Hamza Abdelkarim y la puerta abierta del Barça
Hamza Abdelkarim ve la puerta del Barça entreabierta. Y no es casualidad.
Las salidas han despejado el camino. Robert Lewandowski se ha marchado a la liga estadounidense, Ferran Torres ha puesto rumbo al Paris Saint-Germain y la cesión de Marcus Rashford terminó sin renovación ni opción definitiva. Tres nombres menos en la zona de ataque. Tres huecos que cambian el mapa del vestuario.
El gran giro, sin embargo, llega desde los despachos. La operación por Julián Álvarez se ha enredado hasta casi el límite. Atlético de Madrid se niega a sentarse a negociar con el club azulgrana y el fichaje soñado se ha ido llenando de obstáculos. El argentino quiere vestir de azulgrana, sueña con el Spotify Camp Nou, pero su voluntad no basta para derribar el muro.
Deco, director deportivo, no tiene un plan B claro si se cae Álvarez. Se ha mencionado el nombre de Lautaro Martínez, delantero de Inter de Milán, pero todo huele más a rumor que a proyecto real. En el club italiano lo consideran intocable, y eso lo dice casi todo.
En medio de ese embudo aparece un beneficiado inesperado: Hamza Abdelkarim. El egipcio se ha ganado un sitio en la pretemporada con el primer equipo y Hansi Flick, a pocos días del Trofeo Joan Gamper, quiere seguir teniéndolo cerca. No es un premio simbólico. Es una decisión deportiva.
El técnico alemán ha quedado impresionado con el rendimiento de Abdelkarim en los amistosos. Sus minutos han tenido peso, y esa sensación ha empujado a Flick a darle una oportunidad real de continuar trabajando con los mayores mientras el club busca solución a su crisis de ‘9’ puro.
Para Hamza, lo que para el Barça es un problema puede convertirse en una ocasión única. Ha entrado en los planes del entrenador en un momento inesperado, justo cuando la temporada asoma y las decisiones empiezan a ser definitivas. Podría convertirse en una de las apuestas personales de Flick.
Pensar en Abdelkarim como delantero titular desde el primer día todavía resulta complicado. La exigencia del rol en un equipo obligado a pelear por todos los títulos es enorme. Otra cosa es el banquillo. Como recurso, como carta diferente en partidos atascados, su presencia cobra mucho más sentido.
Ahí es donde Hamza puede marcar la diferencia. Flick podría recurrir a él cuando el equipo necesite un rematador de área, alguien que domine el juego aéreo y ataque centros laterales con determinación. En esa faceta, el egipcio ofrece algo que ningún otro jugador de la plantilla aporta con tanta claridad.
Si el mercado sigue sin dar una solución inmediata al Barça, la llamada “crisis del nueve” puede girarse por completo. De problema estructural para el club a oportunidad histórica para Hamza Abdelkarim. Y esa puerta, por primera vez, ya no parece cerrada con llave.





