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Endrick regresa al Bernabéu ante Rayo Vallecano

Endrick vuelve a vestirse de blanco hoy, sábado, ante Rayo Vallecano. Vuelve al Santiago Bernabéu, pero no al mismo escenario que dejó. El césped es el mismo, la camiseta también. Lo que ha cambiado es todo lo que le rodea: la competencia, el contexto y el margen de error.

Han pasado casi nueve meses desde su último partido con Real Madrid. Aquella noche, el 17 de diciembre de 2025, en Talavera de la Reina, el equipo abría su participación en la Copa del Rey. Fue un duelo incómodo, en plena tensión con Xabi Alonso, que se resolvió con un 3-2 sufrido y sin demasiadas sonrisas. Salvo una: la de Kylian Mbappé, obsesionado entonces con perseguir el récord de goles en un año de Cristiano Ronaldo.

Para Endrick, ese partido fue un punto y aparte. Ya sabía que su futuro inmediato pasaba por Lyon, un movimiento pensado para no caerse del escaparate del Mundial. Salió para encontrar minutos y aire. No encontró, al menos de momento, un lugar estable al que llamar casa.

Hoy regresa a un Real Madrid distinto. Más fuerte, más poblado arriba, menos paciente.

Un regreso entre Mbappé y Espai

La delantera del equipo ya no es un terreno despejado. Mbappé ocupa casi todo el espacio competitivo. Su hambre tras ganar el Mundial y su carrera abierta hacia el Balón de Oro le empujan a pedir —y a jugar— todos los minutos posibles. De suplirle en momentos puntuales se ha pasado a la realidad: el francés no quiere descanso.

A su lado ha irrumpido Espai, que ha dejado de ser una simple alternativa para convertirse en una solución real. Ha demostrado que puede sumar, que no se arruga, que entiende lo que exige el club. Cada partido suyo hace más estrecho el embudo para el brasileño.

En medio de esa pinza, Endrick regresa con una condición física que hoy le sitúa al final de la lista de opciones. Lo sabe él, lo sabe el vestuario y lo ha explicado con claridad José Mourinho. Y, sin embargo, el técnico portugués insiste en que el delantero sigue formando parte de su proyecto.

Una vuelta medida con cronómetro

El brasileño está a las puertas de su primer partido de la temporada, la sexta cita oficial del equipo. Una lesión muscular envuelta en misterio, prudencia y pocas explicaciones públicas le ha mantenido fuera hasta ahora. Nada de riesgos, nada de plazos claros. Solo silencio y espera.

Ese silencio empieza a romperse hoy ante Rayo Vallecano en el Bernabéu. Según el diario español AS, el encuentro está marcado en rojo como el escenario de su reaparición. No será una vuelta a lo grande. Será una vuelta con reloj en la mano.

Mourinho ya lo avisó en la rueda de prensa previa al duelo contra Inter de Milán. No habrá atajos. “Está listo para jugar cinco o diez minutos como mucho”, dijo el portugués. Directo. Sin adornos.

Eso significa que el regreso no implica recuperar de inmediato su sitio ni su jerarquía. Será el primer paso de un camino largo: ponerse a tono físicamente, recuperar ritmo competitivo y, solo después, pelear de verdad por un lugar en un ataque donde cada minuto se discute.

Cuando se confirmó que Endrick volvía a Real Madrid, el plan parecía claro: ser el relevo natural de Mbappé, un apoyo en la rotación y una pieza para ampliar variantes ofensivas. También se daba por hecho que la salida de Gonzalo le abriría hueco en la plantilla y le regalaría oportunidades.

La realidad se ha encargado de desordenar ese guion. Mbappé no afloja, Espai crece y el margen para el brasileño se ha encogido.

La banda derecha, una puerta abierta… y llena

Hay un matiz que puede sostener la candidatura de Endrick: su versatilidad. Puede jugar como ‘9’, puede caer a banda, puede adaptarse. A diferencia de Espai, no está encasillado en una sola posición. Esa elasticidad táctica es una de sus armas.

La banda derecha se presenta como una posible vía de entrada. Un lugar donde su potencia, su zancada y su uno contra uno pueden tener sentido. Pero tampoco ahí el paisaje es despejado.

Ni siquiera los 125 millones de euros invertidos en el fichaje de Diomandé han servido para blindar una plaza fija en ese costado. La competencia es feroz. Arda Güler ha sido, hasta ahora, el jugador más utilizado en ese perfil, titular en tres de las cuatro primeras jornadas antes de perderse la quinta ante Inter de Milán por sanción. Ha dejado buenas sensaciones, personalidad y calidad.

Cuando ha aparecido Brahim, también ha respondido. Ha cumplido, ha sumado, ha dejado claro que no piensa regalar su sitio.

En ese escenario, la polivalencia de Endrick le abre puertas, pero ninguna del todo. Puede buscar un hueco en varias posiciones, sí, aunque en todas se encuentra con tráfico intenso y con un Mourinho que dispone de múltiples soluciones.

Mourinho no suelta a Endrick

Con todo, hay un factor que sostiene al brasileño: la fe de su entrenador. En las últimas semanas han llegado ofertas importantes, entre ellas una de Roma. Eran propuestas que, en otro contexto, podrían haber sido una salida lógica para un jugador con pocos minutos y mucha necesidad de jugar.

Mourinho las frenó todas. Sin matices. Ni cesión ni venta.

“Recibí muchas ofertas, pero no quise cederlo ni venderlo, porque le admiro. Tiene un gran talento”, explicó el técnico hace unas semanas. Esa frase pesa. Marca una línea: Endrick no es un descarte, es un proyecto a pulir.

El reto, sin embargo, es mayúsculo. Vuelve tras una ausencia larga, en un momento en el que el ataque del equipo se ha llenado y la lucha por cada segundo en el campo es brutal. Ya no basta con prometer, hay que impactar.

Hoy, ante Rayo, se abre un nuevo capítulo. No es una final, pero sí un inicio que puede condicionar lo que viene. Mourinho quiere ver qué puede ofrecer el jugador después de tantos meses parado, sin quemarle, sin precipitar nada. La idea es sencilla: que esos cinco o diez minutos sean el primer ladrillo de algo más grande.

El margen se ha estrechado. La montaña es más empinada. La camiseta pesa lo mismo, pero el contexto pesa más. Endrick conserva, eso sí, un activo que no se compra: la confianza de su entrenador.

Entre un regreso esperado en el Bernabéu, una delantera sin piedad y el deseo de Mourinho de moldear su talento, el brasileño se asoma a una etapa que puede definir buena parte de su futuro en Real Madrid.

Hoy no se trata solo de volver a pisar el césped. Se trata de saber si todavía está preparado para escalar una montaña que, en nueve meses, no ha dejado de crecer.

Endrick regresa al Bernabéu ante Rayo Vallecano