Ferran Torres impulsa al PSG en Ligue 1
El campeón necesitaba un golpe de calidad y lo encontró en el pie derecho de Ferran Torres. Paris Saint-Germain salió por fin del letargo liguero con un 1-0 trabajado en el campo del Brest, un triunfo mínimo en el marcador, pero enorme en significado para un equipo que había empezado la defensa del título con apenas dos puntos en tres jornadas.
Cuatro días después de arrasar 6-1 al Slovan Bratislava en el inicio de la defensa de su corona en Champions League, el conjunto de Luis Enrique trasladó parte de esa pegada a la competición doméstica. No con una goleada, sino con un detalle. El de su fichaje estrella del verano.
Ferran, de la final del mundo al desahogo en Bretaña
Fichado desde Barcelona tras marcar el gol decisivo de España en la final del Mundial de este verano, Ferran Torres aterrizó en París con un listón altísimo. Y lo está sosteniendo. Hat-trick entre semana en Europa, golazo en Brest. Seis tantos en cinco partidos oficiales con el PSG. Producción de delantero franquicia.
El partido se rompió muy pronto. Minuto 5, un destello de campeón del Balón de Oro. Ousmane Dembélé, de espaldas, dentro de la frontal, sacó un taconazo sutil que dejó a Torres entrando de cara, justo al borde de la media luna. El español no buscó potencia, buscó ángulo: caricia al balón y disparo ajustado al palo, imposible para la estirada de Egil Selvik. Silencio en el Stade Francis-Le Blé, alivio en el banquillo visitante.
Torres explicó después su brújula interna: lo importante, dijo, es ayudar siempre al equipo, juegue mucho o poco, ya sea con goles, asistencias o trabajo. Lo está cumpliendo al pie de la letra.
Ese tanto bastó para sacar al PSG del vagón bajo de la clasificación. El campeón sube hasta la octava plaza, igualando el balance de un Brest que llegaba invicto a la cita y que había convertido su estadio en una plaza incómoda para cualquiera.
Homenaje, susto y un poste que pudo cambiarlo todo
La tarde arrancó con emoción ajena al balón. Antes del saque inicial, el Brest rindió homenaje a su exentrenador Eric Roy, fallecido en junio a los 58 años víctima de un cáncer de páncreas. Aplausos largos, rostros serios, una grada de pie.
Con el juego en marcha, el PSG mandó en una primera parte abierta, con ocasiones y ritmo. Khvicha Kvaratskhelia rozó el 0-2 en una acción que pudo haber dado aire mucho antes al vigente campeón. El georgiano se movió entre líneas, encontró espacio y amenazó con sentenciar antes del descanso.
No todo fueron buenas noticias para Luis Enrique. Justo antes del intermedio, Achraf Hakimi, capitán de Marruecos y dueño habitual del carril derecho, se marchó cojeando, visiblemente dolorido. Le sustituyó Fabián Ruiz, obligado a encajar en un dibujo recompuesto sobre la marcha. Un gesto de preocupación en el banquillo parisino rompió por un momento la sensación de control.
Tras el descanso, el partido cambió de tono. Brest adelantó líneas, apretó y rozó el empate en una acción que heló a los visitantes. Nuno Mendes regaló un balón comprometido hacia atrás, Kamory Doumbia se plantó solo ante Matvey Safonov y definió cruzado. El balón se estrelló en el poste. El murmullo en la grada fue un rugido ahogado: el campeón se salvaba por centímetros.
Dos minutos después, el estadio estalló pensando que el 1-1 había llegado. Un centro envenenado terminó dentro de la portería del PSG tras un toque en propia meta, pero el colegiado lo anuló por una falta de Warren Zaïre-Emery, cuyo empujón provocó el error del defensor local. El alivio parisino contrastó con la indignación de los jugadores del Brest.
Safonov cierra la persiana
Con el marcador todavía corto, el tramo final se convirtió en un ejercicio de resistencia para el PSG. Brest olió la posibilidad de rascar un punto ante el campeón y se volcó. Luis Enrique ajustó piezas, bajó el bloque unos metros y confió en su portero.
Safonov respondió. En los últimos minutos, Pathé Mboup conectó un disparo raso y colocado hacia el segundo palo que parecía destinado a la red. El guardameta ruso se lanzó abajo con reflejos felinos y desvió la pelota con la punta de los dedos, lo justo para verla pasar besando el exterior del poste. Esa parada sostuvo los tres puntos y el primer triunfo liguero del curso.
El PSG no brilló como en Europa, pero por fin ganó. A veces, la temporada despega con un gol y una parada.
Ethan Mbappé se redime y lanza al Lille
La jornada dejó otro nombre propio: Ethan Mbappé. Días después de vivir su peor noche en Europa, el hermano pequeño de Kylian encontró una forma perfecta de pedir perdón.
El miércoles, el joven de 19 años vio la roja directa en la derrota 3-2 del Lille ante Real Betis en Champions League por un codazo a un rival. Una acción tan innecesaria como costosa. Este domingo, en cambio, salió desde el banquillo ante el Troyes y cerró en el descuento una victoria por 2-0 que coloca al Lille como líder de la Ligue 1.
El encuentro ya iba encaminado gracias al gol en la primera parte del lateral portugués Tiago Santos. En el añadido, Ethan apareció para marcar su primer tanto desde diciembre. No lo celebró con euforia: gesto contenido y disculpa a la grada, consciente del daño que había provocado días antes.
Su entrenador, Davide Ancelotti, subrayó la reacción del canterano: explicó que el joven había recapacitado tras la expulsión, había mostrado una madurez impropia de su edad y había asumido su responsabilidad. Una semana clave, dijo, para crecer como jugador y como persona. Las cualidades, añadió, ya las tenía y volvió a exhibirlas.
El Lille, renacido bajo el mando del hijo del seleccionador de Brasil, Carlo Ancelotti, suma 10 puntos de 12 posibles y manda en la tabla por diferencia de goles, por delante de Monaco y Rennes.
Lens vive a dos velocidades
Mientras unos despegan, otros se tambalean. Lens, el gran agitador de la pasada temporada en la lucha por el título, vive una campaña de contrastes. En los grandes escaparates responde; en la liga, sufre.
El jueves firmó un vibrante 3-2 en Champions League en el campo del Slavia Praga. El mes pasado levantó el Trophée des Champions ante el propio PSG. Sin embargo, su arranque en Ligue 1 está lejos de ese nivel.
El 2-2 en el campo del recién ascendido Le Mans deja a Lens con solo cuatro puntos en cuatro jornadas y anclado en la décima posición. Un equipo que se ha acostumbrado a tumbar gigantes en noches europeas, pero que de momento tropieza en los fines de semana franceses.
La cuestión, para todos ellos, es cuánto tardará en alinearse la versión continental con la doméstica. Porque el campeonato ya no espera a nadie.






