se había incorporado a la concentración de España con molestias en los isquiotibiales. Nada alarmante en principio: se confiaba en que pudiera estar disponible para el segundo partido de la fase de grupos, ante Arabia Saudí, tras el 1-1 inicial frente a Cabo Verde.

La Federación Española de Fútbol (RFEF), sin embargo, confirmó el giro que nadie quería escuchar.

Nuevo contratiempo y dudas en el Mundial

El diagnóstico es claro: durante el proceso de recuperación, individualizado y planificado, el jugador ha sufrido una nueva lesión muscular que retrasa su vuelta a la competición. Su participación el domingo 21 de junio frente a Arabia Saudí queda descartada, y su continuidad en el torneo queda en el aire.

El comunicado federativo subraya que su disponibilidad para los próximos encuentros dependerá de la evolución de los síntomas. No hay dudas sobre su estado físico a largo plazo, pero el golpe es evidente para todas las partes: para España, que pierde profundidad de banda; para Liverpool, que ve cómo su flamante fichaje se frena antes incluso de ponerse la camiseta; y para el propio jugador, que soñaba con presentarse al mundo en un gran escenario internacional.

El “maleficio” de los nuevos fichajes

En Anfield el tema de las lesiones ya no se vive como un simple contratiempo. Parece una sombra que se repite.

La pasada temporada, los problemas físicos golpearon con dureza a varios de los recién llegados. Giovanni Leoni, Alexander Isak y Hugo Ekitike encadenaron lesiones de larga duración en su primer año en el club. Otros, como Jeremie Frimpong y Giorgi Mamardashvili, también arrastraron molestias que impidieron una adaptación fluida.

Se esperaba que este verano marcara un corte con todo eso: caras nuevas, pretemporada limpia, integración rápida, ritmo competitivo desde el inicio. Sin embargo, apenas 24 horas después de oficializar los 40 millones invertidos en Muñoz, la palabra “maldición” vuelve a sobrevolar las conversaciones en torno a los fichajes del Liverpool.

Un extremo para Anfield… cuando el cuerpo le deje

Muñoz es, sobre todo, velocidad y desborde. Un futbolista de banda, eléctrico, de los que levantan a la grada. Por eso el golpe duele más: el fichaje está hecho, el plan deportivo lo espera, pero su estreno deberá esperar.

En Liverpool cruzan los dedos para que este tropiezo mundialista no pase de ser una piedra en el camino y no el prólogo de otro año marcado por la enfermería. Porque, cuando ese extremo de 22 años recupere la chispa y la confianza, Anfield ya le reserva la banda y la noche de Premier que todo jugador sueña con conquistar.