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Indiana resiste en Louisville: Bogard mantiene el invicto

En una noche tensa en el Dr. Mark & Cindy Lynn Family Stadium, Indiana se aferró a su condición de invicto. No fue brillante, pero sí resistente. Un zurdazo curvado de Easton Bogard desde fuera del área selló el 1-1 ante Louisville y mantuvo a los Hoosiers con marca de 3-0-1 en este arranque de temporada.

Un primer tiempo de ajedrez

Los primeros 45 minutos fueron una batalla táctica más que un intercambio de golpes. Louisville manejó mejor la pelota, apretó líneas y fue sumando pequeños triunfos en el mediocampo. Indiana, en cambio, apenas logró conectar una vez con el arco rival.

Las cifras lo contaron claro al descanso: 4-1 en remates para los Cardinals. Pocas llegadas claras, mucho estudio, y la sensación de que el partido esperaba una chispa individual para romperse.

El golpe de Escudero… y el susto del penal

La chispa llegó al 58’. Falta al borde del área, unos 25 metros, perfil ideal para un diestro. Andrés Escudero tomó la responsabilidad y ejecutó a la perfección: derechazo curvado al ángulo superior izquierdo, justo fuera del alcance de Michal Mroz. Primer gol que Indiana encaja en la temporada desde una jugada a balón parado. Primera vez que se veía por debajo en el marcador.

El 1-0 desató el partido. Casi sin tiempo para procesar el golpe, Indiana creyó encontrar la respuesta inmediata: Clay Murador cayó dentro del área rival y el árbitro señaló el punto de penal. Silencio, protestas, tensión. La revisión en VAR cambió todo. Decisión anulada, nada de penal, y los Hoosiers se quedaron sin una oportunidad dorada para igualar al instante.

Bogard firma la respuesta

Lejos de hundirse, Indiana apretó los dientes. Nueve minutos después del tanto de Louisville, llegó el momento de Bogard.

Minuto 67. Alex Barger filtró un pase hacia la izquierda del área. Bogard controló, encaró hacia dentro, amagó el disparo, se acomodó un toque más y, con espacio mínimo, dibujó un disparo curvado que se clavó en el ángulo derecho. Un gol de delantero en confianza, de esos que cambian el pulso de un equipo.

Indiana 1, Louisville 1. Y la racha personal de Bogard sigue creciendo: tres goles en cuatro partidos oficiales esta temporada. Si se suman los amistosos, el delantero de tercer año acumula siete tantos en seis encuentros. Está encendido.

Un muro en juego abierto

El empate no frenó la ambición. En el tramo final, Indiana rozó la remontada. Al 85’, Josh Maher ganó en el aire un córner y conectó un cabezazo sólido, pero su remate fue directo a las manos del guardameta. Ocasión clara, resolución frustrante.

Aun así, el dato que acompaña a este equipo sigue siendo llamativo: en 360 minutos de temporada, Indiana no ha recibido un solo gol en jugada abierta. Sus únicas concesiones han llegado desde el punto de penal ante Notre Dame (20 de agosto) y con el tiro libre de Escudero en Louisville. La estructura defensiva aguanta, y no es casualidad.

Barger, por su parte, firmó su segunda asistencia del curso, con lo que iguala su mejor registro personal. Un detalle más que apunta a un ataque que empieza a encontrar socios y automatismos.

Lo que viene en Bloomington

El empate deja a Indiana con sensaciones mixtas: invicto, sólido atrás, pero con la certeza de que los márgenes en este tipo de duelos son mínimos. Y esos márgenes volverán a ponerse a prueba en casa.

Ahora los Hoosiers regresan a Bloomington para albergar el adidas/IU Credit Union Classic en el Jerry Yeagley Field at Bill Armstrong Stadium. El viernes 4 de septiembre recibirán a Cal Poly, y una semana después, el 7 de septiembre, se medirán a Denver.

La pregunta es clara: ¿hasta cuándo podrá Indiana mantener su muro impenetrable en juego abierto mientras Bogard sigue cargando con el peso del gol?