Italia respira tras el 4-1 ante Turkiye
Italia vuelve a respirar. El 4-1 en Bursa ante Turkiye ha calmado el ruido alrededor de Roberto Mancini en el arranque de su segunda etapa al mando de la Azzurra, pero el calendario no concede tregua: el siguiente examen llega en Francia, fuera de casa, y será el tercer partido en apenas una semana. El seleccionador ya mueve piezas.
De la herida ante Bélgica al alivio en Bursa
El nuevo ciclo de Mancini comenzó con un golpe seco: 0-2 en Roma frente a Bélgica. Un once con más jerarquía, con nombres como Riccardo Calafiori y Gianluca Mancini en la zaga, se vio superado y dejó dudas sobre el esqueleto del equipo.
Tres días después, el técnico decidió agitar el árbol. En Bursa apostó por un 4-3-3 lleno de retoques: Michael Kayode debutó como lateral derecho, Matteo Ruggeri ocupó el carril izquierdo, con Alessandro Bastoni y Giorgio Scalvini como pareja de centrales. Por delante, Sandro Tonali llevó el timón acompañado por Davide Frattesi y Nicolo Fagioli, mientras el tridente ofensivo lo formaron Giacomo Raspadori y los hermanos Esposito, Francesco Pio y Sebastiano.
La respuesta fue contundente. Goles de Bastoni, Frattesi, Kayode y Pio Esposito para un 4-1 que no solo arregla la tabla, también el ánimo. El mensaje fue claro: hay competencia real por cada puesto.
Kayode se gana el sitio, Donnarumma no se toca
Según las informaciones de Sky Sport Italia, uno de los grandes ganadores de la noche en Turquía es Kayode. El lateral firmó un debut muy sólido, coronado con gol, y se ha metido de lleno en la pelea por seguir como titular en Francia. Su energía en banda y su personalidad con balón han llamado la atención del cuerpo técnico.
Hay, sin embargo, una certeza inamovible: Gianluigi Donnarumma. El capitán y guardameta seguirá bajo palos. Mancini no tiene intención de tocar una de las pocas piezas indiscutibles del equipo.
Calafiori y Gianluca Mancini apuntan a regresar
La defensa sí se perfila como zona de rotación. Sky apunta a que Riccardo Calafiori, titular ante Bélgica y reservado contra Turkiye, tiene muchas opciones de volver al once. Lo mismo ocurre con Gianluca Mancini, otro de los centrales utilizados en el estreno en Roma.
La lógica del calendario pesa. Tres partidos en siete días obligan a gestionar esfuerzos, y eso puede devolver a la alineación a los hombres que arrancaron el primer duelo, probablemente combinados con alguno de los que brillaron en Bursa. Bastoni y Scalvini han respondido, pero la competencia es feroz.
Tonali, al límite; Barella espera su momento
El centro del campo es el otro gran foco de decisiones. Tonali ha sido titular en los dos encuentros anteriores y ha cargado con la responsabilidad de ordenar el juego. El riesgo de desgaste es evidente. De ahí que se contemple darle un respiro antes de un posible tercer partido consecutivo.
Si Tonali se sienta, el candidato natural para ocupar su lugar es Nicolo Barella. El centrocampista, referencia absoluta en la medular, apunta a recuperar un puesto en el once inicial y aportar su habitual mezcla de intensidad, llegada y continuidad en el pase.
Frattesi, mientras tanto, se ha ganado el derecho a no salir. Marcó ante Turkiye, atraviesa un gran momento y, según las filtraciones, pelea fuerte por conservar su sitio en la alineación. Su irrupción desde segunda línea se ha convertido en un recurso clave.
Delantera en ebullición: turno para Moise Kean
Arriba, el debate se centra en el ‘9’. Pio Esposito ha sido titular en los dos partidos de esta ventana, ha visto puerta y ha dejado destellos de carácter, pero el plan físico puede obligarle a pasar al banquillo. El nombre que asoma es Moise Kean.
El delantero, que ya tuvo minutos frente a Bélgica, podría recibir ahora la oportunidad de liderar el ataque desde el inicio. Italia necesita profundidad, desmarques agresivos y capacidad para castigar los espacios que suele dejar Francia cuando adelanta líneas. El perfil de Kean encaja en ese guion.
En las bandas, Mancini no solo piensa en rotar: está obligado. Raspadori abandonó la concentración tras el partido en Turkiye, lo que abre un hueco automático en los costados. Ese vacío obliga al seleccionador a rediseñar su ataque exterior, ya sea dando continuidad a Sebastiano Esposito o abriendo la puerta a otra alternativa del grupo.
Un once en construcción ante un gigante
Entre cargas físicas, buenas sensaciones recientes y el peso del rival, Mancini se mueve en un equilibrio delicado. Sabe que el 4-1 en Bursa no puede ser un espejismo, pero también que repetir el mismo once tres veces en una semana sería un riesgo innecesario.
Francia no perdona errores y este nuevo proyecto de Italia aún está en obras. El técnico ya ha comprobado que el vestuario ofrece respuestas cuando se atreve a cambiar. Ahora debe decidir cuántas de esas apuestas se mantienen cuando enfrente aparece uno de los gigantes del continente.






