Labyad marca un gol decisivo y presiona por el futuro de Depay
En Montevideo, Zakaria Labyad marcó un gol que valió mucho más que un simple punto. Rescató un empate clave ante Penarol en la competición continental… y, de paso, encendió aún más el debate que sacude a Corinthians: el futuro de Memphis Depay.
Un gol, un gesto y un mensaje
El centrocampista marroquí igualó el partido y corrió directo hacia la cámara. Dedos en las orejas, la celebración icónica de Depay. No fue casualidad, ni un simple guiño amistoso. Fue una declaración pública.
Después del encuentro, Labyad aprovechó los micrófonos para poner presión a la cúpula del club. Habló en nombre del vestuario, sin rodeos, dejando claro que el grupo no quiere perder a su gran referencia ofensiva.
“Sí, por supuesto [la celebración fue un homenaje a Memphis]. Es muy importante para el club dar el siguiente paso para que se quede. Hemos visto lo que ha hecho en los últimos dos años con los jugadores, para el club, ganando tres trofeos, ayudando a evitar el descenso. Hizo un gran trabajo para el equipo, así que para el club, para nosotros los jugadores, nos encantaría que se quedara en Corinthians”, declaró a ESPN.
No fue solo un elogio. Fue un recordatorio directo de lo que está en juego.
Un contrato que corre contra el reloj
El problema es frío y numérico: el contrato de Depay termina a finales de julio. El tiempo se agota. En los despachos, la calma hace rato que desapareció.
Los directores corporativos trabajan a contrarreloj, negociando con tres socios comerciales externos para blindar una renovación millonaria. Sin ese respaldo, retener a una estrella de ese calibre se vuelve una operación de alto riesgo financiero.
Mientras la pelota rueda y el vestuario se pronuncia, el futuro del neerlandés se decide en oficinas y salas de reuniones, entre balances, patrocinios y proyecciones de ingresos.
El peso de Memphis en un club en transformación
Labyad no exagera cuando habla de transformación. Desde su llegada a Sudamérica, Depay ha cambiado el paisaje competitivo y cultural de Corinthians. Tres títulos en dos años, liderazgo dentro y fuera del campo y un impacto directo en la salvación del equipo frente al descenso.
En un club que ha coqueteado demasiado con el abismo, su influencia ha sido un ancla deportiva y emocional. No se trata solo de goles o asistencias; se trata de jerarquía, de atraer miradas, de elevar el estándar del día a día.
Por eso el vestuario se ha alineado de forma tan clara. Quieren que el proyecto siga girando en torno a una figura que ya demostró que puede sostener al equipo en los momentos más turbulentos.
Una rehabilitación vigilada al milímetro
La paradoja es que el hombre del momento apenas ha podido jugar esta temporada. Depay arrastra un largo periodo en la enfermería, fuera de los terrenos de juego desde finales de marzo, tras una compleja fase de adaptación física.
Cuando parecía cerca de regresar, otro contratiempo: una pequeña lesión muscular en la pierna izquierda durante el entrenamiento del lunes. Nada grave, según el cuerpo médico. Una sobrecarga normal en un futbolista de élite que vuelve tras un periodo prolongado de inactividad.
Aun así, cada día cuenta. Cada sesión suma o resta en la planificación de un calendario que no da tregua.
Una semana que puede marcar el rumbo
El calendario no espera a nadie. Corinthians encara una secuencia brutal de tres partidos físicos en apenas una semana, con la temporada todavía buscando su forma definitiva.
Primero, un examen duro en el Brasileirao: Atlético-MG visita São Paulo el domingo 24 de mayo, un choque que medirá el pulso competitivo del equipo en el torneo doméstico. Sin tiempo para respirar, llegará un duelo decisivo en la fase de grupos de la Copa Libertadores ante Platense, un partido con peso específico en lo deportivo y en lo económico. Después, viaje a Porto Alegre para enfrentarse a Gremio el 30 de mayo, otro capítulo exigente en un tramo ya de por sí asfixiante.
Mientras los directivos intentan cuadrar cifras y cerrar el andamiaje administrativo de una renovación multimillonaria, Depay se centra en completar los últimos hitos de su recuperación física. Su objetivo es claro: volver a tiempo para empujar la campaña liguera y justificar, una vez más, por qué todo un club se moviliza para que no haga las maletas.
En Montevideo, Labyad ya habló por todos con un gol y un gesto. Ahora la pelota está del lado de la directiva: ¿puede Corinthians permitirse perder al jugador que ha cambiado su historia reciente justo cuando más lo necesita?






