Grupo J: Messi y las selecciones que buscan sorprender
Quien piense que Argentina paseará por el Grupo J haría bien en rebobinar hasta 2022. Arabia Saudí, remontada incluida, les tiró al suelo en el estreno de Qatar y sacudió el Mundial. Luego, La Albiceleste necesitó segundas partes largas para doblegar a México y Polonia. Nada de caminos alfombrados.
Ahora el decorado es Norteamérica, pero el guion admite giros parecidos. En el mismo grupo aparecen una Argelia que vuelve con cicatrices y ambición, una Austria que corre y presiona como un club de la Bundesliga y una Jordania debutante que ya sabe lo que es frenar a Corea del Sur en clasificación. No es un grupo de turismo.
En medio de todo, un foco inmenso: Lionel Messi, ocho Balones de Oro, 38 años, sexto Mundial y la sensación de que esta es, por fin, la última función.
Argelia: el regreso de los zorros del desierto
Doce años después de llevar a Alemania a la prórroga en octavos de final, Argelia regresa a un Mundial tras perderse dos ediciones seguidas. Lo hace con un técnico de pedigrí internacional, Vladimir Petkovic, el hombre que llevó a Suiza a la final four de la Nations League 2018/19 y a los cuartos de la Euro 2020, eliminando a Turkiye y a Francia antes de caer en los penaltis ante España.
El camino hasta estas finales fue sólido: primeros en el Grupo G de la CAF. El gran estilete se llama Mohamed Amoura. Diez goles en la clasificación, siete más que cualquier otro jugador de su grupo, incluido un hat-trick ante Mozambique. Delantero del Wolfsburgo, empezó la temporada en la Bundesliga con ocho tantos en 19 partidos… y la terminó seco, sin marcar en los últimos once. Capaz de arrasar o de desaparecer. Puro termómetro de esta Argelia.
El talento creativo no escasea. Houssem Aouar, ex de Roma y Lyon y con un cap con Francia en 2020, aporta pausa y último pase. Amine Gouiri, atacante del Olympique de Marseille, llega recuperado de lesión y con un doblete reciente en el 7-0 amistoso a Guatemala en Génova. A su lado, la experiencia de Nabil Bentaleb, hoy en Lille, da colmillo en la medular.
Bajo palos, un apellido que pesa toneladas: Luca Zidane. Hijo de Zinedine, llega a su primer Mundial tras superar una fractura de mandíbula y mentón con el Granada. En banda, Anis Hadj Moussa viene de firmar números de extremo de videojuego con el Feyenoord: 14 goles y 7 asistencias en la temporada.
En el lateral, Rayan Ait-Nouri ha vivido una campaña extraña. Propiedad del Manchester City, no jugó ni un minuto en las finales de FA Cup y EFL Cup. Arrancó el curso como titular en los tres primeros partidos, luego se diluyó entre una lesión de tobillo y la Copa África. Pep Guardiola volvió a darle cuerda con siete titularidades seguidas entre febrero y marzo. Llega con minutos, pero sin estatus fijo.
Mahrez, capitán y bandera
En el centro de todo está Riyad Mahrez. Capitán, leyenda y, todavía, faro futbolístico. A sus 35 años, el jugador de Al-Ahli necesita ocho goles para convertirse en el máximo artillero histórico de la selección. Suma 38 tantos y 43 asistencias en 113 apariciones, adornadas por una Copa África en 2019, la segunda del país.
Su hoja de servicio impresiona: pieza clave en el milagro del Leicester City campeón de la Premier League en 2016, elegido mejor jugador africano ese mismo año y parte del triplete Champions–Premier–FA Cup con el Manchester City en 2023. En la Copa África 2025 firmó tres goles en dos partidos para cerrar una fase de grupos perfecta. Cuando Argelia sueña, suele ser porque Mahrez enciende la luz.
Pronóstico: Argelia apunta a octavos
El calendario del grupo dibuja un duelo decisivo: la última jornada ante Austria. Allí debería decidirse el billete directo a octavos. Con ambos equipos señalados como claros favoritos para vencer a Jordania, Argelia tiene una ruta razonable para repetir la gesta de 2014 y alcanzar por segunda vez en su historia las eliminatorias en su quinta participación mundialista. No llegan como comparsa.
Argentina: la defensa de la corona y el último baile
Nadie levanta dos Mundiales seguidos desde la Brasil de 1958 y 1962. Argentina aterriza en Norteamérica con la intención explícita de romper esa maldición de más de medio siglo.
Lionel Scaloni ha construido algo más que un equipo campeón: ha armado una era. Copa América 2021. Mundial 2022. Copa América 2024. Ningún seleccionador argentino había logrado unir Mundial y Copa América. Él lo hizo, y además cortó una espera de 36 años para bordar la tercera estrella en el pecho de La Albiceleste.
La columna vertebral de Qatar 2022 sigue casi intacta. Emiliano Martínez conserva los guantes tras un torneo legendario. En la zaga, Cristian Romero y Lisandro Martínez forman un eje duro, agresivo, incómodo. En el medio, Rodrigo De Paul, Alexis Mac Allister y Enzo Fernández componen uno de los tríos más completos del campeonato: intensidad, criterio y llegada.
Arriba, la versatilidad de Julián Álvarez le permite a Scaloni jugar con un puñal por fuera, un nueve móvil o un segundo delantero. Lautaro Martínez, referencia del Inter, lidera el frente de ataque como nueve puro.
Hay ausencias que pesan. Ángel Di María se despidió de la selección, cerrando un ciclo que definió la última década de Argentina. Franco Mastantuono, mediocentro adolescente de Real Madrid y una de las joyas más seguidas del país en la clasificación, se quedó fuera en la que fue, quizá, la gran sorpresa de la lista.
La única alarma física seria antes del torneo ha sido la de siempre: Messi. El capitán sufrió un problema en el bíceps femoral con Inter Miami en mayo. Scaloni rebajó el dramatismo, habló de informes “no tan malos” y el plan se mantiene: el 10 debería estar disponible para el estreno ante Argelia en Kansas City.
Messi, sexto Mundial y un acontecimiento cultural
La presencia de Messi en Norteamérica trasciende lo deportivo. Es un evento cultural. Un icono global jugando, casi seguro, su último Mundial.
A sus 38 años afronta su sexta Copa del Mundo, un récord absoluto. Nadie serio espera una séptima. Llega, eso sí, con vigencia competitiva: máximo goleador de la clasificación sudamericana con ocho tantos y aún el jugador más determinante de la plantilla. Cuando él está, todo el sistema ofensivo se ordena a su alrededor.
Pronóstico: Argentina, favorita a dominar el grupo
El Grupo J parece diseñado para que Argentina lo gobierne. Tiene jerarquía, experiencia, un bloque campeón y la figura más influyente del torneo. La verdadera discusión sobre el techo de este equipo no está en la fase de grupos. Empieza, como en Qatar, en las noches de eliminación directa.
Austria: el proyecto Rangnick irrumpe en el gran escenario
Veintiocho años sin Mundial son demasiados para un país con tradición futbolística. Austria regresa y lo hace con un aire de amenaza silenciosa. No por nombres rutilantes, sino por estructura.
La explicación tiene un nombre propio: Ralf Rangnick. Desde que tomó el mando, el técnico alemán ha aplicado al combinado nacional la misma receta que impulsó el modelo Red Bull: presión agresiva, bloques compactos, intensidad sin tregua. Ha reordenado el fútbol austríaco de arriba abajo.
El impacto ya se vio en la Eurocopa 2024: octavos de final, por delante de Francia y Países Bajos en la fase de grupos. Después llegó la clasificación mundialista y, con ella, la sensación de que esta es la selección austríaca más completa desde el tercer puesto de 1954.
El esqueleto del equipo se apoya en la Bundesliga. Catorce de los 26 convocados juegan en Alemania, una liga que encaja con la exigencia física y táctica de Rangnick. El corazón está en RB Leipzig, con el trío de centrocampistas Christoph Baumgartner, Xaver Schlager y Nicolas Seiwald, todos formados o moldeados en la red Red Bull que el propio técnico ayudó a construir.
Marcel Sabitzer aporta 95 internacionalidades desde el Borussia Dortmund. Konrad Laimer, titular en el Bayern, es el motor de las bandas, capaz de correr, morder y sostener el ritmo del equipo.
David Alaba, a los 33 años, porta el brazalete y el peso de una carrera en la élite. En el otro extremo generacional, Carney Chukwuemeka ha elegido a Austria por delante de Inglaterra, y Paul Wanner, de 20 años y jugador del PSV Eindhoven, asoma como posible revelación.
Marko Arnautovic, 36 años, máximo goleador histórico con 47 tantos en 132 partidos, asume el rol de vicecapitán. Sabe que este Mundial puede ser su última gran cita. Y suele jugar como tal.
Baumgartner, el hombre del momento
Christoph Baumgartner llega en el pico de su carrera. Centrocampista de RB Leipzig, ha firmado 13 goles y 10 asistencias en la Bundesliga, cifras de atacante en un rol mixto.
Su lectura entre líneas, los desmarques al espacio y la frialdad para definir en zonas congestionadas le dan a Austria un cañón extra desde la segunda línea. En un grupo donde los detalles contarán, su aparición en el área puede decidir partidos.
Pronóstico: Austria, candidata a pelear el segundo puesto
Con una idea clara, un bloque trabajado y profundidad de plantilla, Austria se perfila como el rival más serio para acompañar a Argentina a las eliminatorias. El debut frente a Jordania en Santa Clara ofrece una rampa de lanzamiento ideal. Si la aprovecha, llegará al duelo final con Argelia con margen, pero sin red.
Jordania: el sueño del primer Mundial
Jordania pisa un Mundial por primera vez. No es un regalo del calendario. Se lo ganó en el césped.
El equipo de Jamal Sellami terminó segundo en el tercer grupo de clasificación de la AFC, solo por detrás de Corea del Sur y por delante de Irak, Omán, Palestina y Kuwait. Un recorrido exigente que consolidó una idea y un bloque.
Sellami, marroquí, conoce de primera mano lo que significa romper techos. Triunfó en la liga de su país y llevó a la selección local de Marruecos al título del Campeonato Africano de Naciones 2018. No es casual que se haya marcado como referencia lo que logró su país en Qatar 2022, cuando Marruecos alcanzó las semifinales como primera selección africana y árabe en lograrlo. El listón es altísimo. La ambición, también.
La mitad del vestuario respira fútbol doméstico: 13 de los 26 convocados juegan en Jordania. Esa base da cohesión, automatismos y un idioma común en el campo. En torneos cortos, donde muchos equipos tardan semanas en encontrar su ritmo, esa familiaridad puede valer puntos.
La mala noticia es seria: la lesión de Yazan Al-Naimat. El delantero sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior en diciembre y se queda fuera del Mundial. Pierden gol y referencia ofensiva.
En defensa manda el capitán Ehsan Haddad, líder de la zaga desde Al-Hussein. A su lado, Yazan Al-Arab aporta experiencia internacional desde el FC Seoul, uno de los pocos que compite fuera de Oriente Medio.
Al-Tamari, el genio que lo cambia todo
Musa Al-Tamari es, sin discusión, el mejor futbolista que ha dado Jordania. Y este Mundial es su escaparate definitivo.
Extremo del Rennes, se convirtió en el primer jordano en jugar en la Ligue 1. En casa le llaman el “Messi jordano”. No por comparación directa, sino por la sensación de que, cuando él recibe, puede pasar cualquier cosa.
Regate, uno contra uno, último pase, disparo desde la frontal. Si Jordania firma una gran sorpresa en este grupo, lo más probable es que el origen del terremoto esté en sus botas.
Pronóstico: un debutante con colmillo
El estreno ante Austria, en Santa Clara, es el partido más abordable para Jordania. Un punto ahí sería una declaración de intenciones. Cualquier botín frente a Argelia se escribiría en letras mayúsculas en la historia del país.
Y luego espera Argentina, en el AT&T Stadium de Dallas, en el último partido del grupo. Pase lo que pase antes, esa noche ya está asegurada: será la más grande que haya vivido nunca el fútbol jordano.
El Grupo J junta al campeón vigente, a una Argelia renacida, a una Austria en pleno auge y a una Jordania sin complejos. En 2022, una sorpresa cambió el rumbo del torneo desde el primer día. La pregunta es inevitable: ¿quién se atreverá a desafiar esta vez al gigante vestido de celeste y blanco?






