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Iraola reconoce el peor escenario para un Liverpool invicto

Andoni Iraola no se esconde. Liverpool no ha perdido aún en la 2026/27, pero el arranque no huele a equipo lanzado: tres empates en cuatro jornadas de Premier League y un 0-0 insípido en Anfield ante Fulham que dejó un murmullo de decepción en la grada. Ahora llega Tottenham y la Carabao Cup, y el técnico vasco ha decidido agitar el tablero.

El martes por la noche, en Anfield, habrá cambios. Y uno de ellos afecta a una de las pocas certezas absolutas del equipo: la portería.

Mamardashvili entra, Alisson descansa

Iraola confirmó que Giorgi Mamardashvili será titular ante Tottenham, por delante de Alisson Becker, el indiscutible número uno.

“Alisson está más que probado, hay pocas dudas, está jugando muy bien”, explicó ante los medios. No era una corrección al brasileño, sino un movimiento calculado dentro de un calendario que no da tregua.

El entrenador dejó claro que la confianza en el georgiano viene de lejos. Lo conoce de su etapa en España y desveló que ya intentó ficharlo antes, cuando estaba en Bournemouth. “Lo valoramos muchísimo, es un muy buen portero. Va a empezar mañana”, remató.

El mensaje es nítido: rotar sin que el nivel se desplome. Y empezar a medir quién responde cuando el ritmo se vuelve asfixiante.

Parte médico: luces y sombras en defensa

En la zaga, las noticias llegan a distintas velocidades. Joe Gomez ya ve la luz.

“Joe está entrenando con el equipo y está disponible para mañana”, confirmó Iraola. Falta por decidir cuánto puede jugar y si es mejor dosificarlo, pero el defensa inglés vuelve a estar en la mesa de opciones para el técnico.

El caso de Conor Bradley es muy distinto. El lateral todavía está lejos.

“No está cerca de entrenar con el equipo. Se entrena solo, pero ya ha empezado a tocar balón. Por supuesto que lo quiero de vuelta lo antes posible”, admitió el entrenador. Un deseo más que una realidad inmediata.

La referencia a Leoni también marca el ritmo de las recuperaciones: “Leoni va un poco por delante de él y va a llevar tiempo, seguro”. Paso corto, camino largo para la línea defensiva.

Un Liverpool invicto, pero atrapado en el calendario

Iraola no solo pelea contra rivales; pelea contra el reloj. Y no lo disimula. Para él, Liverpool vive ahora “el peor escenario” posible en términos de calendario.

“Es el tercer partido, es el peor escenario en cuanto a calendario, no hemos tenido suerte”, reconoció. Tres encuentros encadenados con apenas respiro entre uno y otro, y un equipo aún en construcción.

El técnico detalló la diferencia entre tener cinco días para preparar un partido y tener solo dos o tres. Entre Ipswich y Atlético, y entre Atlético y Fulham, Liverpool dispuso de más margen. Y, según Iraola, se notó en el campo. Ahora, en cambio, todo llega comprimido.

Y lo que viene no alivia precisamente: “Después del parón de selecciones tenemos cuatro partidos en diez días, así que tenemos que acostumbrarnos”. No es una queja, es un aviso: la gestión de esfuerzos será tan decisiva como la pizarra.

El reto oculto: quién aguanta cada tres días

El entrenador lo tiene claro: repetir once tiene un precio. “Puedes poner a los mismos jugadores en cada partido. El problema es que llegará un momento en que estarán muy cansados y el riesgo de lesión será mayor”, subrayó.

Ahí se abre el verdadero examen interno. Hay futbolistas que compiten cada tres días sin bajar el nivel. Otros, no. “Hay jugadores que juegan cada tres días y no tienen problemas, lo aceptan y el rendimiento no cambia demasiado. Luego hay otros en los que el riesgo es mayor y el rendimiento es distinto”, explicó.

Iraola se mueve ahora en esa zona gris. “Estoy en una posición en la que tengo que aprender quién está listo para jugar cada dos o tres días y quién necesita descansar para que su nivel no baje”, reconoció. Con algunos ya traía una idea previa; con otros, todo es nuevo, porque no han acumulado tantos partidos en su carrera.

Tottenham, en la Carabao Cup, llega en medio de ese laboratorio competitivo. Liverpool sigue invicto, sí. Pero entre la presión del calendario, los empates que pesan y las rotaciones obligadas, el margen de error se estrecha.

La pregunta ya no es solo si el equipo ganará el martes. Es otra, más incómoda: ¿quién va a sostener este ritmo cuando la temporada apenas acaba de empezar?