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Liverpool y el futuro de Barcola y Gakpo: decisiones críticas de verano

El verano en Anfield se había anunciado como una revolución. Nuevo ciclo, piezas por renovar, un vestuario que pedía retoques profundos. Sin embargo, con el mercado avanzando y el reloj apretando, la sensación es otra: Liverpool se mueve, pero lo hace en una especie de limbo, con demasiadas decisiones pendientes y poco margen para el error.

Una de las carpetas más delicadas está en ataque.

Hugo Ekitike no volverá hasta, como mínimo, enero. Mohamed Salah ya es jugador de Trabzonspor. El vacío que deja el egipcio es enorme, no solo en goles, también en jerarquía y en amenaza constante sobre el costado derecho. Y, aun así, la mayoría de nombres que se han ido asociando al club miran más hacia la banda izquierda que hacia la derecha.

En el fútbol moderno, la versatilidad manda. Un extremo que cambie de lado, un falso nueve, un interior que se suelta. Pero para reemplazar a Salah de forma inmediata, Liverpool necesita, al menos, un especialista que pueda vivir en ese carril derecho sin que el equipo pierda automatismos ni filo.

En medio de ese escenario aparece un nombre que agita el debate interno: Bradley Barcola.

Barcola por delante de Gakpo

La idea que circula alrededor del club es clara: si Liverpool consigue cerrar la llegada de Bradley Barcola, Cody Gakpo pasaría a ser su suplente directo en la banda izquierda. No sería el heredero de Salah, sino el nuevo dueño del costado opuesto.

“Bradley Barcola would be signed to play left wing for Liverpool, not the Salah replacement”, apuntó la cuenta especializada Anfield Sector en X, subrayando que el francés llegaría para ocupar la izquierda y situarse por delante de Gakpo en la rotación. El mensaje añadía que las conversaciones con Paris Saint-Germain avanzan con lentitud y que la cúpula del club francés se mantiene firme en una valoración superior a los 150 millones de euros, sin intención de rebajarla por ahora.

La cifra es descomunal y marca el pulso de la operación. Pero también retrata hasta qué punto en Liverpool se percibe a Barcola como algo más que un simple ajuste de plantilla.

El desplome de Gakpo y el ascenso de las dudas

El giro en el rol de Gakpo no nace de la nada.

En la temporada 2024-25, el neerlandés fue uno de los atacantes más fiables del equipo. Desde la izquierda, peleó mano a mano con Luis Díaz por un puesto en el once, firmó uno de sus mejores cursos como jugador del club y pareció asentarse, por fin, como una pieza sólida del proyecto.

La historia cambió demasiado rápido.

En el arranque de la 2025-26, Gakpo se quedó como único extremo izquierdo puro de la plantilla. Tenía el escenario perfecto para consolidarse. Pero su nivel cayó en picado. Partido tras partido, su impacto fue menguando hasta convertirse en un problema evidente.

La grada empezó a pedir algo distinto. Un nombre se repitió con insistencia: Rio Ngumoha. La presión fue creciendo hasta que Arne Slot cedió y dio minutos de titularidad al joven talento. A partir de ahí, el debate dejó de ser puntual para convertirse en estructural: ¿es Gakpo el hombre adecuado para sostener la banda izquierda a largo plazo?

La respuesta del mercado ha sido contundente. Desde entonces, Liverpool ha sido vinculado con varios extremos zurdos. Entre todos esos perfiles, uno destaca por encima del resto: Bradley Barcola.

Por qué Barcola cambia el mapa

Los números del francés en la última temporada hablan por sí solos: participación directa en 20 goles entre todas las competiciones. Pero su impacto va más allá de las cifras.

Barcola ha demostrado que puede ocupar cualquiera de las tres posiciones del frente de ataque. Se mueve por la izquierda, cae a la derecha, aparece como referencia si el partido lo exige. Esa capacidad para alterar la estructura sin necesidad de cambios de piezas le da a Slot un abanico de soluciones que hoy mismo el equipo no tiene.

En comparación, Gakpo ofrece menos registros. Su mejor versión aparece casi siempre partiendo desde la izquierda, con espacio para perfilarse y atacar por dentro. Cuando su nivel baja, su margen de utilidad se reduce. Barcola, en cambio, mantiene valor competitivo incluso en días discretos gracias a su movilidad y a su lectura de los espacios.

De ahí que, dentro del club, la ecuación empiece a verse con claridad: si existe la posibilidad real de intercambiar a Gakpo por Barcola —ya sea mediante venta y compra o en una operación encadenada—, el movimiento se percibe como una mejora evidente de la plantilla.

Un mes para decidir

El tiempo, sin embargo, no juega a favor de Liverpool.

Queda alrededor de un mes de mercado. Demasiados frentes abiertos, demasiados jugadores con futuro incierto y una negociación con PSG que se alarga, con un precio que se mantiene en alturas casi prohibitivas.

Entre la necesidad de encontrar un sustituto fiable para Salah, la urgencia de redefinir la jerarquía en la banda izquierda y la presión de una afición que no quiere ver al equipo dar un paso atrás, el margen de maniobra se estrecha.

Si Liverpool logra salir de este laberinto con Bradley Barcola vestido de rojo y una solución clara para el rol de Gakpo, el verano habrá tenido sentido. Si no, la sensación de limbo puede convertirse en algo mucho más preocupante cuando el balón empiece a rodar de verdad.