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Iliman Ndiaye y su posible regreso al Marsella

Ni un mes en el Etihad Stadium y el futuro de Iliman Ndiaye ya suena a nostalgia. El internacional senegalés, presentado como uno de los grandes movimientos del pasado septiembre, ha abierto la puerta a un regreso a Olympique de Marseille en un momento especialmente delicado para Manchester City, recién declarado culpable en el caso de incumplimiento del fair play financiero.

La escena es llamativa. City anunció su llegada desde Everton con todos los honores: contrato de cinco años, un traspaso de 60 millones de libras más 5 en variables y la sensación de haberle ganado un pulso directo a Tottenham Hotspur. Una apuesta fuerte, casi un manifiesto deportivo y económico. Y, sin embargo, apenas semanas después, el propio jugador alimenta el runrún de un retorno al Vélodrome.

Un guiño directo al Vélodrome

Ndiaye dejó Marsella hace tres años, pero el vínculo emocional no se ha enfriado. Al contrario, sus palabras suenan a carta de amor en voz alta. En una entrevista con el diario francés “La Provence”, el delantero no se escondió cuando le preguntaron por los cánticos de los aficionados marselleses pidiéndole que volviera.

“¿Los cánticos de los aficionados de Marseille que piden que vuelva? Estoy contento de escucharlos”, reconoció.

Y entonces soltó la frase que encendió todas las alarmas en Inglaterra y en el sur de Francia: “No creo que la historia haya terminado, pero ya veremos. Solo digo que no sé adónde me llevará todo, pero ya veremos de todos modos”.

No es un mensaje neutro. Ndiaye transmite la sensación de tener una cuenta pendiente con el club en el que vivió una temporada intensa en 2023/24, tras llegar desde Sheffield United antes de dar el salto a Everton un año más tarde.

Sus números en Marseille no fueron deslumbrantes, pero sí significativos: 4 goles y 5 asistencias en 46 partidos. Participó en la notable carrera del equipo hasta las semifinales de la Europa League, aunque el rendimiento en la Ligue 1 se desplomó: octavo puesto y sin billete europeo. Una campaña agridulce que deja la puerta abierta a ese “negocio inacabado” del que parece hablar el propio jugador.

El ruido del caso City y un momento incómodo

La gran pregunta es inevitable: ¿por qué ahora?

El contexto no puede ser más cargado. El martes, la Premier League anunció que Manchester City había sido declarado culpable de todos los cargos en el caso de infracciones del fair play financiero. El club ha presentado recurso, pero el golpe mediático ya está dado. Y, en medio de ese terremoto institucional, uno de sus fichajes recientes deja caer que su corazón sigue latiendo por Marsella.

El contraste es evidente. Sobre el césped, Ndiaye apenas empieza a adaptarse. Ha disputado 4 partidos entre todas las competiciones desde su llegada, con dos titularidades en Premier League ante Coventry City y Sunderland. Todavía no ha marcado ni repartido asistencias. Es un inicio discreto, lógico en un proceso de integración, pero que se ve ahora rodeado por un ruido que va mucho más allá del rendimiento.

Para el City, que pagó un precio elevado por un futbolista con proyección y margen de crecimiento, escuchar a Ndiaye hablar de un posible regreso tan pronto no resulta precisamente cómodo. Para Marseille, en cambio, suena a invitación abierta a soñar con una operación que, hoy por hoy, sigue sin pasar de las palabras del jugador.

Un calendario que no perdona

Mientras tanto, el balón no espera. A Manchester City le aguarda una prueba de fuego inmediata: una visita al siempre hostil Anfield para enfrentarse a Liverpool el domingo 11 de octubre, primer encuentro tras el parón de selecciones y, sobre todo, primero después del veredicto oficial de culpabilidad en el caso de fair play financiero.

Tres días más tarde, el Etihad se vestirá de noche grande con la visita de Paris Saint-Germain en la Champions League. Dos partidos de máxima tensión, dos escenarios ideales para medir el carácter del equipo… y también para observar cómo responde Ndiaye bajo los focos, con su futuro sentimental dividido entre el presente en Manchester y ese pasado marsellés que se niega a desaparecer.

En un club acostumbrado a controlar el relato, las palabras del senegalés introducen un matiz inesperado. El City pelea en los despachos y en el césped. Ndiaye, mientras tanto, parece librar otra batalla: la de decidir dónde quiere escribir los capítulos más importantes de su carrera.