Karim Benzema apoya a Zidane como seleccionador de Francia
Karim Benzema ya ha elegido bando en la nueva batalla que se abre en el fútbol francés. Mientras la Fédération Française de Football acelera los últimos pasos para cerrar una transición histórica en el banquillo de la selección, el delantero ha salido a escena para respaldar con fuerza la inminente llegada de Zinedine Zidane.
En una entrevista con Konbini, en el formato “In or Out”, el veterano goleador dejó a un lado cualquier diplomacia. Habló como lo que se siente: parte de una familia futbolística que vuelve a reunirse.
“Es una leyenda, es el hermano mayor”, soltó Benzema, sin rodeos, al ser preguntado por Zidane. No era una frase de compromiso. Era la síntesis de años de complicidad en el Santiago Bernabéu, donde juntos levantaron Champions League a un ritmo que parecía irrepetible.
Sobre la posibilidad de que Zizou tome las riendas de Les Bleus, Benzema fue directo, aunque respetando los tiempos oficiales: “¿Estoy contento con que se convierta en seleccionador de Francia? No sé seguro si será él, pero si es él, sí, estoy muy contento”. El mensaje viajó rápido: si Zidane se sienta en el banquillo, Benzema aplaude la decisión.
El eco de una sociedad legendaria
No es un apoyo cualquiera. Es el respaldo del delantero que mejor entendió el fútbol de Zidane desde la banda. Durante los dos ciclos del técnico en el Real Madrid (2016-18 y 2019-21), Benzema se convirtió en una pieza absolutamente central del ataque blanco. Marcó 108 goles en ese periodo, solo por detrás de Cristiano Ronaldo dentro de las plantillas dirigidas por Zizou.
No siempre fue el protagonista de los focos. Muchas veces se sacrificó en la sombra, tirando desmarques, asociándose, limpiando espacios para que Ronaldo y Gareth Bale lucieran en la famosa “BBC”. Pero Zidane sabía lo que tenía entre manos. Confiaba en Benzema como pocos entrenadores lo han hecho. Y el francés respondió con una regularidad feroz.
Aquel Madrid encadenó tres Champions League consecutivas (2016, 2017 y 2018), un hito que definió una era. A eso se sumaron dos títulos de LaLiga, varias Supercopas de Europa y de España, y Mundiales de Clubes que consolidaron el dominio blanco. Todo con Zidane en el banquillo y Benzema como socio de confianza en el área.
No extraña, por tanto, que el delantero sienta ahora que el círculo puede cerrarse en el escenario más grande de todos: la selección francesa.
¿Un último baile con Les Bleus?
La posible llegada de Zidane al banquillo nacional reabre inevitablemente una pregunta que parecía archivada: ¿hay espacio para un último capítulo de Benzema con Francia?
El dato frío dice que tiene 38 años. El césped cuenta otra historia. En Al-Hilal, el delantero sigue afinado. Ha firmado nueve goles en 13 partidos esta temporada, manteniendo esa frialdad en el área que le ha acompañado toda su carrera. Antes, en Al-Ittihad, dejó 57 tantos en 87 encuentros, demostrando que su instinto no entiende de fechas de caducidad.
Su regreso, sin embargo, no depende de la nostalgia. Ni del peso de su nombre. Depende de Zidane. De su idea de equipo. De cómo quiera mezclar jerarquía y renovación en un vestuario que ya vive una nueva etapa.
Porque la delantera de Francia ha cambiado de rostro. Junto a los ya consagrados Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé, aparecen nuevas figuras como Michael Olise y Bradley Barcola, símbolos de una generación que empuja fuerte. El ataque de Les Bleus se ha rejuvenecido, se ha hecho más versátil, más imprevisible.
En ese contexto, la figura de Benzema sería algo distinto: experiencia pura, lectura de juego, liderazgo silencioso. Un faro para noches grandes. Pero solo si el plan de Zidane lo reclama. Y si el propio delantero siente que todavía puede sostener el nivel que exige un combinado que aspira a todo cada verano.
El final de la era Deschamps, el inicio de otra cosa
Todo este movimiento nace de un punto de ruptura: la eliminación de Francia en semifinales del Mundial 2026. Un golpe duro para un proyecto larguísimo. La era de Didier Deschamps, una de las más estables y exitosas en la historia de la selección, se acerca a su final.
La FFF ya ha puesto fecha al siguiente paso. Este martes, su presidente, Philippe Diallo, encabezará una rueda de prensa tras una reunión extraordinaria del comité ejecutivo esa misma mañana. El escenario está preparado para el gran anuncio.
Oficialmente, la federación no ha confirmado aún el nombramiento. Diallo solo había adelantado que habría una comunicación antes de que terminara el mes. Todo apunta a que esa promesa se materializará ahora. Salvo giro de guion de última hora, el dirigente presentará a Zidane como sucesor de Deschamps al frente de Les Bleus.
Será un cambio de mando con un peso simbólico enorme. Zidane no es solo un entrenador exitoso. Es el hombre que levantó la Copa del Mundo de 1998, el genio que marcó a fuego la identidad futbolística de Francia. Su figura trasciende el banquillo.
Una selección entre memoria y futuro
En ese equilibrio entre recuerdo y porvenir se mueve hoy el fútbol francés. Por un lado, la memoria de lo que fueron Zidane y Benzema juntos en el Real Madrid. Por otro, la urgencia de construir una selección que no viva del pasado, sino que imponga un nuevo dominio internacional.
Benzema ya ha dejado claro de qué lado está si Zidane toma el mando. No ha pedido nada, no ha exigido nada. Solo ha mostrado una lealtad que viene de muy atrás. Una lealtad que, en el fútbol de élite, pesa tanto como cualquier estadística.
La próxima palabra será de Zidane. Y de su pizarra. Ahí se decidirá si Francia abre una nueva etapa apoyada en viejos socios o si apuesta sin concesiones por la generación que viene pisando fuerte. En cualquier caso, el mensaje de Benzema ya ha quedado grabado: si su “hermano mayor” vuelve a la escena principal, él estará, al menos, en la primera fila aplaudiendo.






