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Dundalk pierde puntos en casa ante Sligo Rovers

En Oriel Park, cuando el reloj ya arañaba el descuento y Dundalk se veía con los tres puntos en el bolsillo, apareció Gareth McElroy para aguar la noche. Un toque casi tímido, de puntera, pero letal. Sligo Rovers, que venía de encajar un gol tardío seis días antes ante Drogheda Utd, se llevó esta vez el premio en el último suspiro y rescató un punto que pesa mucho más de lo que dice el marcador.

Para Dundalk, en cambio, la historia se repite con tintes de pesadilla. Es el quinto partido consecutivo en el que se adelanta y no gana. Ya son 26 puntos tirados por la borda tras ir por delante en el marcador esta temporada. Más de los que Sligo ha sumado en total. Un dato que explica por sí solo el clima de frustración que se respiró en la grada al final.

Horgan abre el camino… y Dundalk lo desaprovecha

El guion del encuentro, durante casi 90 minutos, parecía escrito para una victoria cómoda de los locales. El equipo de Ciarán Kilduff salió mandón, decidido, y arrinconó a Sligo desde el pitido inicial.

Sam Sargeant tuvo trabajo pronto. En apenas 17 minutos ya había tenido que intervenir ante los intentos de Ronan Teahan, Daryl Horgan y Cian Dillon. Paradas relativamente sencillas, pero que marcaban el tono: un solo equipo atacaba.

Sligo, encogido, apenas dejó una señal de vida en todo el primer acto. Fue en el 19’, cuando Luke Pearce ganó el salto para rematar un centro desde la izquierda del nuevo fichaje Jack Shorrock. El cabezazo, blando, terminó sin problemas en las manos de Enda Minogue. Nada más.

Dundalk respondió con violencia. En el 20’, Trevor Clarke estampó un derechazo seco desde la frontal contra el larguero. El estadio contuvo la respiración. Bobby Burns mandó luego alto un disparo franco desde la frontal, completamente solo, y Clarke volvió a tenerla, esta vez a bocajarro. Un córner de Horgan lo dejó solo, a unos ocho metros, con todo el lado izquierdo de la portería abierto. Su remate se marchó fuera. Ocasión clamorosa, síntoma de lo que vendría después.

El dominio era absoluto, pero el gol se resistía. Hasta el descanso, Sligo sobrevivió más por la falta de puntería local que por otra cosa.

El capitán llega a 100… y el partido se le escapa

Tras el descanso, Dundalk apretó el acelerador de nuevo y Sligo pareció despertar tímidamente. A los cuatro minutos de la reanudación, Shorrock se coló a la espalda de Mayowa Animasahun y obligó a Minogue a volar para desviar a córner. De ese saque de esquina, McElroy cabeceó cerca del poste. Aviso de que Sligo no estaba muerto.

La respuesta local fue inmediata. Harry Groome probó suerte desde lejos, muy desviado, pero la sensación era que el gol estaba al caer. Y cayó.

En el 52’, Clarke encontró a Dillon al espacio, el pase parecía destinado a dejar a Groome mano a mano, pero el balón se le escapó. Aun así, el centrocampista reaccionó bien y cedió atrás para su capitán. Horgan no perdonó: derechazo alto, imparable, directo a la red. Gol número 100 de su carrera y el 60º con la camiseta de Dundalk. Oriel Park rugió. El partido, por fin, parecía encarrilado.

Sligo se sostuvo gracias a Sargeant. Primero, Minogue tuvo que desviar por encima del larguero una falta lateral muy cerrada de Shorrock. Después, Sargeant firmó una parada decisiva a bocajarro para negarle el segundo a Dillon tras un balón bajado por Horgan. Era la clase de intervención que mantiene con vida a un equipo.

Dundalk siguió empujando. Horgan vio cómo una falta se le marchaba rozando el palo en el 78’. Cuatro minutos antes del final, Sargeant volvió a vestirse de héroe al desviar un disparo feroz de un inspirado Teahan, que parecía ya el golpe definitivo. El público empezaba a respirar aliviado. El reloj, también, jugaba a favor.

Un error en el descuento lo cambia todo

Y entonces, el desenlace. Primer minuto del tiempo añadido. Un centro aparentemente sencillo, un balón que parecía de rutina para Minogue. El guardameta salió decidido… y falló. No llegó a blocar, el esférico quedó suelto en el área, y Trey George reaccionó más rápido que nadie para armar el disparo. El tiro se desvió y el rebote cayó en los pies de McElroy, que metió la puntera y silenció Oriel Park.

Gol. Mazazo. Dos puntos más que se escapan para Dundalk, que se dispara en el pie cuando el trabajo parecía hecho.

Un punto que sabe a mucho para Sligo

Para el nuevo técnico de Sligo Rovers, Darren Purse, el empate tiene doble valor. Dos partidos, dos puntos, ambos resueltos en los instantes finales, pero esta vez a favor. El equipo sigue colista, sí, hundido por la diferencia de goles, pero el carácter mostrado en Louth ofrece algo más importante que la clasificación: un impulso anímico evidente.

La visita de la próxima semana a Derry City llega ahora con otro aire. Con un equipo que, pese a sufrir, ya sabe que puede morder hasta el último segundo.

Dundalk, en cambio, tendrá que mirarse al espejo. Domina, genera, golpea primero… y no remata. ¿Cuántas veces más podrá permitirse este lujo antes de que la temporada se le escape definitivamente de las manos?