Dortmund enfrenta su primer gran desafío ante Hoffenheim
Superada la marejada del mercado estival, a Borussia Dortmund solo le queda lo que de verdad importa: el césped. Tres puntos ante Hamburg en el estreno liguero, clasificación copera frente a HEBC… y ahora, el primer examen de verdad: Hoffenheim.
No es un rival cualquiera. El equipo de Sinsheim rozó la clasificación a Champions la temporada pasada, quedándose a solo un punto. Un salto enorme si se recuerda de dónde venían: cuando Christian Ilzer tomó las riendas en la 24/25, el club miraba de cerca el abismo del descenso. Lo salvó, lo estabilizó y un año después prácticamente dobló la cosecha de puntos. Proyecto serio, equipo incómodo.
Hoffenheim se reinventa
El verano, sin embargo, removió piezas importantes. Se marchó Bazoumana Toure, uno de los extremos más desequilibrantes del equipo, y el fichaje de Fisnik Asllani por RB Leipzig se cayó en el reconocimiento médico. Para compensar la pérdida de Toure, Hoffenheim fue a por Patrick Wimmer, procedente de Wolfsburg, un jugador agresivo, vertical, con colmillo en el último tercio.
El club también apostó por dos jóvenes con nombres que ya destacan en la Bundesliga: Mats Rots y Nathan De Cat. Este último llega con la etiqueta de centrocampista total, capaz de abarcar campo en las dos direcciones, y todo apunta a que compartirá sala de máquinas con Wouter Burger. Un doble pivote con piernas, recorrido y personalidad.
De ese trío de incorporaciones, solo Wimmer participó en el estreno liguero, una derrota 2-3 ante Köln en la que Hoffenheim mandó en la pelota pero no en el marcador. Asllani sigue lesionado y el once inicial debería moverse. Ilzer no suele repetir por inercia, menos aún tras un tropiezo.
El dilema de Kovac: quién y cómo
En Dortmund, las dudas no tienen que ver con la identidad del rival, sino con su propia cara. La primera es de nombres. La rotura de ligamento cruzado de Konstantelias y la sanción de Samuele Inacio obligan a Niko Kovac a reconstruir la línea de tres por detrás de Serhou Guirassy. Karetsas tiene plaza fija; falta el socio.
Las opciones están claras: Sabitzer, Chukwuemeka o el recién llegado Ethan Nwaneri. Tres perfiles distintos para un mismo hueco. Por jerarquía y experiencia, la balanza parece inclinarse hacia Marcel Sabitzer, llamado a ocupar ese espacio entre líneas que tanto peso tiene en el 3-4-2-1 del técnico.
La segunda gran pregunta es táctica. Ante los dos equipos de Hamburg, Dortmund mandó sin discusión: más balón, más tiros, más sensación de control. El dato es contundente: 35 disparos a puerta entre ambos partidos, 20 de ellos en el estreno liguero. Un vendaval.
Hoffenheim no encaja en ese guion. Quiere la pelota, la exige. La temporada pasada fue el cuarto equipo de la Bundesliga en porcentaje de posesión, con Dortmund en sexto lugar. En el debut ante Köln, los de Ilzer se quedaron con un 59% de la pelota. No les sirvió para ganar, pero envía un mensaje: no van a renunciar a mandar en casa.
Kovac y los suyos se asoman, así, a su desafío más serio de este arranque. O conquistan el centro del campo, o aprenden a hacer daño con menos balón del que han tenido hasta ahora. No hay demasiadas vías intermedias.
El veterano que no perdona: Kramaric
El nombre propio del partido, sin embargo, no está en el once inicial… al menos sobre el papel. Andrej Kramaric, 35 años, rol de revulsivo y una fijación muy particular: Borussia Dortmund.
Las cifras hablan solas. En toda la historia de die Schwarzgelben, solo cinco jugadores han marcado más goles contra el club. Cuatro de ellos figuran en el top 10 de goleadores históricos de la Bundesliga; el quinto ocupa el puesto 15. Kramaric se ha ganado ese lugar a base de insistencia: 11 goles en 18 partidos frente a Dortmund, incluidos dos tantos en este mismo duelo la temporada pasada.
No necesita 90 minutos para dejar huella. Basta un error, una marca perdida, un espacio a la espalda. Todo apunta a que Ilzer volverá a utilizarlo como arma desde el banquillo, con el partido ya caliente y la defensa amarilla algo más cansada. Pocas amenazas más reconocibles para el aficionado de Dortmund que ver a Kramaric levantarse de la banda, ajustarse las botas y entrar con la mirada fija en el área.
El plan de Dortmund: vuelve el 3-4-2-1
Tras el experimento con el 4-3-3 ante HEBC en copa, Kovac parece decidido a regresar a su estructura de confianza: 3-4-2-1. La idea es clara: solidez atrás, amplitud con los carrileros y libertad para los mediapuntas.
Gregor Kobel retomará su puesto bajo palos tras la aparición de Meyer en el torneo copero. Por delante, una línea de tres centrales con Gadou, Anton y Ryerson, un trío que mezcla salida de balón, agresividad y polivalencia. En los costados, Svensson y Beier actuarán como carrileros largos, obligados a un esfuerzo constante para contener y proyectarse.
En el centro del campo, Nmecha y Bellingham seguirán siendo la pareja de referencia. Uno para equilibrar, el otro para romper líneas. Por delante, Sabitzer y Karetsas como lanzadores, conectando con un Serhou Guirassy que llega con confianza tras ver puerta la semana pasada.
Es un once reconocible, con automatismos ya trabajados y margen para el golpeo desde media distancia, una de las armas de Sabitzer y Nmecha. La incógnita no es tanto quién juega, sino cuánto balón tendrá cada uno.
Un partido de detalles
El choque se perfila como una partida de ajedrez en el centro del campo. Hoffenheim buscará repetir su dominio de posesión, pero con más colmillo que ante Köln. Dortmund, obligado a adaptarse, tendrá que decidir si aprieta arriba para discutir la salida local o si espera medio paso atrás para castigar los espacios que deje Wimmer en sus subidas.
Hay demasiados focos encendidos: el nuevo rol de De Cat, la capacidad de Burger para sostener al equipo, la respuesta de Sabitzer en un contexto de responsabilidad inmediata, el impacto de Guirassy ante una defensa que sufre cuando corre hacia atrás.
El pronóstico apunta a un marcador corto, decidido por un detalle en las áreas. Hay quien ve un 2-1 ajustado en el horizonte. La cuestión es sencilla y, al mismo tiempo, decisiva: ¿será Dortmund capaz de imponer su pegada en el primer gran examen del curso o volverá a aparecer, una vez más, la sombra de Andrej Kramaric?






