Eckert y el renacer de St Mary’s: Fortaleciendo el hogar del Southampton
El ruido en St Mary’s ya no suena a resignación. Suena a equipo que vuelve a creer. Y Tonda Eckert sabe exactamente por qué.
El técnico de 33 años, ascendido desde el U21 de Southampton tras el despido de Will Still en noviembre de 2025, heredó un club en caída libre: el equipo era 21º en la tabla, la grada estaba fría y la relación con la afición, rota. Hoy, menos de un año después, St Mary’s es una fortaleza.
Desde su llegada, el Southampton ha sumado 47 puntos en casa, el mejor registro como local de todo el Championship, y ha arrancado la nueva campaña ganando sus tres primeros partidos en St Mary’s. No es casualidad. Para Eckert, la explicación está en la grada tanto como en el césped.
“Sabes en qué condición estaba el club cuando llegué y sabes en qué condición estaban nuestros aficionados en ese momento”, recordó el alemán en declaraciones a BBC Radio Solent. “No es fácil jugar en casa si no tienes esa conexión. Y con razón, no existía esa conexión en aquel momento por la variedad de cosas que estaban pasando”.
El contexto no ayudaba. El Southampton venía de una temporada convulsa: Eckert había logrado llevar al equipo hasta el play-off de ascenso, pero el club fue expulsado por el escándalo del Spygate. La frustración se desbordó, el enfado era evidente. Y, sin embargo, la gente siguió yendo al estadio.
Las cifras hablan: las asistencias se han mantenido alrededor de los 30.000 espectadores al inicio de este nuevo curso, un volumen que mantiene al club entre los 20 mejores del país en asistencia media. La herida dolía, pero la afición no abandonó.
Ahí vio Eckert una oportunidad.
“Entonces tienes que ganarte de nuevo ese derecho a conectar con los aficionados, con la ciudad, porque el fútbol significa mucho más para la ciudad de Southampton”, explicó. No hubo una solución mágica, ni un cambio radical de un día para otro. “No es una sola cosa que cambies. Son muchos pequeños pasos que tienes que dar para ganarte la confianza y reconstruir una conexión, reconstruir una relación”.
Esos pequeños pasos han transformado el ambiente. El propio entrenador lo nota cada fin de semana.
“St Mary’s se siente completamente diferente a hace un año y eso es el resultado de muchas, muchas cosas que se juntan”, subrayó. La comunión se ve y se escucha: el estadio aprieta, responde a cada presión, empuja en los minutos finales. El equipo, a cambio, le devuelve intensidad y resultados.
Eckert, que habla con una claridad poco habitual, no esconde su obsesión por el rendimiento en casa. Para él no es un detalle, es el eje del proyecto.
“Creo que para ‘ganar’ una temporada, tienes que hacer una temporada exitosa en casa”, sentenció. El mensaje es directo: el ascenso, o al menos la pelea por él, pasa por seguir haciendo de St Mary’s un lugar incómodo para cualquiera.
Jander, aún en la enfermería
No todo son buenas noticias en el entorno del primer equipo. El entrenador confirmó que el duelo del sábado ante Bristol City llega “demasiado pronto” para Caspar Jander.
El centrocampista de 23 años todavía no ha debutado esta temporada. Arrastra una lesión en el cuádriceps que sufrió al inicio del primer amistoso de pretemporada, frente al Eastleigh de la National League, y el cuerpo técnico ha optado por la prudencia.
“Vamos a apretar, así que ojalá pueda tener algunos minutos contra Wrexham, el 19 de septiembre”, avanzó Eckert. “Hemos tenido que retrasar un poco los plazos, pero creo que va por buen camino ahora”.
Sin Jander todavía disponible, con el recuerdo reciente del Spygate y con un estadio que ha pasado del murmullo al rugido, el Southampton se juega mucho más que tres puntos en cada partido en St Mary’s. Se juega mantener viva una conexión que, a estas alturas, ya no parece negociable.






