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FIFA y su nuevo modelo de negocio: más torneos y deuda

Fifa ya ha puesto por escrito cómo piensa exprimir aún más el Mundial y el resto de su ecosistema. El plan, detallado en una presentación interna de 25 páginas titulada “Fifa Forward Enterprise Member Materials” y elaborada por JP Morgan, apuesta sin rodeos por tres palancas: organizar muchos más torneos, subir el precio de las entradas y recurrir a la financiación vía deuda.

El documento, enviado el miércoles por la noche a las 211 asociaciones miembro, es el argumentario para crear una nueva empresa que gestionaría todas las operaciones comerciales de Fifa. De esa sociedad, un 20% se vendería a un grupo inversor liderado por Joshua Kushner, inversor estadounidense y hermano del yerno de Donald Trump, Jared Kushner.

Un modelo de negocio a golpe de calendario

La hoja de ruta de JP Morgan es clara. Para justificar el crecimiento previsto, el banco habla de “una cartera de torneos en expansión”, de “fuentes de capital de terceros y financiación mediante deuda” y de dar prioridad a acuerdos y eventos de “alto rendimiento”.

En una de las líneas más llamativas del dossier se menciona la posibilidad de más que duplicar el número de torneos globales al año: de unos 200 a 450. Un salto que, de materializarse, tensionaría al límite el calendario y la carga de partidos de los futbolistas, ya muy cuestionada en los últimos años.

El Mundial aparece como la joya a exprimir. Gianni Infantino ya defendió hace cinco años la idea de un torneo bienal. El documento no entra en ese detalle, pero la lógica del plan apunta en esa dirección: más grandes citas, más a menudo, más ingresos.

La televisión, hacia el modelo de suscripción

El texto también abre la puerta a un cambio sensible en la forma de consumir los grandes torneos. JP Morgan plantea “ampliar y optimizar la monetización de los derechos audiovisuales”, una fórmula que, traducida, significa que las retransmisiones de eventos como el Mundial podrían pasar de la televisión en abierto a plataformas de suscripción o servicios de streaming.

El mensaje de fondo es que Fifa está “infra-monetizada”. Para sostener esa tesis, el banco compara los 3.600 millones de dólares de ingresos anuales de la federación con las cifras de grandes ligas norteamericanas: 21.200 millones en la NFL, 13.100 millones en Major League Baseball y 12.500 millones en la NBA.

La elección del espejo no ha pasado desapercibida: se contraponen ligas privadas, con franquicias y propietarios, a un organismo rector mundial cuya misión se supone más amplia que la pura maximización de beneficios.

Un bono de 20 millones hoy, más dinero mañana

El caramelo para las 211 federaciones está bien envuelto. Al ya conocido pago de 20 millones de dólares por firmar —que podría llegar tan pronto como en enero— se suma una proyección de aumento en los fondos del programa Fifa Forward: el documento anticipa que las asignaciones cuatrienales subirían hasta 24 millones por miembro en el ciclo 2035‑39.

Es decir, dinero inmediato y la promesa de mucho más a medio plazo, financiado con más torneos, entradas más caras, acuerdos comerciales más agresivos y deuda.

Preguntas incómodas: ¿por qué endeudarse con 4.000 millones en caja?

La reacción interna no se hizo esperar. Entre las asociaciones, varias voces se han mostrado sorprendidas por la necesidad de recurrir a deuda cuando Fifa presume de reservas de alrededor de 4.000 millones de dólares y de haber acumulado 15.000 millones en ingresos en el actual ciclo de cuatro años.

Un alto dirigente cuestionó directamente esa lógica: si la caja está llena, ¿para qué meter a un socio financiero y asumir deuda? Otro puso el foco en la propia comparación con la NFL o la NBA, ligas privadas y de socios, frente a un organismo que se presenta como garante global del fútbol.

También ha levantado cejas el calendario propuesto por JP Morgan. Según el documento, “los inversores tendrán acceso a una hoja de términos y a materiales seleccionados” ya en agosto, antes de que las asociaciones hayan votado el acuerdo. Un ritmo que muchos consideran excesivamente acelerado para una operación que cambia la arquitectura financiera de Fifa.

Un socio en la sombra y un gran ausente

Otro detalle inquieta: el inversor. Más allá de mencionar a Joshua Kushner y el porcentaje del 20%, el prospecto apenas aporta información sobre el grupo que entraría en el capital de la nueva empresa. No hay detalles sobre el rendimiento que esperan, ni sobre sus condiciones de salida, ni sobre su horizonte temporal.

Y luego está el gran vacío del documento. En 25 páginas de planes, gráficos y proyecciones, no aparece ni una sola referencia al fútbol femenino. Ni una. No se menciona su desarrollo, ni su potencial comercial, ni su encaje en esa “cartera de torneos en expansión”.

En un momento en el que los Mundiales femeninos baten récords de audiencia y asistencia, ese silencio pesa. Y deja una pregunta en el aire: ¿el futuro que Fifa está diseñando es para todo el fútbol… o solo para la parte del negocio que más rápido se puede vender?