Dybala elogia a Mourinho: "Un genio que cambió mi carrera en Roma"
Paulo Dybala vive días de estabilidad en la capital italiana. Con la renovación de su contrato con Roma encaminada, el argentino se permitió bajar la guardia y hablar sin corsé en una charla distendida con el creador de contenido Davoo, recogida por Corriere dello Sport. Entre recuerdos, heridas abiertas y elogios, dejó claro un punto: la huella de José Mourinho en su carrera y en la ciudad es imborrable.
“El Mourinho persona” y la llegada a la capital
Dybala no dudó ni un segundo al describir al técnico portugués. Para él, Mourinho fue mucho más que un entrenador de paso por el banquillo del Olímpico.
Lo definió como “un genio y una gran persona”, alguien que, puertas adentro, construyó un vínculo fuerte con el vestuario. Habló de respeto, de cuidado, de cariño. De un técnico que protegía a sus jugadores y que, con ese carácter volcánico hacia afuera y cercano hacia adentro, se ganó Roma.
La frase que lo resume todo es sencilla y contundente: “Gracias a él, llegué a la capital”. No es un matiz menor. En un mercado en el que Dybala tenía opciones de peso, la figura de Mourinho inclinó la balanza. Roma no solo fichó a un campeón del mundo; fichó también el sueño que le vendió un entrenador con magnetismo único.
El Ayanoui, del Mundial a Trigoria
En la entrevista, Dybala también se detuvo en uno de sus compañeros en Roma, El Ayanoui, protagonista con Marruecos durante el Mundial. El argentino sigue de cerca su torneo y no lo esconde: “Está haciendo un gran Mundial, lo estoy siguiendo”.
No se quedó solo en lo futbolístico. Más allá de definirlo como “un jugador fuerte”, subrayó su perfil humano dentro del vestuario: “También es un buen chico”. Un detalle que, en un grupo que ha pasado por momentos de alta tensión competitiva, tiene su peso. Dybala sabe lo que significa tener al lado a futbolistas que compiten al máximo nivel, pero que también sostienen el día a día con normalidad y carácter positivo.
La herida de Budapest: la final ante Sevilla y Taylor
El tono cambió cuando apareció un recuerdo que todavía escuece: la final de Europa League perdida ante Sevilla. El nombre del árbitro Anthony Taylor sigue asociado a una noche que Roma siente como robada en pequeños detalles.
Dybala no se limitó a señalar una sola jugada. Reconoció que el famoso penalti por mano fue “absurdo” en la forma en que se interpretó, pero insistió en que no fue el único episodio polémico. Habló de “varios momentos” en los que el colegiado tomó decisiones extrañas, de una gestión del partido que, a su juicio, fue demasiado permisiva con algunos jugadores de Sevilla, sin mostrar tarjetas cuando el contexto lo pedía.
En su relato hay una convicción clara: ese penalti, si se hubiera señalado, “habría reescrito el resultado final”. No lo dice como una queja pasajera, sino como una espina que sigue clavada. “Me dolió mucho perder esa final”, confesó. Se nota que Budapest no es solo una derrota más en su carrera, sino una oportunidad que se le escapó a un grupo que había hecho del torneo su gran objetivo.
Ahora, con su renovación prácticamente cerrada y Roma buscando dar otro salto en Europa, la pregunta es evidente: ¿será Dybala capaz de transformar esa frustración en el combustible que lleve al club, por fin, a una noche grande que no dependa del silbato de nadie?






