Lauren James deslumbra en la goleada de Chelsea
Lauren James ya no sorprende. Y, aun así, deja al estadio con la boca abierta.
El domingo, en la goleada 5-0 de Chelsea sobre su exequipo Manchester United, firmó otra de esas acciones que parecen desafiar la lógica: pegada a la línea de banda, rodeada, presionada, sin espacio. Controló el balón, lo protegió, lo mantuvo en juego y salió de entre varias rivales como si el espacio fuera suyo. En la grada, las miradas se cruzaban con la misma pregunta silenciosa: “¿Cómo hizo eso?”.
Lo curioso es que fue casi un detalle menor dentro de su actuación. James volvió a castigar a United en la competición que mejor la retrata: ya suma cinco goles en cinco partidos de Women’s Super League ante las Red Devils. El de este domingo llegó con un desmarque agresivo al área y una definición limpia, de delantero puro, tras un pase filtrado de una impecable Keira Walsh. Un movimiento de ‘9’ en una tarde en la que, efectivamente, fue la referencia ofensiva de Chelsea.
Pero no se trató de un ‘9’ clásico. Sonia Bompastor la utilizó como falso nueve, con libertad total para abandonar la zona central y aparecer donde más daño pudiera hacer. Mientras tanto, Sjoeke Nüsken y Wieke Kaptein tenían una orden clara: atacar el espacio a la espalda de la defensa para que el área nunca quedara vacía. El diseño funcionó. James se movió a su antojo, cayendo a izquierda y derecha, explotando su impresionante manejo de las dos piernas.
Desde ahí, lo hizo todo: curvó centros envenenados, armó disparos que obligaron a Phallon Tullis-Joyce a intervenir y generó un tipo de caos que United nunca supo cómo contener. Cada vez que tocaba el balón entre líneas, el sistema defensivo rival se resquebrajaba un poco más.
Puede que este plan no fuera la primera idea de Bompastor para la temporada. Puede que no sea su uso preferente de James. Pero la capacidad de la internacional inglesa para rendir en contextos tan distintos la convierte en una pieza casi única. Hace un año, por estas fechas, apenas empezaba un parón forzado que se alargaría tres meses y medio por lesión. Hoy, en cambio, está sana, rápida, afilada.
Si se mantiene así, su impacto irá mucho más allá de una goleada en octubre. Será clave en el intento de Chelsea por levantarse tras un mal año. Y, cuando la temporada se acerque a su final, la pregunta ya no será cómo hizo aquel regate pegada a la banda, sino hasta dónde puede llevar a las Lionesses en la próxima lucha por el título mundial.






