Giannis Konstantelias y su debut soñado en el Borussia Dortmund
El Signal Iduna Park se había puesto en pie para aplaudir a su nuevo mago. Un debut de ensueño, un 2-0 convincente ante el Hamburger SV, un estadio encendido con la sensación de estar viendo nacer algo grande. Y, apenas 24 horas después, la realidad golpeó con una dureza brutal.
Giannis Konstantelias, el fichaje de 26 millones de euros llamado a darle una nueva piel al ataque del Borussia Dortmund, se rompió el ligamento cruzado en su primer partido de Bundesliga con el club. Meses fuera. Sueños en pausa.
Una “dimensión diferente” que se vio desde el primer minuto
Niko Kovac no exageraba cuando, ante las cámaras de Sky, habló de “una dimensión diferente”. Giannis Konstantelias y Konstantinos Karetsas, los dos nuevos talentos griegos, encendieron la noche del sábado y ofrecieron justo lo que tanto se había echado de menos en Dortmund: fútbol espectacular que también es útil, que suma puntos, que marca diferencias.
“Son dos chicos que pueden darnos una dimensión distinta aquí, y lo harán también; lo han demostrado hoy”, soltó Kovac tras el 2-0 ante el HSV. No era una frase vacía. En apenas un partido de liga, ambos dejaron claro que pueden hacer todo lo que hacía Julian Brandt, ahora en Ajax Amsterdam, y añadir algo más: la capacidad de cambiar partidos desde parado, de generar dinamismo sin carrera previa, de inventar espacios donde no los hay.
Son más agresivos, más proactivos entre líneas. Reciben quietos, giran, rompen. Y de repente el rival ya está corriendo detrás del balón.
Konstantelias, un primer tiempo de estrella
La primera parte ante el HSV fue un escaparate perfecto. Karetsas y Konstantelias se adueñaron de la zona entre líneas y empujaron el juego ofensivo del BVB una y otra vez. Lo que había insinuado Konstantelias en la Supercopa ante el Bayern (1-2) se convirtió en certeza: control en carrera a máxima velocidad, cambios de dirección suaves, agilidad felina y una agresividad sin balón que contagia.
Hubo una acción, a la media hora, que lo resumió todo: robo en el centro del campo, presión, determinación. El estadio rugió como si fuese un gol. No era solo técnica; era carácter.
Y luego sí llegó el gol. La guinda. Poco antes del descanso, Konstantelias firmó el 2-0 y su primer tanto con la camiseta del Dortmund. El disparo, un no-look dirigido al primer palo, rebotó en un defensor del HSV y engañó al portero. Un toque de fortuna, sí, pero la jugada rebosó imaginación.
“Primera parte, top; ha sido perfecta. Hemos aplicado todo lo que queríamos aplicar”, celebró en Sky el jefe de la zaga, Waldemar Anton. Sobre el césped, la sensación era clara: en apenas unos minutos oficiales, Konstantelias ya se había ganado al estadio.
Del éxtasis al silencio: la lesión que lo cambia todo
Por eso el golpe fue tan duro. Porque la historia parecía escrita para seguir creciendo semana a semana. Sin embargo, ya el sábado por la noche el gesto de Kovac invitaba al pesimismo. Y el domingo llegó la confirmación: rotura del ligamento cruzado en su debut liguero. Varios meses fuera.
“Esta noticia nos golpea muy fuerte porque Giannis ha mostrado en muy poco tiempo por qué lo vemos como un gran jugador para el Borussia Dortmund”, lamentó el director general deportivo Lars Ricken. “Por ahora, su foco y el nuestro está en su recuperación. Giannis tiene todo nuestro apoyo”.
Kovac lo había dejado entrever tras el partido: “Tenemos que hablar de algo más serio. El domingo tendremos la exploración. Pero al menos no suena bien, por lo que me ha dicho el médico”. Y no sonó bien.
La acción fue cruel. Poco después de rozar su segundo gol, Konstantelias apoyó mal la rodilla en un duelo, cayó al césped y enseguida supo que algo no iba bien. Se marchó en el minuto 54, visiblemente tocado. El contraste con la primera parte fue brutal: de protagonista absoluto a víctima de una jugada desafortunada.
Para él, un frenazo devastador. Para el BVB, un problema deportivo inmediato.
Un ataque menos fluido sin su nuevo director
En apenas unos 100 minutos oficiales con la camiseta negra y amarilla, Konstantelias ya había dejado claro que el ataque del Dortmund se mueve distinto con él. Sin su movilidad, sin su capacidad para acelerar el juego desde parado, todo se vuelve más pesado, más previsible.
La segunda parte ante el HSV fue una prueba en directo. El rival mejoró, sí, pero también se notó la ausencia del griego. La circulación perdió filo, el BVB dejó de dominar con tanta autoridad.
Nicolai Remberg, capitán del HSV, lo explicó con honestidad en Sky: “Cuando el Dortmund juega de derecha a izquierda, juega a los espacios entre líneas, primero corres mucho detrás del balón y no consigues entrar realmente en la presión. Ese fue nuestro problema”. Esos movimientos, esas recepciones entre líneas, llevaban la firma de Konstantelias y Karetsas.
Dos griegos que desatan al Dortmund
Juntos, los dos compatriotas fueron una pesadilla para Hamburgo. Rotaron por dentro, bajaron, se ofrecieron, siempre limpios en el primer control. Convirtieron cada pase vertical en una ocasión de desequilibrio. El juego entre líneas alcanzó un nivel altísimo para un primer partido de temporada.
“Brutal”, resumió Anton sobre el rendimiento de los dos griegos. “La movilidad que tienen, lo peligrosos que son… es una calidad enorme a esa edad y es algo que necesitamos también para el futuro. Me alegro de que los tengamos con nosotros”.
Ese “futuro” ahora se matiza. Karetsas se queda sin su socio ideal durante meses. Y al Dortmund se le abre una cuestión incómoda: ¿cómo reemplazar a un jugador que parecía encajar tan rápido y tan bien?
El director deportivo Ole Book no escondió su preocupación: “Me dio una pena enorme por el chico. Desde el primer día aquí ha tenido una presencia tremenda, también en el vestuario. A todos nos cae ya muy bien”. Era el jugador que él y la cúpula deportiva habían querido a toda costa. Y ahora tendrán que vivir sin él.
Opciones internas… y un nombre que vuelve a escena
Kovac tiró de Marcel Sabitzer para sustituir a Konstantelias ante el HSV. Más equilibrio, más trabajo defensivo, menos chispa. El austriaco no tiene el mismo perfil creativo y se notó.
Por pura lógica de plantilla, Samuele Inacio sería el relevo más parecido al griego. Pero su estreno liguero fue un caos: entró, cometió una acción temeraria y vio la roja casi de inmediato. Talento tiene, responsabilidad a ese nivel quizá no todavía.
La otra carta es Maximilian Beier, más hecho, más acostumbrado a la exigencia. Pero utilizarlo por dentro obligaría a Kovac a renunciar a su idea inicial de fijarlo en una de las bandas. Y eso abriría otro hueco en la plantilla, esta vez en los costados.
Todo esto ocurre a las puertas del cierre del mercado estival, el martes 1 de septiembre a las 20:00. El margen es mínimo. Ricken ya había dejado una puerta entreabierta incluso antes de conocer el diagnóstico definitivo: “En función de lo grave que sea realmente la lesión, daremos forma a nuestros siguientes pasos. Pero una cosa es segura: en los próximos tres días no estamos planeando nada”. Las circunstancias, sin embargo, pueden obligarles a cambiar el guion.
El candidato que tenían en mente antes de cerrar a Konstantelias, Said El Mala, ya no está disponible: renovó con el 1. FC Köln. Esa vía se ha cerrado.
¿La hora de Jadon Sancho… otra vez?
Jadon Sancho encaja en el perfil casi al milímetro. Capaz de romper desde parado, de girar en espacios reducidos, de asociarse por dentro y de inventar cuando el partido se atasca. El tipo de jugador que Konstantelias ya había empezado a ser para el BVB. El tipo de jugador que Karetsas necesita cerca.
Durante semanas, incluso meses, el regreso del inglés al Signal Iduna Park ha flotado en el ambiente. Rumores, llamadas, hipótesis. Todo eso se enfrió con las llegadas de Karetsas y Konstantelias. Parecía que el Dortmund ya había cerrado ese capítulo.
Pero la lesión del griego reabre el debate. Sancho, sin club desde que terminó su contrato con el Manchester United, está libre. No habría traspaso, solo ficha. El riesgo económico sería limitado, siempre que el jugador acepte una rebaja salarial considerable para vivir una tercera etapa en el Borussia.
La incógnita está en el césped: ¿puede el antiguo niño prodigio volver a acercarse a su mejor nivel? Sus cesiones recientes a Chelsea y Aston Villa fueron, como se sabe, decepcionantes. El brillo de su primera etapa en Dortmund contrasta con la irregularidad de los últimos años.
El BVB tiene poco tiempo, una baja enorme en el corazón de su plan ofensivo y un estadio que ya había elegido a su nuevo ídolo. Konstantelias tendrá que esperar para volver a encenderlo. La cuestión es si, mientras tanto, el club se atreverá a llamar de nuevo a la puerta de Sancho o si apostará por que los que ya están den un paso al frente.






