Logotipo completo Tribuna Gol

Frank Lampard regresa a Goodison Park con Coventry en alza

Frank Lampard regresa a Goodison Park con algo más que nostalgia en la maleta. Vuelve con un Coventry que, después de ser dado por muerto en septiembre, empieza a parecer un equipo que ha entendido a golpes lo que exige la Premier League.

“Me gusta pensar que hay un techo más alto”, dice el técnico. Y, por primera vez en esta temporada, su frase suena acorde con la clasificación.

De los golpes al pulso competitivo

Cuatro derrotas seguidas sin marcar. Arsenal, Hull, Manchester City y Brighton. Un inicio que, para muchos, certificaba el papel de comparsa del recién ascendido. Coventry volvía a la élite tras 25 años y lo hacía con un arranque que invitaba al fatalismo.

En Ryton, sin embargo, el ambiente nunca se hundió. Ni siquiera después del 5-0 encajado en casa ante Brighton, con casi toda la segunda parte jugada con diez por la expulsión de Taiwo Awoniyi. Aquel día se asumió algo simple y duro: ese tipo de noches pasan en la Premier League. La clave era no dejar que se enquistaran.

Dentro del club se aferraban a algo menos visible que el marcador: los tramos competitivos ante Hull, Manchester City y Arsenal. Secuencias de partido que sugerían que el equipo podía sobrevivir en este nivel si afinaba el plan.

Un giro táctico y un punto de inflexión

La derrota por 3-1 ante Aston Villa en la Carabao Cup actuó como detonante. Lampard decidió ajustar. En el City Ground, ante Nottingham Forest, el técnico abandonó el dogma y se adaptó: línea de tres atrás para replicar la estructura del rival, protegerse de los carrileros y los mediapuntas y, desde ahí, rascar lo que fuera.

Rascó un 1-0 y algo más importante: un modelo al que el vestuario empezó a creerle.

“El resultado a veces no lo puedes controlar, pero sí la idea con la que entras a un partido, maximizar nuestras virtudes y mirar al rival”, explica Lampard, habitual en la ciudad deportiva antes de las 7:30, pasando por el gimnasio antes del entrenamiento. No es una pose. Es un mensaje.

El entrenador lo tiene claro: no es solo el dibujo el que gana o pierde encuentros, pero en una pelea por la permanencia cada pequeño porcentaje cuenta. Y él está dispuesto a exprimirlo.

Tres victorias en cinco jornadas después de aquel giro han sacado a Coventry de la zona de descenso. Más que una racha, un cambio de piel.

Menos balón, más colmillo

Las estadísticas cuentan una historia curiosa. En la primera cita en casa, aquella derrota por 1-0 ante Hull, Coventry monopolizó el balón: 68,5% de posesión. Dominio estéril, pases que no mordían.

Contra Sunderland, en el reciente 3-1, el guion fue el contrario. Solo 42,6% de posesión, más de 200 pases menos que ante Hull y más de 50 envíos hacia adelante menos. Las acciones en el último tercio se desplomaron de 128 a 60.

Y, sin embargo, el marcador se inclinó con claridad del lado sky blue.

Menos pausa, más pragmatismo. Menos insistencia en elaborar por elaborar, más intención de elegir bien cuándo y dónde hacer daño. Coventry empieza a entender que la Premier no premia al que más toca, sino al que mejor golpea.

La decisión de dejar en el banquillo al capitán Matt Grimes, pieza clave en el ascenso, simboliza el nuevo tono. Una apuesta fuerte, pero asumida dentro del vestuario como parte del ajuste necesario para sobrevivir.

Los números ofensivos aún delatan las carencias: Coventry presenta el xG (goles esperados) más bajo de la liga, con 8,34. Pero puertas adentro se insiste en el contexto: tres de los cuatro primeros partidos fuera fueron en los campos de Manchester City, Arsenal y Tottenham. Un bautismo de fuego para cualquiera.

El regreso a Everton y un tramo decisivo

Ahora llega Everton. Un viaje cargado de narrativa para Lampard, que vuelve al club al que dirigió durante un año desde enero de 2022. Esta vez llega como invitado incómodo.

Una victoria en Goodison Park podría elevar a Coventry hasta el 11º puesto, con 12 puntos. Serían las mismas unidades que suma el octavo, Bournemouth, cuando apenas se ha disputado un cuarto de la temporada. Para un recién ascendido al que muchos condenaron en septiembre, el salto de percepción sería enorme.

La historia, además, juega a su favor: solo Middlesbrough (1996-97), Burnley (2009-10) y Cardiff (2013-14) han descendido tras sumar 12 puntos en las primeras 10 jornadas de Premier League. No es garantía de nada, pero sí un indicio de que quien llega a esa cifra suele tener algo de base competitiva.

Después de visitar a Everton, el calendario ofrece un tramo que en el club se ha señalado en rojo desde verano: Crystal Palace e Ipswich en casa, con una salida intermedia a Leeds. Internamente se asume que esta serie de partidos puede marcar buena parte de las opciones de permanencia.

Lampard, por su parte, no quiere que nadie se relaje.

“Cuando estás en la zona, el disfrute de la victoria dura poco; enseguida cambias el foco al siguiente partido. La relajación y la complacencia son el mayor peligro en este juego”, advierte. Y remata con la idea que repite puertas adentro: si el equipo mantiene la fuerza emocional incluso cuando lleguen malos resultados, tendrá una oportunidad real.

Coventry se presenta en Goodison Park sin estridencias, con el xG más bajo de la liga y cicatrices recientes. Pero también con algo que hace un mes no tenía: un plan reconocible, un vestuario que lo compra y un entrenador que, entre madrugones y pizarras, ha conseguido que el techo del que habla ya no parezca una quimera.

La cuestión ahora es sencilla y brutal: ¿hasta dónde puede llegar este equipo si sigue creciendo a este ritmo en la liga más despiadada del mundo?