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Joe Edwards regresa como capitán de Plymouth Argyle en su primer once liguero

Joe Edwards volvió a sentirse titular. Volvió a sentirse capitán. Y, sobre todo, volvió a sentirse futbolista de pleno derecho en League One.

A los 35 años, el hombre que mejor conoce los pasillos de Home Park regresó al once inicial en la victoria por 0-2 de Plymouth Argyle en el campo de Leyton Orient, su primera titularidad liguera de la temporada tras un verano marcado por el quirófano y la rehabilitación de su rodilla.

No es un jugador cualquiera. Edwards es el futbolista con más años en la plantilla actual, un fijo desde aquel verano de 2019 en el que aterrizó en Plymouth. Desde entonces ha vivido el ascenso desde League Two, el salto hasta Championship y, como si el guion lo pidiera, firmó el gol decisivo que aseguró la permanencia en la segunda categoría en la última jornada de la campaña 2023-24. Un capitán que no solo lleva el brazalete; carga también con una parte importante de la historia reciente del club.

Este inicio de curso, sin embargo, le tocó ver demasiado desde fuera. La operación de rodilla en verano lo dejó sin pretemporada. Sin ritmo. Sin esa base física que tanto valoran los entrenadores. Le tocó empezar de cero mientras el equipo arrancaba sin él.

Edwards lo asumió con calma y oficio. Minutos sueltos, apariciones desde el banquillo, tiempo medido. Entrar, ayudar, retirarse. “Me he perdido toda la pretemporada, así que se trataba de gestionarme y ponerme a un nivel en el que pudiera ayudar”, explicó en BBC Radio Devon. Nada de prisas. Nada de atajos.

Mientras tanto, el equipo respondía. Resultados sólidos, rendimiento alto. Y el capitán, lejos de reclamar foco, se mantuvo en segundo plano, empujando desde dentro del vestuario. “Los chicos han estado fantásticos, no he tenido queja por no ser titular porque lo han estado haciendo realmente bien”, admitió. Palabras de alguien que entiende el peso del escudo por encima del nombre.

El punto de inflexión llegó la semana pasada, con más minutos, más impacto, más señales de que el cuerpo ya estaba listo para algo más. Esa actuación abrió la puerta a su inclusión en el once frente a Leyton Orient. Esta vez no entró para cerrar un partido; lo arrancó desde el pitido inicial.

El resultado acompañó: 0-2 a domicilio, portería a cero y la sensación de que el viejo motor del vestuario vuelve a girar a pleno rendimiento. “Estaba listo para salir y me sentí realmente bien”, resumió. Frase corta, pero cargada de alivio después de meses de trabajo silencioso.

Para Edwards, el regreso no fue solo una cuestión física. Fue emocional. Volver a liderar al equipo desde el césped, mandar, ordenar, competir desde el primer minuto. “Fue una sensación muy bonita volver ahí fuera, con un resultado y una actuación positivos, y ojalá siga así durante mucho tiempo”, añadió.

Plymouth Argyle recupera a su capitán en el césped en un momento clave del curso. Él ya ha dado el primer paso: ha vuelto al once. La siguiente pregunta es inevitable: ¿hasta dónde puede llegar este Argyle con su líder otra vez al mando?