Huijsen destaca la importancia de la semana para Real Madrid
El 4-1 a Sevilla aún retumbaba en las gradas del Santiago Bernabéu cuando Dean Huijsen ya estaba mirando más allá. El joven defensor, protagonista silencioso en la goleada, bajó del césped con una idea clara: lo que viene ahora puede marcar la temporada de Real Madrid.
El calendario no da tregua. El miércoles espera RB Leipzig en la Champions League. Después, nada menos que un Clásico contra Barcelona. Dos citas, dos competiciones, un mismo mensaje desde el vestuario blanco: paso a paso, pero con la máxima exigencia.
Una semana que pesa más que tres puntos
“Tenemos la Champions League el miércoles, vamos paso a paso y luego jugamos contra Barcelona. Es una semana importante para nosotros”, subrayó Huijsen en los micrófonos del club tras el triunfo ante Sevilla.
No lo dijo para rellenar discurso. Lo dijo porque lo sabe: el choque ante Leipzig no es solo otro partido de la fase de liga de la Champions. Es una oportunidad para dejar la clasificación prácticamente encarrilada y llegar al Clásico con impulso competitivo y mental.
El propio Huijsen lo explicó con claridad al hablar del objetivo europeo. Tres victorias, nueve puntos, y el escenario cambia por completo: “Si conseguimos 9 puntos, estaríamos cerca del top 8 y prácticamente dentro, aunque no quiero decirlo muy fuerte. Es muy importante para nosotros”. Sin rodeos. El vestuario sabe qué se juega.
El Bernabéu, gasolina para un equipo lanzado
La goleada a Sevilla dejó algo más que números. Dejó sensaciones. De juego, de pegada, de autoridad. Y dejó, sobre todo, una atmósfera que Huijsen no pasó por alto. Para un defensa que se abre camino en un gigante europeo, el Santiago Bernabéu no es un simple estadio. Es un escenario que impone, pero también impulsa.
“Todo el mundo prefiere jugar en casa. Es obvio. El Bernabéu es un estadio histórico y es muy bonito jugar aquí”, reconoció. No hacía falta adornarlo más. La casa del Real Madrid volvió a ejercer de fortaleza, y el equipo respondió con una exhibición ofensiva.
Le preguntaron por la calidad de los goles ante Sevilla. Huijsen sonrió y tiró de honestidad: “Yo no puedo hacer eso. Todos podemos ver que son jugadores de primer nivel y estamos encantados de tenerlos en el equipo”. Una frase sencilla que encierra una realidad evidente: el fondo de armario ofensivo del Madrid marca diferencias y sostiene la ambición en todas las competiciones.
El regreso de Militao, una ovación con mensaje
Entre las buenas noticias del 4-1 hubo una que sobresalió por encima del marcador: el regreso de Éder Militao tras su larga ausencia. El central brasileño volvió a pisar el césped del Bernabéu y la grada se levantó como si celebrara un gol más.
Huijsen, defensor al fin y al cabo, sabe lo que significa recuperar a un jugador de ese nivel en una semana tan exigente. “Todos sabemos qué tipo de jugador es, y si la afición le da una ovación en pie, es por algo”, apuntó, poniendo en valor el peso de Militao dentro del grupo.
No es solo un refuerzo. Es un líder que vuelve justo cuando el calendario aprieta y la Champions empieza a separar candidatos de acompañantes.
Champions, Clásico y un mensaje interno
Real Madrid encara ahora un tramo que no admite distracciones. Leipzig, primero. Barcelona, después. Huijsen insiste en la idea de no mirar más allá del siguiente rival, pero no esconde la trascendencia del momento. La posibilidad de acercarse al top 8 europeo y, casi a la vez, medirse al eterno rival en la liga local convierte esta semana en un pequeño examen de madurez para el grupo.
El 4-1 a Sevilla fue una declaración de intenciones. El ruido del Bernabéu, el regreso de Militao, la pegada del ataque y la serenidad de voces como la de Huijsen dibujan un contexto claro: el equipo se siente fuerte, pero no se confía.
La pregunta ya no es cómo ganó el Madrid a Sevilla. La pregunta es qué hará ahora con esta inercia cuando la Champions y el Clásico llamen a la puerta en cuestión de días.





