Logotipo completo Tribuna Gol

Isak enciende la esperanza de Anfield contra Brighton

Liverpool llega al domingo con viento a favor y una incómoda verdad sobre la mesa. Los resultados han mejorado, la confianza también, pero Anfield ha dejado de ser la certeza que fue durante años. El rugido sigue ahí. El miedo del rival, no tanto.

El equipo ha aprendido a sufrir. Y a remontar. Pero aún vive demasiado al límite.

Un Liverpool que gana… a base de remar

La reacción tras el 3-0 encajado en el campo del Manchester City fue la que se espera de un aspirante serio. Ante Brentford, Liverpool se vio por detrás, se agarró al partido y terminó volteándolo 2-1, con tantos de Víctor Muñoz y Alexander Isak después de que los visitantes se quedaran con diez. Fue un triunfo incómodo, lleno de roces, poco vistoso, pero manejado con oficio cuando el encuentro lo exigía.

Días después, otro ejercicio de resistencia. Villarreal se puso 2-0 arriba en Europa y parecía listo para romper la racha perfecta del equipo esta temporada en competiciones continentales. Liverpool respondió con un 4-3 que explica bien el momento actual: espectáculo, carácter, goles… y demasiadas puertas abiertas atrás. Marca mucho. Se complica la vida casi igual.

El filo del ataque tiene nombre: Alexander Isak

En medio de ese caos controlado, la figura de Isak se ha convertido en el gran argumento ofensivo. Su regreso ha afinado el ataque de inmediato. Volvió al once ante Brentford tras dos partidos fuera por lesión y firmó el gol de la victoria. Frente a Villarreal entró desde el banquillo y dejó la sensación de estar otra vez a pleno rendimiento.

Su propia lectura, en declaraciones a la web oficial del club, fue directa: había estado poco tiempo fuera, no sentía que se hubiera perdido demasiado y se notaba bien. Y, sobre todo, veía al equipo “en un buen momento” y se mostraba “emocionado”.

Los datos sostienen esas sensaciones. Isak suma cinco goles en seis apariciones en la Premier League esta temporada. Cuatro de ellos han sido directamente decisivos para ganar partidos ante Ipswich Town, Bournemouth y Brentford. Además, ha marcado cinco tantos en sus últimos cinco encuentros ligueros. Ahí está el filo de Liverpool ahora mismo, ahí se concentra gran parte de su pegada.

Anfield, de fortaleza a asignatura pendiente

Y, sin embargo, la preocupación es evidente. Liverpool no gana en casa en la liga desde hace cinco jornadas. Para un club que se mira en el espejo de los candidatos al título, esa racha es algo más que una simple mancha estadística: es un hábito peligroso y caro.

Solo en dos ocasiones recientes la Premier League ha visto a Liverpool encadenar algo peor en Anfield: siete partidos sin victoria en la 2002-03 y aquella famosa serie de ocho encuentros sin ganar en la 2020-21, en plena crisis de lesiones y dudas.

El contexto histórico aprieta, pero el rival de este domingo ofrece cierto alivio. Ante Brighton, el registro en casa es claramente favorable: una sola derrota en los últimos nueve duelos ligueros en Anfield, con seis victorias y dos empates. La única mancha, el 0-1 de febrero de 2021.

Un examen directo a la identidad del Liverpool actual

El escenario, por tanto, se presenta casi sin matices: Liverpool tiene al delantero más en forma, llega con mejor impulso competitivo y se mide a un rival al que suele manejar bien en su estadio. Los números de Isak, el carácter mostrado ante Brentford y Villarreal y la estadística reciente frente a Brighton empujan en la misma dirección.

Lo que falta es lo que durante años se dio por hecho: que Anfield vuelva a pesar en la Premier League. El domingo no es solo otro partido. Es una prueba incómoda, casi simbólica.

¿Sigue siendo este estadio un lugar al que se viene a sufrir, o se ha perdido parte de ese aura? La respuesta, esta vez, no la darán las palabras ni los recuerdos, sino lo que ocurra durante noventa minutos sobre ese césped.