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Dudas en la defensa del Manchester United bajo Michael Carrick

La primera gran duda de la era Michael Carrick en el Manchester United no está en el banquillo ni en el vestuario. Está en el corazón de la defensa.

Sobre el papel, los nombres imponen respeto: Leny Yoro, Ayden Heaven, Harry Maguire, Matthijs De Ligt y Lisandro Martínez. Cinco centrales de alto potencial, un abanico que mezcla juventud, experiencia y grandes fichajes. En teoría, una línea capaz de sostener a un equipo que vuelve a competir en cuatro frentes: Premier League, FA Cup, Carabao Cup y, tras dos años de ausencia, la Champions League.

La teoría, sin embargo, no tapa las dudas que Carrick arrastra en privado. No hay plan para reforzar el centro de la zaga salvo que alguno salga. Y ahí se abre la grieta: ¿es realmente un bloque equilibrado o un castillo construido sobre jugadores frágiles, proclives a lesionarse y con demasiadas incógnitas para aguantar una temporada larga?

Carrick, del alivio al examen definitivo

Cuando Carrick tomó el equipo de forma interina en enero, tras el despido de Ruben Amorim, el escenario era muy distinto. Tenía 17 partidos de liga, sin distracciones de otras competiciones. Llegó para apagar incendios, limpiar el rastro de angustia y caos que había dejado el portugués. Lo consiguió: el United terminó séptimo, con 32 puntos bajo su mando, a nueve del tercero, Aston Villa.

Aquella etapa fue un alivio. Esta será una prueba. Carrick afronta su primera temporada completa con apenas 20 encuentros dirigidos al frente del club. En esos 17 duelos ligueros del curso pasado, el United solo perdió dos veces –2-1 ante Newcastle y Leeds– y encajó 18 goles. El equipo se hizo duro de roer, más serio, más compacto.

Pero cuando se mira de cerca quiénes deben sostener el centro de esa estructura, aparecen las preguntas incómodas. Incluso contando con que los laterales Noussair Mazraoui, Diogo Dalot y Luke Shaw pueden actuar por dentro si hace falta.

Yoro y Heaven: talento en bruto, responsabilidad enorme

Leny Yoro, 20 años. Ayden Heaven, 19. Dos proyectos de central que aún viven más de la promesa que de la realidad. Dos jugadores que esta temporada tienen que dejar de ser “potencial” para convertirse en certezas.

Yoro llega con algo más de recorrido. Fichado desde Lille en 2024 por 52 millones de libras, suma 66 apariciones. Es el más hecho de los dos, un central de 1,91, rápido, sereno con balón. Pero también ha dejado errores puntuales que recuerdan que todavía está en fase de construcción. El plan del club es claro: que ese físico dominante, esa zancada y ese estilo frío bajo presión se traduzcan por fin en jerarquía.

Heaven, 1,88, aterrizó en febrero de 2025 procedente de Arsenal por una cantidad simbólica. Once titularidades ligueras el curso pasado, técnica depurada, velocidad y un físico más robusto. Él mismo asume el contexto: es joven, juega en una posición donde la madurez se paga cara y los entrenadores no suelen regalar minutos a un central de 19 años. “Tengo que ser paciente”, admite. Sabe que la puerta no está cerrada, pero también que no se abrirá por su nombre, sino por rendimiento o por necesidad.

El problema para Carrick es que la necesidad puede llegar antes de lo previsto.

Maguire, experiencia… y riesgo

En el otro extremo del ciclo está Harry Maguire. 33 años, ex capitán del club, ex internacional con Inglaterra, un defensa que conoce todos los golpes del juego. Inteligente en la lectura, comprometido, fuerte por arriba, con carácter de líder. También, cada vez más, un central al que le falta una marcha.

Su falta de velocidad ya no es un detalle, es un factor táctico. Los rivales lo buscan, lo aíslan, lo exponen. Thomas Tuchel lo dejó fuera del Mundial, una decisión que marcó el punto de inflexión de su carrera internacional. Aun así, Maguire conserva peso en el vestuario y en el campo. Formó parte del equipo que levantó la Carabao Cup en 2024, sabe ganar finales, sabe manejar la presión.

Bajo el mando de Carrick, lo lógico sería que arrancara la temporada como titular. Y que lo hiciera junto a Lisandro Martínez. Sobre el papel, una pareja compensada. En la práctica, otra incógnita.

Lisandro, central de élite con cuerpo castigado

Lisandro Martínez, 28 años, es el tipo de central que define la identidad de un equipo. Intenso, agresivo, brillante en la anticipación, valiente con balón. En la final de la FA Cup de 2025, en la victoria 2-1 sobre Manchester City, fue una de las figuras del partido. Pep Guardiola llegó a situarlo entre los “cinco mejores centrales del mundo”.

El problema es que Carrick no puede contar con él como si fuera indestructible. Porque no lo es. Las lesiones le persiguen. En la final del Mundial ante España tuvo que abandonar antes del descanso por un problema muscular. A partir de ahí, su estado físico se ha convertido en un rompecabezas permanente.

Su presencia en el estreno liguero en Hull está en el aire. Si llega, será con minutos contados. Si no, Carrick tendrá que improvisar desde el primer día, justo cuando más necesita estabilidad en la base del equipo.

De Ligt, el gran interrogante físico

Si el caso de Lisandro inquieta, el de Matthijs De Ligt directamente preocupa. El holandés, 26 años, no juega desde el 2-1 ante Crystal Palace del 30 de noviembre, frenado por una lesión de espalda que finalmente requirió cirugía en mayo.

Tras la operación, el propio De Ligt explicó que desde noviembre había intentado todo para volver: forzar en cada sesión, explorar cualquier tratamiento, cualquier alternativa, con un único objetivo, regresar a lo que ama, jugar al fútbol. No fue suficiente. Hubo que pasar por el quirófano.

La hoja de ruta apunta a que estará de vuelta a comienzos de la temporada. Eso dice el plan. Lo que no dice es cómo responderá su cuerpo a la exigencia real, a los partidos cada tres días, a la carga competitiva de un club que quiere volver a mirar hacia arriba. De Ligt llega con medallas de campeón de liga con Ajax, Juventus y Bayern Munich. Llega también con un historial reciente que obliga a medir cada paso.

Una defensa en duda y un mercado que no ayuda

La suma de todos estos matices dibuja un panorama inquietante. Yoro y Heaven aún en fase de aprendizaje. Maguire con galones, pero sin velocidad. Lisandro y De Ligt entre algodones. Y un calendario que no perdona, con Premier League, copas nacionales y Champions exigiendo rotaciones, fondo de armario y fiabilidad.

El mercado, por ahora, no ha calmado la ansiedad. Mientras los rivales se mueven con fuerza, el United transmite una sensación distinta. Manchester City ha cerrado a Eliott Anderson por 116 millones de libras. Chelsea ha apostado fuerte por Morgan Rogers por 117 millones. Tottenham ha lanzado dos golpes de autoridad con Sandro Tonali (100 millones) y Mateus Fernandes (85 millones).

El United, en comparación, ha optado por un perfil más conservador. Su fichaje principal es Youri Tielemans, 29 años, procedente de Aston Villa, un centrocampista contrastado, pero que no soluciona las grietas de la defensa. También ha llegado Andrey Santos, 22 años, tras una temporada en Chelsea con solo 11 titularidades ligueras.

Quedan cinco semanas de ventana de fichajes. El escenario puede cambiar de forma drástica de aquí al 1 de septiembre. Hoy, sin embargo, la fotografía es clara: Carrick tiene un plan para competir en cuatro torneos, pero no está nada claro que tenga una defensa preparada para sostenerlo. Y en una temporada que se presenta como examen definitivo, la pregunta es directa: ¿aguantará esta zaga cuando empiecen de verdad los golpes?