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Endrick y su cabezazo decisivo en Roma

El cabezazo de Endrick en el Olímpico de Roma valió mucho más que el 3-3 momentáneo para el Real Madrid. Valió, sobre todo, como confirmación pública de una decisión tomada meses atrás en los despachos: José Mourinho ya había cerrado la puerta a que la Roma se lo llevara cedido en verano. Y ahora, con el eco del 4-3 aún retumbando, la apuesta del técnico portugués se entiende de otra manera.

“Cuando la Roma pidió llevárselo cedido en verano, dije que era imposible. Sé de lo que es capaz este chico”, explicó Mourinho tras el partido, según recoge *Diario AS*. No fue una frase de cortesía. Fue una reivindicación.

Hasta la visita a Italia, Endrick apenas había asomado en la temporada: solo cuatro minutos finales ante el Elche, también fruto de un cambio de planes de última hora. De estar en el vagón de cola en la rotación a convertirse en el hombre que cambia el guion de una noche de Champions en el Stadio Olimpico. El contraste no pudo ser más brutal.

De casi invisible a decisivo en Roma

El contexto no podía ser más adverso. El Madrid perdía 3-1 ante una Roma desatada y el reloj corría en contra. Entonces apareció Endrick desde el banquillo. Energía fresca, piernas hambrientas, cero dudas.

Entró y agitó el ataque. Aceleró cada acción, encaró, ganó duelos. Completó dos regates con éxito y, sobre todo, atacó el área con determinación. Su recompensa llegó con un remate de cabeza que firmó el 3-3 y cambió por completo el clima del encuentro. A partir de ahí, el Madrid olió la sangre. Antonio Rüdiger culminó la remontada con el 4-3 en el minuto 90, pero la jugada clave ya había tenido firma brasileña.

Para Mourinho, fue la escena perfecta para sostener su discurso. En agosto ya había dejado claro que el dorsal 9 del Madrid no saldría de Valdebebas, ni siquiera cuando la prolongada lesión muscular de Endrick alimentó las especulaciones sobre una posible cesión. El partido de Roma fue la prueba en directo de por qué el técnico se negó a soltarlo: en pocos minutos, el joven delantero aportó lo que más escaseaba, urgencia y amenaza constante.

Un 9 que Mou ve como extremo

La visión de Mourinho sobre Endrick va más allá de la etiqueta de “9”. *AS* detalla que el entrenador portugués lo concibe principalmente como extremo derecho, no como un delantero centro clásico. Para el puesto de ariete, Mou buscaba otro perfil y, entre las opciones presentadas por Juni Calafat, eligió a Carlos Espí.

Esa elección no relega a Endrick, la matiza. Mourinho los considera compatibles porque los imagina juntos: Espí como referencia y el brasileño partiendo desde la derecha, con libertad para romper hacia dentro, atacar el área y castigar a las defensas desde segunda línea.

La actuación en Roma encaja con esa idea. Endrick no se limitó a esperar centros. Cayó a banda, encaró, se movió entre líneas. Y cuando olió la oportunidad, atacó el espacio del delantero puro para cabecear el empate. Exactamente el tipo de jugador híbrido que Mou cree que puede explotar en este Madrid.

Confianza pública, minutos privados

El discurso del propio Endrick, de puertas afuera, es impecable. “Si tengo que jugar, Mou me pondrá. Y si no, no lo hará. Hará lo mejor para mí. Yo estaré listo para ayudar como pueda”, dijo el brasileño. Acepta el papel, confía en el entrenador, no genera ruido.

Pero las palabras no resuelven el dilema de fondo. Permanecer en la plantilla no garantiza protagonismo. Y ahí se abre la verdadera batalla de su temporada: transformar la confianza de Mourinho en minutos sostenidos, no solo en irrupciones puntuales.

Mientras en España se subraya la apuesta del técnico por retenerlo, en Estados Unidos *Sports Illustrated* apunta a un matiz diferente: Endrick habría dejado abierta la puerta a una salida en enero, aunque la postura de Mourinho sigue siendo que una cesión no es necesaria. Dos líneas que no se cruzan del todo. El jugador no cierra escenarios. El entrenador, sí.

¿Roma como punto de inflexión?

Lo que sí ha cambiado, de forma evidente, es la percepción inmediata. Antes de Roma, Endrick era una promesa paciente, casi silenciosa, atrapada en el fondo de la lista de minutos. Después de Roma, es el chico que rescató un partido de Champions con un cabezazo y una actuación madura en un escenario grande.

Para el Madrid, el examen arranca ahora. La remontada en el Olímpico ya es historia, tres puntos más en la fase de grupos y un golpe de autoridad europeo. La pregunta que queda flotando es otra: ¿habrá sido también el inicio de la verdadera temporada de Endrick, o solo una noche brillante en medio de la espera?