Liverpool acelera por Bradley Barcola tras salida de Salah
Liverpool ha puesto nombre y apellido a su gran obsesión de verano: Bradley Barcola. El atacante francés de Paris Saint-Germain se ha situado en lo más alto de la lista de objetivos de Anfield, en un mercado marcado por la salida de Mohamed Salah tras nueve años legendarios en Merseyside.
La marcha del egipcio, acordada de mutuo consentimiento a comienzos del verano, dejó algo más que un hueco en el costado derecho del ataque. Dejó un vacío simbólico, de jerarquía y de goles. Y en los despachos del club inglés han decidido que el perfil para iniciar una nueva era pasa por la energía y el desequilibrio de Barcola.
De Diomande a Barcola: un plan de mercado que se encarece
El camino hasta el francés no ha sido recto. Liverpool ya había puesto el ojo en Yan Diomande, la joya marfileña de RB Leipzig. El club inglés llegó a presentar una oferta cercana a las 85 millones de libras, rechazada por los alemanes, que ahora parecen dispuestos a vender al extremo a Real Madrid por una cifra superior a los 100 millones tras su buen papel en el Mundial y pese al fuerte interés de PSG.
Ese primer gran intento fallido no frenó la ambición inglesa. Liverpool también realizó un acercamiento inicial por Maghnes Akliouche, talento de Monaco, otro futbolista seguido muy de cerca por PSG y objeto de varias propuestas desde París. En paralelo, los ‘reds’ ya habían activado la cláusula de rescisión de 34,5 millones de libras de Victor Munoz en Osasuna, hasta ahora el único fichaje de la nueva era con Andoni Iraola en el banquillo.
El mercado, sin embargo, se ha disparado. Los precios de los grandes traspasos en la Premier han redefinido las referencias. PSG, muy atento a la inflación, ha tomado buena nota de lo que Chelsea y Manchester City han pagado recientemente por los centrocampistas ingleses Morgan Rogers (117 millones de libras) y Elliot Anderson (116 millones). Con ese contexto sobre la mesa, en París han fijado una tarifa altísima para Barcola.
PSG sube la apuesta: 145 millones por su joya inquieta
Las informaciones del fin de semana apuntan a que PSG exige en torno a 145 millones de libras por el delantero de 23 años. Una cifra que marca de entrada una distancia evidente con lo que Liverpool considera razonable, pero que refleja la posición de fuerza del campeón francés.
Los números de Barcola alimentan esa postura. La pasada temporada firmó 13 goles y 7 asistencias en 49 partidos en todas las competiciones con un PSG dominador en el panorama doméstico. Después, en el Mundial disputado en Norteamérica, añadió 3 tantos en 8 encuentros en el camino hacia una decepcionante cuarta plaza de Francia.
Detrás de las estadísticas, hay un contexto que explica su situación actual. El jugador no tiene intención de ampliar un contrato que expira en 2028 y, según distintas informaciones, arrastra frustración por haber empezado dos finales consecutivas de Champions League en el banquillo bajo las órdenes de Luis Enrique. Quiere un papel central, minutos grandes y un proyecto que gire más en torno a su talento.
Liverpool prepara el primer golpe
Ahí aparece Liverpool. Según Sky Sports, el club inglés ya ha mantenido conversaciones preliminares con los representantes de Barcola y tiene lista una primera oferta formal para presentar a PSG. No será sencilla la negociación: la diferencia entre lo que piden en París y lo que están dispuestos a pagar en Anfield es, por ahora, considerable.
Pero el contexto deportivo aprieta. Con Salah fuera, la necesidad de sumar un atacante de élite, capaz de producir cifras altas de goles y asistencias y de soportar la presión de un club que compite por todo cada temporada, es evidente. Barcola encaja por edad, por perfil y por margen de crecimiento. Y el proyecto de Iraola, dinámico, vertical, agresivo sin balón, parece hecho a medida para un extremo con colmillo.
PSG, por su parte, sabe que tiene la sartén por el mango en lo económico, pero también que retener a un futbolista clave que no quiere renovar puede volverse un problema a medio plazo. El equilibrio entre exprimir al máximo el precio y evitar un conflicto interno marcará el pulso de las próximas semanas.
Liverpool ya ha elegido su objetivo. Ahora falta saber hasta dónde está dispuesto a llegar para que el heredero del trono de Salah en Anfield se llame Bradley Barcola.






