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Frenkie de Jong sigue en la enfermería: su recuperación y futuro

Frenkie de Jong sigue en la enfermería y su regreso no está ni mucho menos a la vuelta de la esquina. A sus 29 años, el centrocampista del Barcelona continúa con la recuperación de la lesión que sufrió a comienzos de septiembre y las previsiones internas son claras: no estará al cien por cien, como mínimo, hasta octubre… siempre que el dolor no reaparezca ni haya un nuevo contratiempo en el plan de trabajo.

Una lesión mal diagnosticada

Según desvela el diario español Mundo Deportivo, el neerlandés sufrió un desgarro del ligamento colateral medial de la rodilla derecha durante el Mundial. Barcelona hizo oficial el diagnóstico el 23 de julio, pero la información que maneja el cuerpo técnico de Hansi Flick apunta a que el problema se produjo en uno de los entrenamientos de la selección de Países Bajos, alrededor del 16 de junio.

La noticia llegó tarde al club. Muy tarde. Los médicos de su selección le dieron inicialmente un diagnóstico erróneo y eso llevó al jugador a seguir compitiendo pese a la lesión. Su Mundial terminó el 30 de junio, pero en lugar de incorporarse a la dinámica azulgrana, De Jong se marchó dos semanas de vacaciones a Ibiza.

Resultado: en Barcelona no tuvieron una radiografía real de la gravedad del problema hasta bien entrado el verano. La primera valoración precisa del club no llegó hasta el 13 de julio.

Tratamiento conservador y tensión médica

Con el diagnóstico definitivo sobre la mesa, se abrió el gran debate: pasar por el quirófano o apostar por un tratamiento conservador. Frenkie eligió la vía menos agresiva, pese a que el cuerpo médico del club defendía que la operación era la opción más segura.

El Barça respetó la decisión de su centrocampista, pero no sin condiciones. Ambas partes pactaron un seguimiento estrecho, ajustando el plan según las sensaciones del jugador y la respuesta de la rodilla al tratamiento.

Desde el cuerpo técnico señalan ya una fecha clave: la próxima revisión importante llegará después del parón de selecciones que arranca el 21 de septiembre y se cierra con la vuelta de la competición liguera el 10 o 11 de octubre.

De Jong quiere exprimir ese tramo sin partidos de club para darle un último impulso a la recuperación conservadora. Su objetivo íntimo está marcado en rojo: el 8 de octubre. Ese día está previsto que sus compañeros internacionales regresen a los entrenamientos con Barcelona, y el neerlandés sueña con volver a integrarse en el grupo.

Pero todo pende de un hilo muy concreto: que el ligamento deje de molestar, que no haya dolor en esa rodilla derecha castigada. Y no basta con sentirse bien en la camilla o en el gimnasio. De Jong tendrá que alcanzar un mínimo de ritmo competitivo antes de pisar de nuevo el césped en un partido oficial.

Un calendario que no perdona

Ahí asoma el gran problema. Lo que espera al Barça tras el parón no es precisamente un aterrizaje suave. En el horizonte inmediato aparecen Getafe, Galatasaray, Real Betis, Paris Saint-Germain y un Clásico ante Real Madrid fijado para el 25 de octubre.

Son citas que exigen piernas frescas, intensidad máxima y cero concesiones físicas. No hay margen para medias tintas ni para regresos a medio gas.

Hansi Flick tendrá un papel decisivo en este puzle. No solo deberá valorar el alta médica y las sensaciones del jugador, también medir el riesgo deportivo y físico de acelerar o frenar su vuelta. Entre la prudencia y la necesidad competitiva se decidirá cuándo vuelve Frenkie de Jong.

Y con ese calendario cargado de gigantes, la pregunta ya sobrevuela el vestuario y la grada: ¿puede el Barça permitirse esperar todo lo que su cerebro del centro del campo necesita para regresar sin miedo?

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