Lionel Messi reescribe récords en el Mundial 2026
Lionel Messi, más dueño que nunca del debate eterno sobre el mejor de la historia, volvió a reescribir el libro de los récords en un escenario mundial. A punto de cumplir 39 años, el capitán de Argentina firmó un hat-trick en su debut en el Mundial 2026 ante Argelia y arrebató a Cristiano Ronaldo una marca que parecía blindada por el tiempo: la del jugador más veterano en lograr tres goles en un partido de Copa del Mundo.
Un récord que cambia de manos
La escena fue Kansas City Stadium, abarrotado, entregado. Messi, con 38 años y 357 días, convirtió los tres tantos de Argentina en el triunfo ante Argelia y superó así el registro que Cristiano había establecido en 2018, cuando el portugués marcó su famoso triplete ante España con 33 años y 130 días.
Cinco años de diferencia. Un mundo en términos de élite. Y, sin embargo, Messi sigue ahí, decidiendo partidos de un Mundial como si fuera 2014.
El impacto estadístico es evidente, pero el simbólico pesa aún más. En un torneo que muchos ven como el último gran baile de las dos leyendas, el argentino golpeó primero y lo hizo con la contundencia de siempre: tres disparos, tres estocadas, un grupo que se ordena a sus pies.
Argentina manda en el Grupo J
El campeón del mundo arrancó su defensa del título sin concesiones. Encajó a Argelia en su propio campo, se apoyó en la jerarquía de su capitán y se marchó de Kansas City con algo más que tres puntos: una declaración de intenciones.
Argentina lidera el Grupo J con 3 puntos tras un partido disputado, por delante de Austria y Jordania, que completan la zona junto a Argelia. La actuación de Messi coloca a la Albiceleste en el lugar donde todos esperaban verla: arriba, marcando el ritmo, obligando a los demás a responder.
El calendario aprieta. El lunes llegará Austria y, cinco días después, Jordania, ambos compromisos en Dallas Stadium. Dos encuentros que pueden sellar de forma temprana el pase a octavos o, al menos, encaminarlo con firmeza.
Cristiano entra en escena
Mientras Messi ya dejó su huella en el torneo, Cristiano Ronaldo aguarda su turno. Portugal debuta el miércoles ante la República Democrática del Congo en Miami Stadium, donde también afrontará sus otros dos partidos de la fase de grupos: primero contra Uzbekistán, el martes siguiente, y después frente a Colombia, el 27 de junio, en un choque que se perfila decisivo.
El objetivo es claro para ambos gigantes: terminar, como mínimo, en los dos primeros puestos de sus grupos para acceder a las rondas de eliminación directa junto a otros 30 equipos. No hay margen para el despiste. No a estas alturas de sus carreras. No en un Mundial que puede ser el último para los dos.
Cada gol, cada minuto, cada gesto cuenta doble. Es legado y es resultado al mismo tiempo.
El campeón bajo la mira
Argentina llega a este Mundial con el blanco en la espalda. Es el campeón vigente, el equipo que en 2022 derribó a Kylian Mbappé y a Francia en una final inolvidable resuelta en los penales. Desde entonces, cada rival la mira con un punto extra de ambición. Ganarle al campeón siempre vale más.
Messi lo sabe. Lo asume. Y responde como lo ha hecho durante casi dos décadas: con la pelota, con goles, con récords que se van apilando uno sobre otro.
Cristiano, al otro lado del cuadro, se prepara para su propia batalla con Portugal. El duelo silencioso entre ambos sigue vivo, ahora extendido a los últimos capítulos de sus carreras mundialistas.
El primer golpe en este Mundial ya está dado. Lo firmó Messi en Kansas City. La pregunta, inevitable, es qué tendrá preparado Cristiano en Miami.






